Zion

Domingo, 29 ene 2017

El lugar consistía en un cañoncito súper estrecho entre dos rocas verticales altísimas. Al lado, dos o tres metros más abajo, un riachuelo congelado no se movía ni un milímetro. El camino tenía nieve por montones pues por la mañana había caído una nevada fuertísima. Adelante se veía la luz de sol; atrás no, puesto que las rocas altísimas no le permitían el paso. Arriba, el cielo era gris y pocón del él se veía, porque la nieve aún caía. Y por último, parados en el final del cañón, nos encontrábamos nosotros haciendo cara de bobos. No es que lo quisiéramos, no sabíamos que otra cara hacer.Gotica de agua, aburrida, vencida por la gravedad, caía. No lo quería hacer, se agarraba con todas sus fuerzas a la roca por la que se deslizaba, pero, ya se lo imaginarán, Gotica brazos no tenía y, para colmos, su estado líquido no colaboraba con el show, así pues, a su destino, el suelo, caía si consideración. A Gotica le seguía Gotica, quien también, a los pocos segundos de infructuosa lucha, perecía de igual forma. Después de ver caer a Gotica, otra gotica ocupaba su lugar, y así, sucesivamente, una a una, todo el hielo de alguna nevada anterior, en estado líquido iba su vida terminar y en suelo, metros abajo, yacer. Pero no. El clima cambió, hizo frío suficiente para que en un momento la gotica, que debía en el suelo terminar, pudiera agarrarse de algo y solo parte de ella al abismo dejar caer. Es que se medio congelaba. Gotica, la siguiente, más o menos hizo lo mismo, y así de a pocos, todas las goticas que morir debían, de una forma u otra, agarradas unas de otras, una hermosa acualactita de hielo formaron. No es que sea una verdadera acualactita, esa palabra es inventada, lo digo porque el nombre de esos conos invertidos de hielo que se forman cuando la nieve se descongela (pero se queda congelada en el camino) y que se parecen a una estalactita, me es desconocido.Pasó que un día, ese, el mismo que en ese entonces llamábamos hoy; es decir, el día que nos compete, una ráfaga de viento, a las goticas congeladas que tanto habían contrariado a los dioses acuáticos por cuenta de su terca voluntad para desconocer la realidad y a la vez destino — que al suelo debían caer —, decidió el viento pues, que insurrecciones de ese tipo no eran permitidas y, con un soplido fuerte, muy fuerte, desestabilizó la base de la acualactita y a los brazos de la gravedad envió.El nevado piso debía ser su destino, pero no; la acualactita, en vez de encontrarse rodeada de blanca nieve como se suponía, lo hacía por algo rojo que teñía su hasta ahora bien lograda transparencia. Me imagino que a los acuadioses la indignación los habrá envuelto, pues el destino de acualactita debía ser el suelo o la nieve, nada más que eso. Es por eso que nosotros hacemos cara de bobos. Es la cara que inevitablemente se hace cuando un pedazo filudo de hielo contrario a su destino, en la cabeza de un pasante termina su recorrido.El hombre no se retuerce de dolor como uno se imaginaría. Se encuentra privado, tirado en la nieve, con un gigantesco hueco en la cabeza, el cráneo partido, su ojo hinchado vaya uno a saber por qué si el golpe fue en otro lado y, para rematar la función, sangre es emanada por su nariz. Su esposa lo abraza y tampoco se mueve y, nosotros hacemos cara de bobos. Que más hacer si transformándolas por unas más interesantes no van a mágicamente tapar lo que ha sido destapado con tanta torpeza por parte de acualactita.— ¿Señora, le podemos ayudar en algo? —, pregunto torpemente.— ¿Y cómo en qué? —, responde entre seca, agresiva y asustada.Caras de bobo adornan el ambiente. — No, pues, solo para preguntar. Es que nos sentimos incómodos ver a su marido tirado en el suelo con ese hueco en la cabeza, ese chorro de sangre y esa cara de agonizante y nosotros aquí, viéndola a usted abrazarlo como para despedida trágica que no queremos presenciar, y créame, es que no sabemos que decir. Vea, sería increíblemente maleducado pasar por su lado, saludarla con un buenas las tenga y seguir a nuestro destino que para serle sincero, es allí no más. Tampoco es que podamos dar media vuelta y sentirnos muy bien con nosotros mismos por dejarla a usted aquí, en medio de un cañón helado con su marido en brazos. Solo se nos ocurre quedarnos aquí, paraditos, viéndola a usted mantener con heroísmo el carácter fuerte mientras intenta mantener consciente a su marido que solo quiere estar insconsciente, y, para que nuestra