Suramérica
Esta sección, la original, la que da el nombre a este blog, narra las aventuras del motoneto con su scooter 125cc durante año y medio, día a día, por un continente variado, exótico y desconocido: nuestro continente!
La vez pasada Santa Teresa se hizo mal, así que esta vez se trató de hacer bien el recorrido. Una descripción rápida del barrio dice que está ubicado en la cima de una colina, con calles serpenteantes, recorrida a lo largo por los rieles de un tranvía que no tengo ni idea si ya funciona o no; pero si lo hace será solo para turistas, ya que el transporte se hace en la famosa van volkswagen. Sus casas son viejas y de hecho aunque no lo crean, son casas, solo hay edificios en la parte de abajo que ya sería el barrio de Gloria por un lado y más turistas por el otro, Lapa, donde empiezan los famosos arcos que sirven para subir el tranvía. El barrio es muy recomendable, tiene buena vista, dos museos y casas viejas bastante bien conservadas. No es tan bohemio como lapa, pues a diferencia de esta, Santa Teresa es residencial. Sus calles hacen que ubicarse sea difícil, pues hay cruces por todo lado, y nunca hay una calle que sea recta por mas de 50 metros, por eso es bien recomendable tener un mapita a mano si se quiere descender por otro camino diferente al usado para subir; que lo más seguro es que sea por las escaleras decoradas con ceramica por el chileno (ya les había contado todo esto en la entrada de estos barrios hace ya unos meses). Para llegar a esas escaleras se toma una calle que empieza, o termina (según por donde se mire) en los arcos de Lapa. Y es allí donde un honesto atracador, cuyo nombre no me se, ni me interesa saber, decidió aplicar sus conocimientos y experiencia laboral con unos nuevos clientes procedentes de su mismo país, aunque, al juzgar sus caras de turistas, podremos decir sin temor a equivocarnos, que estos personajes, contraparte del atracador, no eran de Rio. Como siempre sucede en estos casos, la transacción se efectua con un poco de fricción, solo suavizada por el único lubricante conocido para estos casos: la cartera, y es precisamente la cartera de ella la que , como si de un facilitador y asesor de negocios se tratase, cumplió con la tarea de concluir la transacción sin ninguna ruptura abrupta. Porque la de ella y no la de él, ya sabiendo que nuestros protagonistas son una pareja de, bueno, no sabemos exactamente las especificaciones y letra menuda de su relación, pero para no enredarnos eran una pareja, y la cartera en nuevas manos era la de ella, la razón, simple, él no tenía porque todas sus pertenencias caben en un bolsillo, y además, ya teoría o hipótesis del espectador-narrador de esta historia, es que era un ladrón culto, y una vez en la bienal de Sao Paulo, viendo toda la cantidad de cosas que podría contener un bolso, pues ya con la mente más abierta con nuevos prospectos y alternativas laborales, pues hizo su primer intento con nuestra pareja. Mirando la reacción de ellos, es posible que la nueva linea de negocio si es rentable y exitosa. Ella llora y corre sin destino fijo, él grita y corre sin dirección aparente hasta que ambos en algún momento se toman de la mano al ver a sus salvadores y heroes de esta historia parados frente al circo voador. Como el plural de la palabra lo indica, heroes eran varios, para ser más exactos, tres, y si de minucias se trata, dos de ellos son mujeres maravilla y el restante superman. La pareja, de quien no sabemos su nombre, para facilitar el relato la llamaremos victimas. Pues victimas, manoteando, señalando para dos calles opuestas y gritando como no, lograron comunicar a nuestros heroes el resultado de la transacción con el emprededor freelance. Es de notar que ante la cara de preocupación y exitación de victimas, heroes