Día 12 Máncora – Chiclayo

Me quedé dormido, y cuando esto pasa, normalmente uno sale tarde; cosa que me ha pasado obviamente, así que, en vez de salir a las 6.30-7 como es habitual, salí a las 8.

El camino a Piura es todo desierto, parecido al de la tatacoa, con más tierra que arena y se pasa por unos pueblos sucios y polvorientos que no invitan ni a mear. Llegué a Piura para almorzar, terminando en un restaurante muy frecuentado por los locales en el que me comí un pescado bastante bueno. Seguí mi camino por el desierto de Sechura teniendo la precaución de llenar mi tanque alterno ya que me habían advertido que en este tramo no había nada, lo cual es cierto. Acá el desierto cambia mucho, parece más un playa que un desierto (tal como lo conocemos en Colombia), es de arena suelta y bastante blanca, cuando uno lo ve, es imposible no admirarlo por lo bonito que es; a la hora de transitarlo, es imposible no impresionarse por lo grande que es, y a las 3 horas de viaje es imposible preguntarse, cuando se acaba? No sé cuándo se acaba porque en el camino se me atravesó Chiclayo, mi destino, donde lo primero que hice fue ir directo al museo del señor del sipan (un museo de una ruina arqueológica). Me perdí la pasada por Túcumes donde hay unas pirámides que tenía muchas ganas de ver porque como lo había dicho antes, me desperté tarde! Después del museo me fui a buscar hotel en el centro de la ciudad. Terminé en uno bastante barato y bueno pero sin internet. La ciudad no vale la pena para nada, con la excepción de las ruinas y otros descubrimientos arqueológicos en los alrededores. Chiclayo es como un Sincelejo: un pueblo grande que está empezando a convertirse en ciudad. No hay fotos porque me pareció feo el ambiente donde estoy, pero si hubiese sacado la cámara tampoco habrían fotos porque no hay nada a que tomarle.

Sigo un poco asombrado por la capacidad de violar las normas del sentido común de los conductores peruanos; a nadie le importa que se violen las normas de tránsito, pero el sentido común?… Ya sé que para el resto del viaje, siempre atento al del frente, al del lado, al de atrás, a los peatones y sobre todo a los moto taxis!

Como para variar jodió el GPS, ya sé que es lo que le pasa:

La batería de la moto tiene poco amperaje, entonces hay que prender la moto antes de conectar el aparato para que la batería cargue un poco más. Lo mismo se debe hacer cuando paro; primero desconecto el aparato y después de un rato apago la moto para que la batería quede cargada.

No debo utilizar mucho la opción en que él me dice que camino coger (sino utilizarlo como un mapa vial donde el me muestra donde voy). Solo debo utilizar estas opciones para salir o entrar de ciudades (he notado que utiliza más energía, y si la batería está bajita simplemente no prende)

Debo limpiar la terminal cada dos días porque se está sulfatando.

No hablo mal de GPS  porque soy dependiente de él en un 100%; para una persona tan desorientada y desubicada como yo, este aparato es de una ayuda invaluable. En lima trataré de hacer que funcione todo el tiempo, ojala los de Yamaha en lima sepan que hacer.

P.D. Se les recomienda ver las fotos en Flickr si quieren ver cómo cambia el desierto según por donde iba.

Salida de Máncora

Bws en desierto

Desierto de Sechura, no se imaginan lo divertido que son estas rectas a 60km/h

No es la luna, es Perú

Museo del Señor de Sipán

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2 comentarios en “Día 12 Máncora – Chiclayo

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