presencia no sea demasiado rara, o por lo menos para no parecer un público que solo quiere saciar su morbo con las penas ajenas, es que cortamos este silencio tan incómodo con una pregunta boba, remarcándola además con nuestras caras. ¿No quiere que le ayudemos? Mire que por allá siguen cayendo pedazos de nieve y hielo y quien quita, va usted ser tan demalas que le cae una piedra en la cabeza para formar una buena simetría matrimonial pero, este es un gran pero, nos dejaría a nosotros encartados con dos moribundos, bien lejos de la civilización, con este frío tan berraco que hace, es que estamos a menos diez, pero bueno me desvió con mis desvaríos señora, lo que digo es que sería regio que me dejara ayudarle, si no quiere que la ayudemos porque sabe que eso no va a volver a tapar la cabeza de su marido, eso lo entendemos, pero las buenas costumbres dicen que hay que colaborar con las personas que lo necesitan. Véanos, estas caras de bobo ya nos duelen, es por caridad que usted se debe dejarse ayudar, piénselo de esta forma, como una buena acción para evitar que dos desconocidos pierdan su autoestima y se sientan inútiles.Señora, con todo respeto, este silencio que nos rodea es insoportable, hasta le ofrecería un tintico para el frío si tuviera uno. Ve, hablando de frío, ofrecer y tener, venga le doy mi suéter; su marido debe estar helado ahí tirado. ¡Ah! También tome mi bufanda, amárresela en la cabeza y tápele el boquete. ¡Sí vio que sí se puede! Usted se deja ayudar y nosotros no nos sentimos tan mal. Bueno, no es mi intensión decir eso; es obvio que abrazar al conyugue en ese estado, medido en un penómetro, debe encontrarse bastantes unidades más arriba que un par que simplemente se encuentran apenados porque no pueden ayudar y mucho menos romper un silencio incómodo con cháchara trivial. En fin, ya que rompimos el hielo, si me perdona la inadecuada expresión, vamos a mover a su marido debajo de esta piedra donde nos estamos protegiendo nosotros porque mire, está a un pelo de recibir una acualactita en la cabeza y así no podrá ayudar a quien se encuentra en sus brazos. Muy bien, así es que es, ponga este suéter aquí, la bufanda allá. ¡Mire ahí! ¡Vienen mas personas! Si vio, la gente es súper querida cuando le garantizan ver a otro sufrir, hasta pagan boleta, bueno, digo en sentido figurado, aquí donde nos encontramos se paga con suéteres. Coja esos dos que le ofrece el señor y póngalos debajo de él. Muy bien, ya va estar más calientico y cómodo.¡Señora! ¡Dígale a su esposo que no diga eso! Eso, así es, estas no son horas de despedidas. Sí, sí, sígale diciendo que va estar bien, ninguno de los presentes se lo cree pero nada que hacer, ¡manténgalo despierto! Eso, muy bien, solo dígale que no se despida, usted está que se derrumba y aquí los presentes no saben dónde esconderse, solo queríamos caminar por un parque, en ningún momento se nos pasó por la cabeza asistir a dramas y tragedias. Ver a Bambi sí, no presenciar la muerte de su madre, bueno, usted me entiende. Vení, ¿quien es ese niño con cara de traumatizado? ¿Es suyo? ¡Oigan público, alguien que le converse al niño que tal como se le ve la cara parece que no va a dormir en los próximos 10 años! ¡Señor! ¡Deje de despedirse! ¡Mírele la cara a su hijo! ¡Está traumatizado!¡Que es todo este gentío que nos rodea! ¡Ya casi no podemos ni movernos en este senderito! Bueno, qué pena señora, cómo ya la vemos lo más de bien acompañada y llevamos un buen rato aguantando frío, no siendo más, nos despedimos, pero no se preocupe, no gritaremos despedidas ni saludes, simplemente nos deslizaremos entre el público que goza con su pose y drama y detracito, sin que nadie se dé cuenta, desapareceremos.No pudimos gritarle a la señora cuando veinte minutos más tarde vimos a una paramédica, mucho menos cuando a otros veinte minutos nos topamos con un Rambo con hacha y gritando órdenes sin necesidad, tampoco pudimos avisarle que de hecho mucho más adelante venía una camilla con una ruedita y cuatro tipos más. En fin, después de cinco horas lo más seguro es que el hombre por fin vio un hospital... en el que imagino todavía sigueBonito paisaje nevadoPuente bastante resbalosoRío que aún no se ha congeladoÁrboles que síCascada que noCaminitoBello panorama de zionUno de tantos caminitosOtro másEl valle de zionCaminoMás de la vistaLlegando arribaNieve que nunca paróEl camino donde el hombre resultó heridoUn poquito más adelanteBambisÚltima postal de zion

