Día 178 Sao Paulo – Rio de Janeiro

Sao Paulo es una ciudad muy jodida para ubicarse, no tiene ningún punto de referencia, a menos que se esté cerca de la avenida paulista con sus antenas sobre los edificios. Salir de allí sin un GPS es una verdadera misión imposible; pero cómo Jose Obdulio está funcionando a las mil maravillas, pues se salió en una hora (por la extensión de la ciudad) y una vez en carretera, se estuvo en una autopista de dos carriles, llena de camiones hasta que se llegó a Rio. Llovió muy duro una vez se entró al estado de Rio de Janeiro, pero afortunadamente paró lo suficientemente lejos para que el motoneto lograra secarse antes de llegar a la ciudad de Rio. En el estado de Sao Paulo, cada nada había un peaje, bastante caros por cierto, y en el de Rio solo dos, tambien muy caros ellos.
La moto quedó mal arreglada… Fuí a la yamaha a que le calibraran las valvulas, pues fué lo mismo que me había pasado en Buenos Aires, pero solo miraron el carburador… Por la mañana, la moto se tomó media hora en prender, y solo lo hizo a regañadientes por la cantidad de patadas que sufrió y un poco también por lástima al ser espectadora muda de una pataleta infantil! Gagueó cada vez que la prendí en las bombas, así que en Rio, el lunes muy temprano (mañana viernes es feriado, por el día de los muertos) se llevará a algún taller a que le hagan el arreglo que le debieron hacer en Sao Paulo.
Cerca de Rio se sube a la serra de Arará, con montañitas de 600 metros o algo así, pero tiene un descenso bastante entretenido de unos 10 o 12 kms, que serían mejor aún si Mr Fiscalisacao no estuviera detras de cada curva con su insoportables radares y sus ridiculas velocidades máximas, que hay que respetar, porque sino, en el transito brasileño tendrán una linda foto de la moto y su conductor.
La entrada se por detras de unas montañas que tapan el mar y son más o menos unos 20kms de favelas, siendo el cinturon de pobreza y misieria más grande que he visto en este paseo.
Esta vez me quedo en Copacabana, así pues, lo primero que se hizo fue una cervecita en la playa antes de llegar al apartamento donde me quedare esta vez… cómo ven, hay veces que se tiene suerte y no se tiene que ir a un hostal!

 

(Lamentablemente para los lectores, no hay una sola foto de este trayecto; hasta ahora no me explico porque?)

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