tenían, por contradictoria que parezca, un poquito de desinteres por el tema y hasta pereza, por decir lo menos. Cómo si de heroes de comics se tratase, se podia casí ver la nube con los pensamientos de ellos... Y es que tengo que correr? señor victima, no ve que estoy gordito y esta haciendo mucho calor? Ah es más profesional si hago cara de preocupado, pues ahí va!, No?, otra vez, así? es que yo no soy fotogénico, pero si quiere para que vea que aparento estar interezado por su relato mercantil, pues mireme mirar para todos los lados, dar vueltas sobre mi eje con estilo y hasta conversar con mis dos heroinas y acompañantes! No trascribimos los pensamientos del heroe por desprecio al de las heroínas, o un machismo patente del narrador, es solo porque el heroe era más divertido que ellas, o simplemente así se dió. Autojustificado el autor, victimas, que aun no perdian la esperanza de recuperar sus pertenencias, toman a heroes y heroinas de la manos y tratan de empujarlos con ellos, pero no nos digamos mentiras, son agentes de la ley, intocables, quien se cree victimas para decirle a un importante e imponente oficial que hacer o como es su trabajo; eso es ofensivo a la autoridad y por el hecho de recordarle a heroes que era lo que había que hacer, pues victimas terminó con la reacción contraria. Olvidaron algo importante, oficial es como burocrata o sindicalista, si les toca trabajar se ponen de mal humor y una de dos, o hacen huelga o hacen plan tortuga, que para aparentar es mejor, así que victimas ahora es doblemente victimas de robo y plan tortuga, pero esto aun no lo sabe o simplemente no lo quiere reconocer. No se puede aparentar trabajar sin hacer nada por mucho tiempo, incluso las mejores actuaciones tienen su límite, al igual que los burocratas pasando a la clientela a la casilla del lado, pues nuestros heroes transladaron a sus clientes a un otro oficial, este con carro pintadito todo de lemas oficiales, escudos y todas esas cositas que tanto le gusta a la policia. Fue así que victimas fue introducido al carro y chirriando llanta y con sirena y todo, a modo de musicoterapia, salieron para empezar su nuevo tratamiento informativo, a saber, que esa platica se perdió! Estación del tranvía Calle Santa Teresa Casa Santa Teresa Detalle Santa Teresa Techos y un suiche Intersección Santo Tereso Texturas Calle lapa Catedral de Rio. No es la más fea por la existencia de la de huaraz. Algo diferente, no está diseñada por Niemeyer!
Día 181 Rio Santa Teresa, Heroes, Heroínas y transacciones mercantiles
Me encontraba en la ciudad de piedra, Stone Town, la capital de Zanzibar, la isla que en algún momento fue una ciudad-estado mercante y que ahora era el sitio donde me iba a motilar. Esto es importante porque en Suiza, un simple corte de pelo cuesta tanto que, si acaso llegase a tener el dinero para pagarlo, igual mi dignidad me impediría hacerlo. De ningún modo, nunca, jamás de los jamases pagaría esa suma. Un corte de pelo no puede llegar a costar tanto, más cuando la mitad de África se muere de hambre (y si no se murieran tampoco sería ético cobrar semejante suma), en fin, con mi orgullo y ética impidiéndome motilarme en el país que vivo y con un pelero insoportable sobre mi cabeza, estaba pues en la ciudad de piedra pensando que de pronto esta era la ocasión perfecta para pagar lo justo por un par de tijeretazos en la cabeza.Las primeras andanzas no fueron para nada promisorias. Paseando por aquí, por allá, viendo el puerto con el océano índico azul turquesa y súper cristalino, paseando por las callejuelas cercadas por casonas de estilo árabe, portones súper decorados y vendedores tipo árabe enloquecedores; las estrechas callejuelas son un bazar y los Zanzibareños, una mezcla de árabe, indio y maasai, muy comerciantes con técnicas de mercadeo cercanas al acoso.En fin, un día, para ser exactos el segundo, encontré lo que estaba buscando, una peluquería. Una vez negociado el precio, la pregunta que el hombre me hace en swahili, después traducida al inglés es:– ¿Con cual lo motilo, con la 4 o con la 5?