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Zion

Domingo, 29 ene 2017

El lugar consistía en un cañoncito súper estrecho entre dos rocas verticales altísimas. Al lado, dos o tres metros más abajo, un riachuelo congelado no se movía ni un milímetro. El camino tenía nieve por montones pues por la mañana había caído una nevada fuertísima. Adelante se veía la luz de sol; atrás no, puesto que las rocas altísimas no le permitían el paso. Arriba, el cielo era gris y pocón del él se veía, porque la nieve aún caía. Y por último, parados en el final del cañón, nos encontrábamos nosotros haciendo cara de bobos. No es que lo quisiéramos, no sabíamos que otra cara hacer.Gotica de agua, aburrida, vencida por la gravedad, caía. No lo quería hacer, se agarraba con todas sus fuerzas a la roca por la que se deslizaba, pero, ya se lo imaginarán, Gotica brazos no tenía y, para colmos, su estado líquido no colaboraba con el show, así pues, a su destino, el suelo, caía si consideración. A Gotica le seguía Gotica, quien también, a los pocos segundos de infructuosa lucha, perecía de igual forma. Después de ver caer a Gotica, otra gotica ocupaba su lugar, y así, sucesivamente, una a una, todo el hielo de alguna nevada anterior, en estado líquido iba su vida terminar y en suelo, metros abajo, yacer. Pero no. El clima cambió, hizo frío suficiente para que en un momento la gotica, que debía en el suelo terminar, pudiera agarrarse de algo y solo parte de ella al abismo dejar caer. Es que se medio congelaba. Gotica, la siguiente, más o menos hizo lo mismo, y así de a pocos, todas las goticas que morir debían, de una forma u otra, agarradas unas de otras, una hermosa acualactita de hielo formaron. No es que sea una verdadera acualactita, esa palabra es inventada, lo digo porque el nombre de esos conos invertidos de hielo que se forman cuando la nieve se descongela (pero se queda congelada en el camino) y que se parecen a una estalactita, me es desconocido.Pasó que un día, ese, el mismo que en ese entonces llamábamos hoy; es decir, el día que nos compete, una ráfaga de viento, a las goticas congeladas que tanto habían contrariado a los dioses acuáticos por cuenta de su terca voluntad para desconocer la realidad y a la vez destino — que al suelo debían caer —, decidió el viento pues, que insurrecciones de ese tipo no eran permitidas y, con un soplido fuerte, muy fuerte, desestabilizó la base de la acualactita y a los brazos de la gravedad envió.El nevado piso debía ser su destino, pero no; la acualactita, en vez de encontrarse rodeada de blanca nieve como se suponía, lo hacía por algo rojo que teñía su hasta ahora bien lograda transparencia. Me imagino que a los acuadioses la indignación los habrá envuelto, pues el destino de acualactita debía ser el suelo o la nieve, nada más que eso. Es por eso que nosotros hacemos cara de bobos. Es la cara que inevitablemente se hace cuando un pedazo filudo de hielo contrario a su destino, en la cabeza de un pasante termina su recorrido.El hombre no se retuerce de dolor como uno se imaginaría. Se encuentra privado, tirado en la nieve, con un gigantesco hueco en la cabeza, el cráneo partido, su ojo hinchado vaya uno a saber por qué si el golpe fue en otro lado y, para rematar la función, sangre es emanada por su nariz. Su esposa lo abraza y tampoco se mueve y, nosotros hacemos cara de bobos. Que más hacer si transformándolas por unas más interesantes no van a mágicamente tapar lo que ha sido destapado con tanta torpeza por parte de acualactita.— ¿Señora, le podemos ayudar en algo? —, pregunto torpemente.— ¿Y cómo en qué? —, responde entre seca, agresiva y asustada.Caras de bobo adornan el ambiente. — No, pues, solo para preguntar. Es que nos sentimos incómodos ver a su marido tirado en el suelo con ese hueco en la cabeza, ese chorro de sangre y esa cara de agonizante y nosotros aquí, viéndola a usted abrazarlo como para despedida trágica que no queremos presenciar, y créame, es que no sabemos que decir. Vea, sería increíblemente maleducado pasar por su lado, saludarla con un buenas las tenga y seguir a nuestro destino que para serle sincero, es allí no más. Tampoco es que podamos dar media vuelta y sentirnos muy bien con nosotros mismos por dejarla a usted aquí, en medio de un cañón helado con su marido en brazos. Solo se nos ocurre quedarnos aquí, paraditos, viéndola a usted mantener con heroísmo el carácter fuerte mientras intenta mantener consciente a su marido que solo quiere estar