Rigi

Rigi, con nombre italiano pero que queda en el corazón de la suiza alemana, es un cerro con una vista privilegiada. Está ubicado, creo, en el cantón de Uri, el mismísimo de los crucigramas, aunque, esto es importante anotar, Suiza es tan pequeña y estos cantones, los originarios de la confederación suiza – los que rondan el Vierwaldstätersee – son tan, pero tan pequeños y se encuentran tan entrelazados qué, para no alargar mucho la cosa, es muy posible que Rigi no se encuentre en Uri, sino de pronto en Luzern o, Schwyz. (Ya lo revisé en google, la mitad de Rigi queda en Schwyz, la otra mitad queda en Luzern… Uri queda super lejos para los estándares locales – 40 kilómetros – ya entenderán mi confusión).

Para subir a Rigi primero hay que llegar a su pie de monte, obvio, lo que no es obvio es que se puede llegar por tren o por barco. Si es por barco, es porque se viene desde Lucerna en uno de esos super turísticos botes que van por el Vierwaldstätersee. Si es por tren, es porque se viene desde cualquier otro lugar de la Helvecia. (En ambas opciones se debe tomar después un funicular que se trepará por la montaña a paso lento pero seguro; siguiendo su rígido itinerario qué, haciendo honor a la tierra donde se encuentra, 1 minuto de retraso será recibido por los pasajeros con volteadas de ojo y quejidos pero, como normalmente los retrasos se cuentan en segundos, los pasajeros, calladitos se sentarán, normalmente vestidos y preparados para una caminata montañesa ) En fin, en tren he llegado y en Arth-Goldau me he bajado. Arth es un pueblo en el borde del lago Zugersee, Goldau está entre el Zugersee y el Lauerzersee y es quien posee la estación del tren con ambos nombres.

Así pues, desde Goldau, la primera vez, en invierno, en el funicular me he montado y así, despacito, con nadadito de perro, arriba he llegado para ver… ¡nada!

Nada, pero muy bonita la nada, como todo por aquí. En esa ocasión, das Nebelmeer llegó para quedarse e inundar la suiza con su neblina y dejar los picos alpinos como islas prominentes salidas desde el mismísimo fondo del mar – Nebelmeer quiere decir mar de neblina – . Al fondo los picos de los alpes, en la mitad, las montañas de Schwyz y pedazos del mismísimo Rigi. El punto de donde las fotos han sido tomadas no es más que un restaurante lleno de chinos con su respectiva estación de tren y varios miradores.

das Nebelmeer

das Nebelmeer, el mar de neblina

El funicular, la estación de Rigi Kulm

El mar de neblina

Los alpes

Direcciones abstractas

Pedazo visible de Rigi First

El tren para los turistas chinos

El bosque nevado

En Rio de Janeiro está la foto tropical

Nadando dentro del mar de neblina

 

La segunda vez, ahora en primavera, otra vez en Goldau, me he tomado el esfuerzo de trepármela a pie. Goldau queda a unos 500 metros de altura. Rigi Kulm, la cumbre con mejor vista, – y más alta – está a unos 1600. Es un poquito menos que salir desde el río Medellín hasta la vereda El Plan, arriba de Santa Elena en línea recta. Se ascienden unos 1300 metros pasando por lindas praderas, fincas con vacas de museo, bosques, y raros parches de nieve qué, aunque el calor que hace es bastante, vaya uno a saber por qué se aferran con tanta obstinación a la montaña y a la idea de un invierno ya, de hecho, ha acabado.

El camino, comienza siendo un sendero asfaltado. Apenas se adentra en el bosque, el asfalto desaparece y se transforma en un caminito de tierra que pasará por muchas etapas entre carreteable, caminable y en ciertas ocasiones, inexistente. Eso no presenta ningún problema; en caso de duda, voy para arriba y listo! – además, los senderos, así no estén presentes a simple vista, tienen señalización: cada vez que se llega a un cruce este tiene pintado en algún árbol un rombo amarillo, la señal a seguir –.

La topografía caminada

Los que se subió

La subida de estos 1300 metros de ascenso y 11 kilómetros de recorrido toma un poco menos de 2 horas, si se está en modo atletico, como lo estuve yo, y ya estando uno arriba, rodeado de motas de nieve, nota uno lo sudado que se encuentra; sudado de pies a cabeza para ser recibido por un viento helado que lo atraviesa a uno de lado a lado. El mirador en esta ocasión ya no tiene el Nebelmeer, sino, en cambio, presenta una panorámica de media Suiza. Las montañas de atrás siguen siendo las mismas, los Alpes, al frente se puede ver el Rigi en toda su extención, y además todo lo que anteriormente había tapado la niebla: Arth, Goldau, el Zugersee, el Lauerzersee, el Vierwalstätersee – el mismo de Lucerna –, al fondo, como gran sorpresa para mi se lograban ver tres lagos; en un mini valle se encontraban los Hallwilersee y Baldeggersee, en otro se alcanzaba a ver Sempachersee. Estos nombres no dirán nada al lector, son simples lagos, pero ya verán en próximas entradas cuando describa la vuelta en bicicleta entre Bellinzona y Basilea, cuando pasé por estos lagos creyendo que estaban lejísimos; sin embargo, ya aquí, montado en el Rigi Kulm se puede uno dar cuenta lo chirriquitica que es la Suiza y como todo queda super cerquita aunque aparente estar más lejos… (los trenes o las rutas en bicicletas deben rodear todas las montañas que tiene el país para ir de un lado a otro, así que cree uno que todo queda más lejos).

