Día 20 Lima (centro)

La ida al centro es rápida (20mins) y barata, me tocó un taxista que no pitaba lo cual me dejó triste porque quería ver desde dentro que era lo que les incitaba a pitar tanto. Ya en la plaza mayor y al frente del palacio presidencial las cosas se empezaron a animar: montones de policías antidisturbios empezaron a sacar a la gente del parque, pero a quienes nos veían con cámara en mano nos dejaban merodear sin problemas. Para disuadir a los manifestantes de utilizar la violencia, proteger al presidente de algún atentado de terroristas y naciones enemigas imperialistas parquearon en el parque un tanque antidisturbios de primera generación (si, de la primera!) Los policías muy amables les explicaban a los turistas lo que iba a pasar y se tomaban fotos con ellos (muy profesionales ellos cuando de un peligro inminente se trata). Hablando con uno de ellos, me contó que la protesta era de los vendedores ambulantes porque no los iban a dejar vender pólvora en la calle, esperé bastante, ya que quería ser testigo de alguna batalla campal en el centro de Lima, pero nada pasó, me cansé de esperar y me fui a otro lado; me imagino que la protesta iba a ser bastante animada. Trataré de ver el noticiero para ver que me perdí.

Para volver a Miraflores tomé un taxi con la buena fortuna que nos ha parado la policía y lo han multado; el taxista muy educado me echó del taxi y cuando estaba caminando a buscar otro me volvió a recoger y fui testigo de toda la cantaleta del hombre (pues ya tenía una hermosa multa en su silla del lado) y más o menos comprendí cómo funcionan las normas de tránsito en Perú.

Explicaré porque razón pitan y como creo interpretan ellos las normas.

La pitadera (o tocar el claxon como dicen acá) empieza en los cruces de las vías, ya que casi todos son basados en la buena fe; no hay prevalencia aparente, sino que debe funcionar cediendo el paso a quien llegó primero, algo que funcionará en suiza pero entre hiujueputas el resultado es que todo el mundo se le atraviesa a todo el mundo, entonces pitan mientras se meten por donde no caben. (No quiero decir que los peruanos son hijueputas, es todo lo contrario, son de lo más amable que he encontrado, pero en cuanto a conducción agresiva, omisión de la normas y respeto a los peatones u otros vehículos pueden sostener con orgullo su título de hijueputas, ya que se le ganaron con méritos sobrados – teoría igualmente aplicable a los rolos!)

Los taxis que van vacíos le pitan a cuanta persona vean en la acera para atrapar posibles clientes; cómo las aceras están repletas y hay una sobreoferta exagerada de taxis, ya se imaginarán el resultado.

Todos pitan cuando ven un peatón o algún otro carro para advertirle que ellos están por ahí, por si las moscas, ya que en maniobras intempestivas también tienen su honroso primer lugar.

Obviamente cuando la luz del semáforo se torna verde hay que pitar, así se esté en un taco y nadie se pueda mover.

Hay algunos que ya simplemente van pitando mientras andan, solo porque si, es parte de la cotidianidad y pitan como si fueran un marcador de ritmo (de esos cosos que usan los pianistas y músicos en general para mantener el ritmo).

Por último y la más divertida de todas, pitan a la policía cuando van a romper alguna norma; caso que pasó con el taxi que me llevaba de regreso.

Parece que cuando van a hacer un giro prohibido o atravesarse en el camino simplemente lo hacen, pero cuando hay un policía presente, pitan antes para advertirle que ya lo vieron; si el policía dice que no, pues van a la siguiente esquina y lo hacen; si el policía los ignora hacen la maniobra que tenían planeada impunemente, pero si el policía se hace el loco, apenas la hacen él los multa, a ese policía lo llaman hijueputa! Como es posible que lo hallan multado por violar las normas si él había pitado antes! (esa era el argumento del taxista mientras discutia con el policía… no se si uno ganará algún día una pelea con un policía con ese cuento, pero se le da un bonus a mi conductor por tratar!)

Mientras me echaba cantaleta por haber sido multado logré notar con mis conocimientos de medicina que mi conductor padecía algo que se podría diagnosticar como tuberculosis, no me tosió sangre en la cara porque él era muy educado… ya saben, si no vuelvo a escribir en el blog me buscan en un pabellón de neumología.

Por último, ya tengo en mi poder el tiquete para ir a MP en avión! La moto se quedará durmiendo estos cuatro días en la casa de Carolina, recomendada por Nicolás, así que esta vez no sufriré por mis cositas. Muchas gracias a Carolina y a Nicolás por la ayuda!

En la Yamaha me la entregaron pagando una cifra ridícula (no me hicieron ningún descuento, pero el precio es tan bajo que de verdad no importa), muy amables para que yo estrenara moto, la llenaron de silicona, se ve tan bonita, aunque me reiré apenas pase por el primer desierto, porque la arena que se le pegue no se la va a quitar nadie! Se les da las gracias de todas maneras a los de Yamaha lima por la revisión y la buena voluntad en cuanto a la silicona. Saludos a Paul.

Plaza de armas

Parece nueva

Si, las comparaciones son malucas

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3 comentarios en “Día 20 Lima (centro)

  1. Lucio, espero que no te de turberculosis o algo parecido por culpa del taxista!
    Tus anécdotas están de lo más divertidas, además el camión de asalto de la policía es genial.
    Ojalá logremos hablar hoy!

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