insconsciente, y, para que nuestra presencia no sea demasiado rara, o por lo menos para no parecer un público que solo quiere saciar su morbo con las penas ajenas, es que cortamos este silencio tan incómodo con una pregunta boba, remarcándola además con nuestras caras. ¿No quiere que le ayudemos? Mire que por allá siguen cayendo pedazos de nieve y hielo y quien quita, va usted ser tan demalas que le cae una piedra en la cabeza para formar una buena simetría matrimonial pero, este es un gran pero, nos dejaría a nosotros encartados con dos moribundos, bien lejos de la civilización, con este frío tan berraco que hace, es que estamos a menos diez, pero bueno me desvió con mis desvaríos señora, lo que digo es que sería regio que me dejara ayudarle, si no quiere que la ayudemos porque sabe que eso no va a volver a tapar la cabeza de su marido, eso lo entendemos, pero las buenas costumbres dicen que hay que colaborar con las personas que lo necesitan. Véanos, estas caras de bobo ya nos duelen, es por caridad que usted se debe dejarse ayudar, piénselo de esta forma, como una buena acción para evitar que dos desconocidos pierdan su autoestima y se sientan inútiles.Señora, con todo respeto, este silencio que nos rodea es insoportable, hasta le ofrecería un tintico para el frío si tuviera uno. Ve, hablando de frío, ofrecer y tener, venga le doy mi suéter; su marido debe estar helado ahí tirado. ¡Ah! También tome mi bufanda, amárresela en la cabeza y tápele el boquete. ¡Sí vio que sí se puede! Usted se deja ayudar y nosotros no nos sentimos tan mal. Bueno, no es mi intensión decir eso; es obvio que abrazar al conyugue en ese estado, medido en un penómetro, debe encontrarse bastantes unidades más arriba que un par que simplemente se encuentran apenados porque no pueden ayudar y mucho menos romper un silencio incómodo con cháchara trivial. En fin, ya que rompimos el hielo, si me perdona la inadecuada expresión, vamos a mover a su marido debajo de esta piedra donde nos estamos protegiendo nosotros porque mire, está a un pelo de recibir una acualactita en la cabeza y así no podrá ayudar a quien se encuentra en sus brazos. Muy bien, así es que es, ponga este suéter aquí, la bufanda allá. ¡Mire ahí! ¡Vienen mas personas! Si vio, la gente es súper querida cuando le garantizan ver a otro sufrir, hasta pagan boleta, bueno, digo en sentido figurado, aquí donde nos encontramos se paga con suéteres. Coja esos dos que le ofrece el señor y póngalos debajo de él. Muy bien, ya va estar más calientico y cómodo.¡Señora! ¡Dígale a su esposo que no diga eso! Eso, así es, estas no son horas de despedidas. Sí, sí, sígale diciendo que va estar bien, ninguno de los presentes se lo cree pero nada que hacer, ¡manténgalo despierto! Eso, muy bien, solo dígale que no se despida, usted está que se derrumba y aquí los presentes no saben dónde esconderse, solo queríamos caminar por un parque, en ningún momento se nos pasó por la cabeza asistir a dramas y tragedias. Ver a Bambi sí, no presenciar la muerte de su madre, bueno, usted me entiende. Vení, ¿quien es ese niño con cara de traumatizado? ¿Es suyo? ¡Oigan público, alguien que le converse al niño que tal como se le ve la cara parece que no va a dormir en los próximos 10 años! ¡Señor! ¡Deje de despedirse! ¡Mírele la cara a su hijo! ¡Está traumatizado!¡Que es todo este gentío que nos rodea! ¡Ya casi no podemos ni movernos en este senderito! Bueno, qué pena señora, cómo ya la vemos lo más de bien acompañada y llevamos un buen rato aguantando frío, no siendo más, nos despedimos, pero no se preocupe, no gritaremos despedidas ni saludes, simplemente nos deslizaremos entre el público que goza con su pose y drama y detracito, sin que nadie se dé cuenta, desapareceremos.No pudimos gritarle a la señora cuando veinte minutos más tarde vimos a una paramédica, mucho menos cuando a otros veinte minutos nos topamos con un Rambo con hacha y gritando órdenes sin necesidad, tampoco pudimos avisarle que de hecho mucho más adelante venía una camilla con una ruedita y cuatro tipos más. En fin, después de cinco horas lo más seguro es que el hombre por fin vio un hospital... en el que imagino todavía sigueBonito paisaje nevadoPuente bastante resbalosoRío que aún no se ha congeladoÁrboles que síCascada que noCaminitoBello panorama de zionUno de tantos caminitosOtro másEl valle de zionCaminoMás de la vistaLlegando arribaNieve que nunca paróEl camino donde el hombre resultó heridoUn poquito más adelanteBambisÚltima postal de zion

