Día 25 Lima – Huacachina

Las instrucciones de Juan fueron una maravilla: Salí de Lima en 20 minutos, contando que es una ciudad de 12 millones de habitantes y que es verdaderamente extensa, mi salida fue todo un record. El destino era Paracas, un pueblo turístico al estilo de máncora pero sin surf; lo que tiene son unas islas, las ballestas, que son famosas por los leones marinos, los millones de pájaros que las habitan y pingüinos. Cómo de eso no se ve en Colombia esa era mi meta, el problema era que tenía que llegar antes de las 11am y como ya les habré contado, el promedio de velocidad mío es de unos vertiginosos 50 km/h. Calculé mal las distancias y no me iba a dar el tiempo, pero tuve suerte y como tal me pasó en el desierto de sechura donde el viento me frenaba hasta los 60km/h, acá me toco viento de cola y subí hasta los 90! Todo un record. Llegué 20mins antes, me monté en  tour exclusivo, ya que los de la competencia tenían botes malos e incumplían con lo prometido, pero sorpresa, yo y los de la competencia terminamos en el mismo bote. No importa que agencia se escoja, al final todos terminan en la misma lancha.

Las islas son chiquitas, pero como un no está acostumbrado a ver leones marinos, que son como el perro de mar, junto a la nutria en el rio, pues hacen que el paseo valga la pena.

Es raro porque uno está en una lancha, en el mar con un buen día y con sueter. Juan me había advertido que usara mucho antisolar. Adivinen a quien se le olvidó? Llegue tostado a Paracas otra vez. De ahí solo 40 minutos a mi destino final que era el oasis de Huacachina a 5km de distancia de la ciudad de Ica.

Apenas llegué; que si quiero salir en un buggie por las arenas y hacer sandboard? Ágale que está temprano. Así que para proteger mi cara ardida por el sol tuve como remedio irme al desierto sin antisolar, cómo no, porque se me volvió a olvidar.

Es paseo es buenísimo, parece una montaña rusa, las dunas son gigantescas; cuando son demasiado empinadas y altas el buggie para, le dan a uno una tabla de snowboard y tirese. Quienes me conocen saben que ni la motricidad fina y ni la bruta hacen parte de mi vida común y corriente; a veces tengo una de las dos, pero normalmente ninguna.

Yo + tabla + duna da como resultado mucha arena en todo lado más nunca una bajada fluida digna de ser filmada a menos que sea para reírse.

Al final termine con un canadiense y un alemán apostando carreras por las dunas tirándonos de barrigas con las tablas. Las velocidades que se alcanzan son altísimas y creo que se puede considerar el juego como peligroso, pero que se pasa bueno, se pasa.

El oasis de Huacachina es un oasis en medio de unas dunas gigantescas que hay en el desierto, que son bien parecidas a las del Sahara pero con la característica que está habitado por millones de turistas y que huele a popo o a pescado según por donde sople el viento. Todo está rodeado por hostales y bares.

Como sea, muy recomendables las dos: paracas con sus islas y el oasis, son cosas que no se ven.

pelicanos en islas ballestas

Ahhh, que ternura!

Leones en el agua

Islas llenas de pajaros

Pinguinos

Yo

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3 comentarios en “Día 25 Lima – Huacachina

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