– ¿4 o 5? –, me quedo un rato pensando. "¡Ah! ¡Este man cree que me a va motilar con una máquina!" – ¡No amigazo, la idea es que lo hagás con tijeras, como lo hace cualquier peluquero!El compañero le traduce. Nuestro hombre se queda paralizado como piedra, con ojos blanqueados por el pánico, pero, empujado por una irresponsabilidad digna de admirar, temiendo acaso perder su negocio, dijo sin siquiera ponerse rojo: – ¡Claro, no hay problema! Venga siéntese acá y empezamos.No crean que soy bobo, era evidente que el hombre no había utilizado unas tijeras en su vida, pero, ante la perspectiva de continuar con esa mata de pelo sobre mi cabeza en ese calor tan insoportable, y verme obligado a pagar este proceso dos semanas después en francos suizos, decidí sentarme y hacer cara de... No me la vi. Estaba muy entretenido viendo por el espejo como se iba a desarrollar la ejecución del proceso al que me iba a someter. En fin, con una torpeza sin igual el peluquero me hecho dos plufs de agua con su atomizador. (Cuando puso su frasquito con agua en el mostrador, la poca agua, que por mayoría en mi cara había puesto, se evaporó) Agarró un par de tijeras y... se puso a temblar. ¡Temblar es temblar! ¡Con ganas! Me miraba la cabeza. Miraba sus manos. Las acercaba. Las volvía a alejar. Hizo esto varias veces hasta que se acordó como lo había visto antes (vaya uno a saber donde) y me agarró con la otra mano un mechón de pelo y que quedó dudando si poner la tijera arriba de los dedos o abajo. Indeciso, cortó una puntica de unos 5 milímetros. Me miró: – ¿Así?Con señas le respondí que tomara confianza. Lo peor que podía pasar era tener que hacer uso de la cinco. O la cuatro. Me volvió a mirar con pánico, comenzó a temblar aún más y de a 5 milímetros en 5 milímetros se tomó la confianza suficiente para trasquilarme sin método. Un poquito por allá. Otro por el lado. Un plufcito de agua que se evaporó no más al salir de la botellita. Otro cortecito por allí. Otro por allá. Un lado mas largo que el otro. Media capul tapaba un ojo. La otra mitad ya no existía. Una patilla sin tocar, la otra a medio camino. Todo pelo que pasaba por la tijera, el viento se lo llevaba directo a Franziska, quién con muy poco éxito, desesperada, hacía hasta lo imposible para quitárselos de encima (incluyendo cambiándose de lugar). El hombre cortaba atrás. Le hacía yo señas que volviera adelante. Cortaba un poco y volvía atrás. Le volvía a hacer señas que volviera adelante. Lo hacía un poco y volvía a atrás. Hasta que al final llegó a un punto donde el resultado era del largo deseado, aunque sin simetría, ni estilo, y le hice la seña que el hombre tanto esperaba: – Pará ahí que ya me cansé.El hombre se detuvo. Franziska se quitaba pelos de encima. Yo me miraba y veía la mitad de mi ex-pelo pegado a mi y a mi sudor. Al lado había un sifón y allí metí mi cabeza. El resultado fue peor. Salí por las calles de Stone Town correando agua, sudado, con los pelos pegados a mi piel, con menos plata en mi billetera, pero... con una sonrisa de oreja a oreja! Por fin, !no más pelo!El resultado de la operación no es tan malo como el proceso de realizaciónPuertas de Stone TownCalle principal del centro históricoVentanitasBalconesUna plaza que llevaba al marOld FortCallejuelas-BazarCallejuelasMallAlumbrado PúblicoCalles del centro históricoUna iglesia, atrás un mezquitaCallesBanderinesVía principalCebra inexistente y muy irrespetadaOtra calle
Stone Town