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Lago Manyara

Viernes, 09 mar 2018

Lo llaman Vervet, es un mico, mono para otros españoles más internacionales que el regional paisa. Vervet, pasa su día buscando a su Verveta; al igual que todos los demás animales, no tiene nada más para hacer una vez su estómago se encuentra saciado. La sabana donde habita es grande, aunque encontrar Vervetas no es un problema para él; su verdadero inconveniente es hacer que alguna de esas Vervetas se digne a mirarlo, se acerque, haga con él alguna de estas danzas formales, ceremonias previas a la cópula que, pasadas con buena nota, lo lleven a aparearse, transmitir sus genes a la próxima generación, aumentar la demografía de la especie y... no vamos a continuar, lo único que le preocupa a Vervet es copular con desenfreno y, cómo no tiene fémina en su poder, su primer objetivo es encontrarla.Cómo se imaginarán Vervets hay muchos, Vervetas también, así que la competencia es ardua. La única forma que tiene Vervet para conseguir compañera de cópula es mostrar su mercancía, bueno, eso lo hacen todos los animales; vienen al mundo en pelota y así se quedan. Así pues, si Vervet quiere mostrale a la Vervetas que es lo que está en venta, debe esforzarse para mejorar la presentación de su activo más preciado.No conocemos que Vervet debe hacer para mejorar su producto, adivinando, así, a la loca, diré que requiere saltar de una rama y abrir las dos patas cuando la gravedad produzca su efecto, admirar el efecto y ofrecerlo al mundo tal cual.Tse Tse, no es el tátara tátara vástago de Mao Tse Tung, no señores, aquí tratamos sobre Tse Tse, el originario de Mto Wa Mbu. De una vez dejo constancia que no hablamos de chinos. No, no, no. Nuestros personajes son todos de África, dónde nos encontramos – excepto Mao, ese si es chino –. En fin, Mto Wa Mbu se traduce al inglés, Mosquito Town, en español diremos que no es nada mas ni nada menos que un Mosquero, literal y metafóricamente hablando. En fin, de Tse Tse, por vivir en Mosquero, podemos inferir que es una mosca, y sí, sí que lo es, es la famosísima mosca tse tse, la del sueño! Si te pican más de 2000 veces, te da sueño y ¡cataplúm!, privado en el lecho del lago caerás. Digo lago porque al pie de Mosquero está el lago Manyara, el mismo del título de esta entrada. En este lago, aparte de moscos y animales, también vivien los Maasai con sus animales, no salvajes como los del lago, sino domésticos, cómo los conocemos. Bueno, la forma con que los Maasai protejen a su ganado de la infinidad de moscos es poniendo trapos azules impregnados con veneno bajo los árboles donde las vacas pararían a refrescarse del incandescente e incansable sol africano. Al parecer a Tse Tse le gusta el color azul.Los trapos de los MaasaiCadaver de una mosca Tse Tse¿Azul? ¿Dije azul? ¿Qué me recuerda? ¡Ah! ¡Las joyas de la corona! Venga, preguntémonos: ¿es Tse Tse útil para Vervet? ¿Es Vervet útil para Tse Tse?A la segunda pregunta podemos afirmar que sí. Claro. Mientras las mantas azules de los Maasai están súper impregnadas de veneno, las tiernas joyas de Vervet tienen nutritiva sangre. Es decir alimentan, no matan y de remate desvían de la muerte a Tse Tse.Ahora bien, abordando la primera pregunta: ¿es Tse Tse útil para Vervet? Sin mucho conocimiento de causa me atreveré a decir que sí. Asumo que el proceso debe ser de lo más molesto; a nadie le gusta que le piquen los moscos las joyas, pero, digamos, éstas deben estar anestesiadas por el dolor: si no recuerdan el autor de este blog decidió que semejante coloración testicular solo podía conseguirse confrontando la gravedad patiabierto con una rama como objetivo final. Así pues, tanto dolor adquirido para pigmentar joyas, es posible que ponga en un segundo lugar la piquiña resultante de las picaduras del Tse Tse. El efecto positivo, es que con varias picaduras la mercancía de Vervet tendrá solo la opción de hincharse. Cosa que para nosotros sería trágico pero, cuando hablamos que esta es la forma de atraer féminas, pues bien, Vervet boligrande y boliazul podrá ganarle a la competencia y atraer para sí alguna Verveta bien cachonda. La pregunta que dejamos en el aire para terminar esta entrada es: ¿Un Vervet reventado por el dolor, con escozor por las moscas, más posiblemente infectado de la enfermedad del sueño, podrá disfrutar de la cópula desenfrenada que tan arduamente buscó?Elefante MicosGacelasArbol con nidosBufalosZebrasJirafasMicos muertos del aburrimiento

Lago Manyara Lago Manyara

Mantenimiento

Viernes, 24 jun 2011

Tratado sobre la psicología mecánica y la filosofía de la reparación pasiva Es frecuente la pregunta, “y cuando se varó que hizo?” la respuesta, siempre coloreada por las historias sobre cómo y dónde fueron los percances, fue invariable… nada! Si, así como lo leen, el motoneto nunca hizo nada; no porque fuera perezoso, sino por la simple casualidad que no tiene idea de mecánica. Todas las nociones de ésta, se reducen a cambiar aceite, pastas de frenos (de adelante) quitar la bujía, volverla a poner, y la ciencia siempre imprecisa de la aplicación y manejo de la silicona y la ducktape. Pero si hablamos de mecánica propiamente dicha, de eso, como nada se sabe, nada se hizo. ¿Cómo hizo la moto para hacer 40.500 kilómetros y llegar? Todo se debe a buena actitud, se responderá; ¿pero cuando se varó que hizo? Se volverán a preguntar… todo se debe a la psicología mecánica, método hasta ahora sin bautismo, pero muy utilizado por cuanto necesitado haya en el mundo. Para hacerlo solo se necesita una caja de cigarrillos, una candela, ojala una sombrita, cerveza si hay por las cercanías y una actitud indiferente o autista si se da el caso. Todo se reduce a ignorar la moto y la situación misma en la que se encuentra. La forma más sencilla es simplemente prender un cigarrillo, sentarse al lado de la moto y esperar. También se puede, si se está en zonas civilizadas, ir a la tienda más cercana pedirse una cerveza, fumarse el cigarrillo y esperar. Esperar que? Lo mínimo; que la moto recapacite sobre su mal comportamiento y que con solo la actitud de reproche, simbolizada en el acto de no hacer nada, y la muestra notoria de que no se accederá a sus peticiones, simbolizado en el acto de fumar; la moto entenderá que así no se comporta uno en un mundo civilizado. Si tiene la madurez necesaria para comprender esto, se arrepentirá y comenzará a funcionar una vez el cigarrillo se acabe y el piloto presione el start. Formas de recapacitar muy frecuentes cada vez que la moto se cayó o la tumbaron. Si por el contrario no hubo la reacción esperada, se debe reconocer que ella está en uno de esos días; para eso se debe prender otro cigarrillo, pedir otra cerveza y esperar. Esperar que? Que pase algo… Casi siempre ese algo es un alguien que por cosas de la vida tiene algo, aparte de amabilidad, puede ser una camioneta para montar la moto encima, las herramientas necesarias para arreglar el daño, tipo un soldador, además de los conocimientos que el motoneto no posee. En fin, siempre que la moto se vare, lo único que se debe hacer es esperar, o si la cosa parece grave, hacer la típica reparación del ignorante: desarmar y armar; muchas veces el hecho de mover tornillos y tuercas sin razón alguna son motivo para que la autoestima y necesidad de ser amada de la moto sea satisfecha. Todo es pura psicología, una vez ella decide que no la están mirando lo suficiente, se rebela y como en estos casos no estamos en el lugar donde se puedan comprar flores o chocolaticos, toca utilizar las técnicas de la psicología mecánica: Reprobar, ignorar y si no funciona esperar la ayuda de un terapeuta, sea certificado o cualquiera con buen corazón que pare para ayudar en tan difícil relación de pareja. Es por el uso de la psicología mecánica que la filosofía de la reparación pasiva es tan efectiva, todo se trata de razonar o hacer razonar como un adulto responsable; si eso no funciona, siempre habrá un cigarrillo y una cerveza a la mano para pasar tamaña decepción.