El lugar consistía en un cañoncito súper estrecho entre dos rocas verticales altísimas. Al lado, dos o tres metros más abajo, un riachuelo congelado no se movía ni un milímetro. El camino tenía nieve por montones pues por la mañana había caído una nevada fuertísima. Adelante se veía la luz de sol; atrás no, puesto que las rocas altísimas no le permitían el paso. Arriba, el cielo era gris y pocón del él se veía, porque la nieve aún caía. Y por último, parados en el final del cañón, nos encontrábamos nosotros haciendo cara de bobos. No es que lo quisiéramos, no sabíamos que otra cara hacer.Gotica de agua, aburrida, vencida por la gravedad, caía. No lo quería hacer, se agarraba con todas sus fuerzas a la roca por la que se deslizaba, pero, ya se lo imaginarán, Gotica brazos no tenía y, para colmos, su estado líquido no colaboraba con el show, así pues, a su destino, el suelo, caía si consideración. A Gotica le seguía Gotica, quien también, a los pocos segundos de infructuosa lucha, perecía de igual forma. Después de ver caer a Gotica, otra gotica ocupaba su lugar, y así, sucesivamente, una a una, todo el hielo de alguna nevada anterior, en estado líquido iba su vida terminar y en suelo, metros abajo, yacer. Pero no. El clima cambió, hizo frío suficiente para que en un momento la gotica, que debía en el suelo terminar, pudiera agarrarse de algo y solo parte de ella al abismo dejar caer. Es que se medio congelaba. Gotica, la siguiente, más o menos hizo lo mismo, y así de a pocos, todas las goticas que morir debían, de una forma u otra, agarradas unas de otras, una hermosa acualactita de hielo formaron. No es que sea una verdadera acualactita, esa palabra es inventada, lo digo porque el nombre de esos conos invertidos de hielo que se forman cuando la nieve se descongela (pero se queda congelada en el camino) y que se parecen a una estalactita, me es desconocido.Pasó que un día, ese, el mismo que en ese entonces llamábamos hoy; es decir, el día que nos compete, una ráfaga de viento, a las goticas congeladas que tanto habían contrariado a los dioses acuáticos por cuenta de su terca voluntad para desconocer la realidad y a la vez destino — que al suelo debían caer —, decidió el viento pues, que insurrecciones de ese tipo no eran permitidas y, con un soplido fuerte, muy fuerte, desestabilizó la base de la acualactita y a los brazos de la gravedad envió.El nevado piso debía ser su destino, pero no; la acualactita, en vez de encontrarse rodeada de blanca nieve como se suponía, lo hacía por algo rojo que teñía su hasta ahora bien lograda transparencia. Me imagino que a los acuadioses la indignación los habrá envuelto, pues el destino de acualactita debía ser el suelo o la nieve, nada más que eso. Es por eso que nosotros hacemos cara de bobos. Es la cara que inevitablemente se hace cuando un pedazo filudo de hielo contrario a su destino, en la cabeza de un pasante termina su recorrido.El hombre no se retuerce de dolor como uno se imaginaría. Se encuentra privado, tirado en la nieve, con un gigantesco hueco en la cabeza, el cráneo partido, su ojo hinchado vaya uno a saber por qué si el golpe fue en otro lado y, para rematar la función, sangre es emanada por su nariz. Su esposa lo abraza y tampoco se mueve y, nosotros hacemos cara de bobos. Que más hacer si transformándolas por unas más interesantes no van a mágicamente tapar lo que ha sido destapado con tanta torpeza por parte de acualactita.— ¿Señora, le podemos ayudar en algo? —, pregunto torpemente.