Capoeira full contact!

Sábado, 11 ago 2012

Y quien lo diría, el capoeira si es de contacto, el problema es que se debe asistir a un show popular improvisado, nada de esos bailecitos con musica de fondo y los espectadores aplaudiendo, no señor, el verdero capoeira cuando pierde sus sutilezas y lances elegantes, es más físico y menos elástico, pero es más entretenido. La técnica es un poco diferente: lo primero que se debe hacer es hacer uno o dos lances acrobaticos para quedar vestido como lo mandan los cánones de este deporte, es decir, descalso, por lo tanto con estos lances lo que se pretende es que vuelen havaianas a razón de un par por participante. Cómo en mi caso la presentación se hizo entre dos, volaron para todas direcciones 4 sandalias decorando de forma que podremos catalogar como arte urbano la acera frente al mar en Copacabana. Lo que sigue es obligatorio en todas las artes marciales; el grito acompañante al ataque: El karate con su "Hii", cómo ya lo aprendimos hace unos meses, los shedis argentinos gritan "chupame las bolas", pues el capoeira full contact exige un "porra", gritado con sentimiento, aunque con una fonetica chambona sonará como un pogha! El significado literal de esta palabra es semen, aunque no nos pondremos a divagar el porqué esta palabra adquirió un significado figurado para insultar o lanzar patadas de capoeira, ya que tendríamos que relacionarlos y explicar el uso del ostia español, nuestra tan utilizada enfermedad venerea o el increiblemente estraño tabarnac quebequois, que obliga a quien recibe tan cariñosa palabra, a realizar increibles esfuerzos para sentirse ofendido; así que dejaremos a Porra como un canto de guerra y no se hablará más del tema. Lo que sigue es, mediante el uso todas las extremidades sin ningún ritmo o técnica aparente empujar al contrincante al suelo mientras se gritan incomprensibles palabras portuguesas acompañadas del "porra"; amenazar a quien esta en el suelo con molerlo a patadas para luego de manera inexplicable tratar de arrancar las piedritas que componen la acera. Mientras esto pasa, en un extraño código de conducta deportiva, quien está en el suelo se debe quedar sentado esperando a que su contrincante logre sacarlas y ya en este punto, como parte de la ceremonia, el vencedor debe estirar su brazo armado de piedritas a modo de amenza, mientras grita y brinca de un lado a otro como loco y el sometido grita incomprensibles palabras acomapañadas cómo no, por el consabido "porra". Es en este punto que deben intervenir los espectadores, ya que al igual que el capoeira de exibicion que necesita los rítmicos aplausos, en este caso el público debe gritar "Carajo" (lease en fonetica chambona, "carallo") y acto seguido salir corriendo como alma que lleva el diablo o quedarse gritando dependiendo de su apariencia física. Es pertinente hacer entonces una descripción de los participantes y espectadores de este magno evento: Los combatientes son algún pescador salido de una novela de Jorge Amado, lo llamaremos, Quincas Berro. Su contrincante es un brasileño promedio de esos que se encuentra uno por la calle al que llamaremos Thiago, ambos vestidos de shorts y camiseta y las bien obligatorias havaianas. Los espectadores son tres: un brasileño promedio y mas bien flaquito, otro brasileño que entraría en el perfil de abusador de anabólicos, malteadas nutritivas y un exceso de gimnacio bastante evidente y un colombiano, tambien flaquito; todos vestidos de camiseta, shorts y havaianas, menos uno, el colombiano, que hereticamente calza unas chanclas con reata (pecado ya corregido mediante una transacción mercantil). La ubicación de la arena de batalla es la ya mencionada acera de Copacabana. Quincas está en pie con sus piedritas, Thiago está en el suelo, el espectador promedio grita carajo, acompañado de porras y algún discurso en que se entrevé por el moviemiento de sus manos que ya ha declarado el ganador por puntos y que no es necesario proceder al knockout, mister anabólicos procede a correr despavorido y el colombiano asiste como espectador mudo y fotografo virtual, ya que ante la falta de cámara fotográfica en sus manos cuenta con memoria fotografica para poder despues describirles a ustedes una nueva arte marcial. Una vez terminada la batalla y elegido ganador, se procede a la ceremonia de clausura, en la que cada combatiente debe ir a diferentes puntos de la calle y acera a recoger sus sandalias y seguir con su vida aunque ambos con cara de pocos amigos. Espectador flaco sigue para donde estaba llendo, espectador colombiano sigue con su paseo turístico con una sonrrisa en la cara, mientras que, dos cuadras mas lejos, anabólicos sigue corriendo para encontrarse con su novio/novia para que le ayude a pasar ese susto tan berraco! Diccionario Porra (lease Pogha): Semen (literal), aditivo para insultar, exclamativo de sorpresa (figurado) Carajo (lease Carallo): Carajo Copacabana: No es ni la famosa región boliviana a las orillas del increible lago titicaca, ni el municipio antioqueño a las orillas de rio medellín, nooo, es la playa y barrio de Rio de Janeiro! Se podran entonces imaginar que el motoneto estuvo en tierras cariocas y aprovechará este blog para contarselos; pero ya que el computador está en este momento en un episodio de berrinche infantil, y al parecer se necesitará mucha paciencia, tacto y hasta depronto un técnico, aprovecho la ocasión para darles una pruebita de la ciudad con mi memoria fotografíca mientras trato de sacar las imagenes del pc tomadas con mi cámara fotografica! Asi que, stay tuned que proximamente vendrá en exclusiva para la Bitacora del motoneto Rio de Janeiro con sus barrios y Ilha Grande con Abraao. Notícula: Es en estos momentos que me pregunto si me tocará volver al altiplano peruano y a chile a buscar alguna muestra de artes marciales locales. Sería bastante divertido!