— ¿Y cómo en qué? —, responde entre seca, agresiva y asustada.Caras de bobo adornan el ambiente. — No, pues, solo para preguntar. Es que nos sentimos incómodos ver a su marido tirado en el suelo con ese hueco en la cabeza, ese chorro de sangre y esa cara de agonizante y nosotros aquí, viéndola a usted abrazarlo como para despedida trágica que no queremos presenciar, y créame, es que no sabemos que decir. Vea, sería increíblemente maleducado pasar por su lado, saludarla con un buenas las tenga y seguir a nuestro destino que para serle sincero, es allí no más. Tampoco es que podamos dar media vuelta y sentirnos muy bien con nosotros mismos por dejarla a usted aquí, en medio de un cañón helado con su marido en brazos. Solo se nos ocurre quedarnos aquí, paraditos, viéndola a usted mantener con heroísmo el carácter fuerte mientras intenta mantener consciente a su marido que solo quiere estar insconsciente, y, para que nuestra presencia no sea demasiado rara, o por lo menos para no parecer un público que solo quiere saciar su morbo con las penas ajenas, es que cortamos este silencio tan incómodo con una pregunta boba, remarcándola además con nuestras caras. ¿No quiere que le ayudemos? Mire que por allá siguen cayendo pedazos de nieve y hielo y quien quita, va usted ser tan demalas que le cae una piedra en la cabeza para formar una buena simetría matrimonial pero, este es un gran pero, nos dejaría a nosotros encartados con dos moribundos, bien lejos de la civilización, con este frío tan berraco que hace, es que estamos a menos diez, pero bueno me desvió con mis desvaríos señora, lo que digo es que sería regio que me dejara ayudarle, si no quiere que la ayudemos porque sabe que eso no va a volver a tapar la cabeza de su marido, eso lo entendemos, pero las buenas costumbres dicen que hay que colaborar con las personas que lo necesitan. Véanos, estas caras de bobo ya nos duelen, es por caridad que usted se debe dejarse ayudar, piénselo de esta forma, como una buena acción para evitar que dos desconocidos pierdan su autoestima y se sientan inútiles.Señora, con todo respeto, este silencio que nos rodea es insoportable, hasta le ofrecería un tintico para el frío si tuviera uno. Ve, hablando de frío, ofrecer y tener, venga le doy mi suéter; su marido debe estar helado ahí tirado. ¡Ah! También tome mi bufanda, amárresela en la cabeza y tápele el boquete. ¡Sí vio que sí se puede! Usted se deja ayudar y nosotros no nos sentimos tan mal. Bueno, no es mi intensión decir eso; es obvio que abrazar al conyugue en ese estado, medido en un penómetro, debe encontrarse bastantes unidades más arriba que un par que simplemente se encuentran apenados porque no pueden ayudar y mucho menos romper un silencio incómodo con cháchara trivial. En fin, ya que rompimos el hielo, si me perdona la inadecuada expresión, vamos a mover a su marido debajo de esta piedra donde nos estamos protegiendo nosotros porque mire, está a un pelo de recibir una acualactita en la cabeza y así no podrá ayudar a quien se encuentra en sus brazos. Muy bien, así es que es, ponga este suéter aquí, la bufanda allá. ¡Mire ahí! ¡Vienen mas personas! Si vio, la gente es súper querida cuando le garantizan ver a otro sufrir, hasta pagan boleta, bueno, digo en sentido figurado, aquí donde nos encontramos se paga con suéteres. Coja esos dos que le ofrece el señor y póngalos debajo de él. Muy bien, ya va estar más calientico y cómodo.¡Señora! ¡Dígale a su esposo que no diga eso! Eso, así es, estas no son horas de despedidas. Sí, sí, sígale diciendo que va estar bien, ninguno de los presentes se lo cree pero nada que hacer, ¡manténgalo despierto! Eso, muy bien, solo dígale que no se despida, usted está que se derrumba y aquí los presentes no saben dónde esconderse, solo queríamos caminar por un parque, en ningún momento se nos pasó por la cabeza asistir a dramas y tragedias. Ver a Bambi sí, no presenciar la muerte de su madre, bueno, usted me entiende. Vení, ¿quien es ese niño con cara de traumatizado? ¿Es suyo? ¡Oigan público, alguien que le converse al niño que tal como se le ve la cara parece que no va a dormir en los próximos 10 años! ¡Señor! ¡Deje de despedirse! ¡Mírele la cara a su hijo! ¡Está traumatizado!