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Bikes & Hikes

No solo de motos y minivanes vive el motoneto, tambien por este blog se patonea y se monta en bicicleta.

Pedaleando, pedaleando y caminando y caminando las montañas se recorren, se suben y se bajan. Con una mochila al hombro, una buena media docena de ampollas y una cámara, como no, la bitácora del motoneto registra otro tipo de turismo que bien vale la pena.

Equipaje

Al hacer un viaje en motocicleta, mochilear por el mundo, bikepacking en la bicicleta por las montañas vecinas o lejanas o andar como peregrino por los caminos de santiago exigen un poquito de preparación.

Aqui lo encontrarás: desde qué llevar en la mochila, qué ropa usar, qué herramientas tener a mano y cómo organizar todo para que quepa en el menor espacio posible.

Preparación

Hacer un viaje de estos no es ninguna maravilla, solo se necesita plata (mucha) y tener el tiempo para hacerlo. Ya hablando de cosas puntuales para preparar el viaje considerando que ya se tiene la plata y el tiempo reservado; estas son las cosas que se necesitan

Tips

Al hacer un viaje en motocicleta, mochilear por el mundo, bikepacking en la bicicleta por las montañas vecinas o lejanas o andar como peregrino por los caminos de santiago exigen un poquito de preparación.

Aqui lo encontrarás: desde qué llevar en la mochila, qué ropa usar, qué herramientas tener a mano y cómo organizar todo para que quepa en el menor espacio posible.

El Mundo