¡Que es todo este gentío que nos rodea! ¡Ya casi no podemos ni movernos en este senderito! Bueno, qué pena señora, cómo ya la vemos lo más de bien acompañada y llevamos un buen rato aguantando frío, no siendo más, nos despedimos, pero no se preocupe, no gritaremos despedidas ni saludes, simplemente nos deslizaremos entre el público que goza con su pose y drama y detracito, sin que nadie se dé cuenta, desapareceremos.No pudimos gritarle a la señora cuando veinte minutos más tarde vimos a una paramédica, mucho menos cuando a otros veinte minutos nos topamos con un Rambo con hacha y gritando órdenes sin necesidad, tampoco pudimos avisarle que de hecho mucho más adelante venía una camilla con una ruedita y cuatro tipos más. En fin, después de cinco horas lo más seguro es que el hombre por fin vio un hospital... en el que imagino todavía sigueBonito paisaje nevadoPuente bastante resbalosoRío que aún no se ha congeladoÁrboles que síCascada que noCaminitoBello panorama de zionUno de tantos caminitosOtro másEl valle de zionCaminoMás de la vistaLlegando arribaNieve que nunca paróEl camino donde el hombre resultó heridoUn poquito más adelanteBambisÚltima postal de zion
Zion
Tratado sobre la psicología mecánica y la filosofía de la reparación pasiva Es frecuente la pregunta, “y cuando se varó que hizo?” la respuesta, siempre coloreada por las historias sobre cómo y dónde fueron los percances, fue invariable… nada! Si, así como lo leen, el motoneto nunca hizo nada; no porque fuera perezoso, sino por la simple casualidad que no tiene idea de mecánica. Todas las nociones de ésta, se reducen a cambiar aceite, pastas de frenos (de adelante) quitar la bujía, volverla a poner, y la ciencia siempre imprecisa de la aplicación y manejo de la silicona y la ducktape. Pero si hablamos de mecánica propiamente dicha, de eso, como nada se sabe, nada se hizo. ¿Cómo hizo la moto para hacer 40.500 kilómetros y llegar? Todo se debe a buena actitud, se responderá; ¿pero cuando se varó que hizo? Se volverán a preguntar… todo se debe a la psicología mecánica, método hasta ahora sin bautismo, pero muy utilizado por cuanto necesitado haya en el mundo. Para hacerlo solo se necesita una caja de cigarrillos, una candela, ojala una sombrita, cerveza si hay por las cercanías y una actitud indiferente o autista si se da el caso. Todo se reduce a ignorar la moto y la situación misma en la que se encuentra. La forma más sencilla es simplemente prender un cigarrillo, sentarse al lado de la moto y esperar. También se puede, si se está en zonas civilizadas, ir a la tienda más cercana pedirse una cerveza, fumarse el cigarrillo y esperar. Esperar que? Lo mínimo; que la moto recapacite sobre su mal comportamiento y que con solo la actitud de reproche, simbolizada en el acto de no hacer nada, y la muestra notoria de que no se accederá a sus peticiones, simbolizado en el acto de fumar; la moto entenderá que así no se comporta uno en un mundo civilizado. Si tiene la madurez necesaria para comprender esto, se arrepentirá y comenzará a funcionar una vez el cigarrillo se acabe y el piloto presione el start. Formas de recapacitar muy frecuentes cada vez que la moto se cayó o la tumbaron. Si por el contrario no hubo la reacción esperada, se debe reconocer que ella está en uno de esos días; para eso se debe prender otro cigarrillo, pedir otra cerveza y esperar. Esperar que? Que pase algo… Casi siempre ese algo es un alguien que por cosas de la vida tiene algo, aparte de amabilidad, puede ser una camioneta para montar la moto encima, las herramientas necesarias para arreglar el daño, tipo un soldador, además de los conocimientos que el motoneto no posee. En fin, siempre que la moto se vare, lo único que se debe hacer es esperar, o si la cosa parece grave, hacer la típica reparación del ignorante: desarmar y armar; muchas veces el hecho de mover tornillos y tuercas sin razón alguna son motivo para que la autoestima y necesidad de ser amada de la moto sea satisfecha. Todo es pura psicología, una vez ella decide que no la están mirando lo suficiente, se rebela y como en estos casos no estamos en el lugar donde se puedan comprar flores o chocolaticos, toca utilizar las técnicas de la psicología mecánica: Reprobar, ignorar y si no funciona esperar la ayuda de un terapeuta, sea certificado o cualquiera con buen corazón que pare para ayudar en tan difícil relación de pareja. Es por el uso de la psicología mecánica que la filosofía de la reparación pasiva es tan efectiva, todo se trata de razonar o hacer razonar como un adulto responsable; si eso no funciona, siempre habrá un cigarrillo y una cerveza a la mano para pasar tamaña decepción.
- Señores - decía un hombre en una especie de parte alta dentro del restaurante. - Señores por favor - respetía aún más duro. - señores, por favor... Ante tanta insistencia un mesero fue hacia la mesa que creía que era la que el hombre estaba tratando de llamar la atención; una vez hechas las respectivas señas, los ocupantes de la mesa se voltearon para mirar quien los llamaba. El hombre no se acercó sino que siguió en su tarima improvisada y mirando a todos lo presentes en el restaurante empezó con entonado acento y con voz bien alta - Agradezcan ustedes que tienen familia, que lo tienen todo, porque un día pueden hayarse como yo. No tengo familia y estoy solo. Los envidio, agradezcan que tienen familia y cuando puedan diganles que los quieren para que no les pase cómo a mí. Hoy es mi cumpleaños... Me estoy adelantando un poco a los sucesos pasados anoche mismo en un restaurante de la 9 de julio, así que empezaré por el principio. Ayer, el heroe de este blog, o sea, yo, consiguió y por fin se pasó a un apartaestudio para el solito y ante la novedad decidió irlo a celebrar con un buen bifé chorizo argentino. Se debe aceptar que no lo hizo con el mejor de los humores ya que este tipo de celebraciones se debe hacer con gente pero como no conoce a casi nadie decidió hacerlo solo. El restaurante tenía cuatro mesas ocupadas aparte de la de nuestro heroe: una con unos brasileños, otra con un man que estaba al frente de quien esto escribe, una al fondo con el hombre solitario que se paró en la parte alta del restaurante y la última con un grupo de cuatro argentinos que cuando comenzó el discurso era a la que creiamos todos lo presentes era a quien iban dirigidas las palabras. - Si, hoy es mi cumpleaños y ninguno de mis amigos vino; yo no tengo familia, solo tengo a quienes creía mis amigos, pero vean, he celebrado solo. Así que les pido, y quedando muy agradecido con ustedes que por favor me canten el feliz cumpleaños! Creo que no es necesario describir la cara de incredulidad de los presentes, sean clientela o meseros. Nadie se movió o siquiera respiró. La pesadumbre del ambiente solo fue interrumpida por los aplausos del agazajado seguidas por su mismo canto del feliz cumpleaños. Obviamente todos en el restaurante empezaron a aplaudir y a cantar el happy birthday argentino (que difiere bastante al colombiano en ritmo, tono y letras). El colombiano presente aplaudía ya que no connocía la canción; los brasileños aplaudían y gritaban sin enteder mucho de lo que estaba pasando aunque era obvio que todo lo que allí ocurria les parecia de los más extraño. Una vez acabada la canción se aplaudió un rato y cuando todos estaban seguros que el hombre no quería pedir plata y que además no se iba a poner a llorar se voltearon a sus respectivos platos, pero inmeditamente fueron interrumpidos otra vez por Martín (ya se sabía su nombre porque el se encargó de hacerlo saber durante la cancion) dando las gracias y despues de otras palabras pidió a los encargados de la cocina si podían darle una galleta y un fosforo para él poder soplar y pedir su deseo. Los meseros atonitos se miraban hasta que el encargado les hizo señas y rápido se encontro una torta de verdad que le regalaron (él pidió que fuera pequeña porque ya estaba lleno de todo lo que se comió estando solo) y a ella el le puso un fósforo, puso su torta en la mesa de los brasileños y pidió que le cantaran otra vez el feliz cumpleaños, cosa que todo el mundo hizo y una vez terminada la cancion soplo el fósforo y todos irrumpieron en aplausos, seguidos de un nuevo discurso contando lo muy agradecido que estaba por el buen momento que la clientela del restaurante le había ofrecido; acto seguido correspondientes abrazos, dadas de manos y felicitaciones con cada uno de los presentes hasta que llegó donde el heroe del blog que solo atinó a darle la mano y felicitarlo por su cumpleaños. Ya más calladito pidió su cuenta y se fue. Por increible que parezca nadie se puso a comentar lo sucedido; todos, con el ánimo un poco más bajo se voltearon a sus respectivos platos a terminar su comida. El bifé chorizo estaba horrible; no fue culpa de Martín, se puede aceptar sin insultar a la argentina, que allá tambíen pueden haber bifés chorizo malucos y este fue el caso.
Esta sección, la original, la que da el nombre a este blog, narra las aventuras del motoneto con su scooter 125cc durante año y medio, día a día, por un continente variado, exótico y desconocido: nuestro continente!
En el contienente europeo no hay posts con alguna moto incluida. Aquí el motoneto es mochilero y su transporte se hace en bus, avión o tren. Esta es una zona muy costosa pero bastante fácil para viajar y conocer
El motoneto vuelve a viajar en moto; también mochilea en incómodas minivanes. Usamos Asia como término general, sin embargo por el momento esta sección habla del sudeste asiático.
Lamentablemente, desde la existencia de este blog, el único país del norte visitado es USA. Eso no quiere decir que no valga la pena una visita. Tiene lugares asombrosos
Por el momento África so el Tanzania, la cuna de la mitad de los docuementales sobre los animales sabaneros, lo que cláro, aparecen en los posts.
No solo de motos y minivanes vive el motoneto, tambien por este blog se patonea y se monta en bicicleta.
Pedaleando, pedaleando y caminando y caminando las montañas se recorren, se suben y se bajan. Con una mochila al hombro, una buena media docena de ampollas y una cámara, como no, la bitácora del motoneto registra otro tipo de turismo que bien vale la pena.
Al hacer un viaje en motocicleta, mochilear por el mundo, bikepacking en la bicicleta por las montañas vecinas o lejanas o andar como peregrino por los caminos de santiago exigen un poquito de preparación.
Aqui lo encontrarás: desde qué llevar en la mochila, qué ropa usar, qué herramientas tener a mano y cómo organizar todo para que quepa en el menor espacio posible.
Hacer un viaje de estos no es ninguna maravilla, solo se necesita plata (mucha) y tener el tiempo para hacerlo. Ya hablando de cosas puntuales para preparar el viaje considerando que ya se tiene la plata y el tiempo reservado; estas son las cosas que se necesitan
Al hacer un viaje en motocicleta, mochilear por el mundo, bikepacking en la bicicleta por las montañas vecinas o lejanas o andar como peregrino por los caminos de santiago exigen un poquito de preparación.
Aqui lo encontrarás: desde qué llevar en la mochila, qué ropa usar, qué herramientas tener a mano y cómo organizar todo para que quepa en el menor espacio posible.