En fin, la bajada del Rigi es en Funicular con un poco de pena con los vecinos por los olores que el cuerpo propio pueda emanar.

Fincas en Arth

Las perfectas vacas

El caminito dentro del bosque

Vista del Lauerzersee

El mismo lago, una finca y los alpes detrás

Nieve que se niega a aceptar su destino

Banquita para descansar y un camino mejorado

El Vierwaldstätersee, el Zugersee y un pueblito llamado Küssnacht, el besito de noche

Los alpes desde Rigi Kulm

Parte del Vierwaldstätersee

Rigi Klösterli y los alpes detrás

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El cráter de Ngorongoro

Cómo en las últimas entradas no conté nada útil para un lector, en este, a modo de resumen pictográfico, explicare en que consiste un safari.

De entrada empezamos con el dato curioso: safari en swahili significa viaje. Nada más. Así pues, para hacer un viaje en África, lo primero que se necesita es un Land Rover – o una Toyota si vamos al caso –, esto porque los viajes deben hacerse por tierra, las vías son malas y lo más importante: ¡cómo difícil ver a un león o a un pequeño jabalí desde una avioneta!

En fin, el turista se mete en el Land Rover , y está todo el día en una trocha mirando animales en alguna reserva natural. El paseo en sí, no es idílico como la entonación de su nombre a veces emula; es más bien monótono, incómodo y cansador.

Land Rover marca Toyota donde se pasa el día entero

Cada parque tiene su animal famoso, un león muy grande, como el que mató el gringo en Zimbabue, un último espécimen de su especie (un oso polar lampiño o que sé yo) ó, como en el caso del Ngorongoro, el parque que nos compete, el animal más importante era el rinoceronte negro.

Quedan más bien poquitos, tan pocos que todos están registrados; cada uno posee su rastreador satelital, y, todos los existentes en el planeta tierra caben tabulados en un archivo de excel con máximo 500 celdas.

No lo predijo Darwin, ni fue un propósito explícito de la pacha mama pero, al parecer, el único motivo por el cual este animal pudo transmitir su código genético de generación en generación, fue la posibilidad de qué, cuando existiesen humanos, a estos se les parase la verga con su divina sangre. Aclaro que la sangre de los humanos si es la que iza las vergas cuando por sus vasos transita, pero solo lo hace después de la ingesta de la del rinoceronte negro. Mejor dicho, el pobre animal fue catalogado como afrodisiacos y ese fue el acabose en su carrera evolutiva. No fueron los gringos ni los ingleses deseando una cabeza suya para decorar nobles salones, no señores, fueron los africanos cachondos los que acabaron con ellos, (y los árabes, a los que les gustaban las empuñaduras de sus dagas hechas con el cuerno del rinoceronte).

El rinoceronte negro

Volvemos entonces al Ngorongoro y su rinoceronte negro. Pues bien, cómo cada parque tiene su animal famoso y el del Ngorongoro es el rinoceronte y, de estos hay más bien pocos, el primer objetivo del guía experto y al mismo tiempo conductor del Land Rover, es encontrar a este animal (así los turistas solo quieran ver a los leones, o en el caso mío, las hienas). Entonces, en el primer mirador, donde se ve el cráter en toda su extensión, el guía muy contento nos señala un punto (un punto negro en nuestros ojos, un pixel en la cámara) y afirma orgulloso: – Ese es un rinoceronte negro; es bien posible que sea el único que vean en su vida.

¡Ahí está!

Es el pixel más negro

Pasada la emoción de ver una diminuta mancha negra en el horizonte y asumir que ese punto es uno entre… <–– esperen yo googleo ––> …40 animales que quedan en la reserva, incluyendo al Serengueti, ¡la sabana de todos los documentales! Nos montamos en el carro bajamos al cráter, vemos los leones, a Pumba y su familia, cebras, elefantes, mis hienas, hipopotamos, gacelas, en fin, un poco de todo. (ver fotos al final del post)

De pronto… nuestro Land Rover sale a mil por la trocha. Es de notar que todos los guías se conocen y continuamente se comunican por radio contándose donde están los animales que ellos saben los turistas quieren ver más (leones; o algún león comiéndose una cebra; o algún león comiéndose a su novia; o león hacien… en fin, leones ). Los guías son de Tanzania, y lo único que quieren de los turistas es una jugosa propina en dólares. La forma más fácil de obtenerla es que su turista llene la memoria de su cámara con fotos de los leones y cualquier otro animal que esté en el parque. En fin, por radio le informar que hay un rinoceronte, nuestro Land Rover (como lo ven en las fotos es un Toyota pero yo sigo diciendo Land Rover… vaya uno a saber por qué) sale disparado por el Ngorongoro.

Carrera contrareloj

En el horizonte se ve la polvareda que levantan mucho más Land Rovers dirigiéndose al mismo punto. Los guardianes del parque bloquean la carretera y pum! Cómo por arte de magia, cien carros se compactan entre si, con turistas cada cual con una cámara más grande que la otra, todos dirigiendo su mirada a un punto negro en el horizonte. Al lado hay unas hienas y unas cebras que son golpeadas con el látigo… ¡cual látigo! ¡los látigos de la indiferencia! ¡porque son muchas las personas que ignoran a estos animales pavoneándose al frente de los lentes, los cuales no obturan en ellos su diafragma ni una sola vez! Todo está dirigido a este punto negro, que según dicen viene hacia acá.

Embotellamiento safarístico

Selfie a la espera del punto negro

El punto negro

El punto se acerca lentísimo. Aparece en el horizonte un rinoceronte reconocible. ¡Hasta tiene cuerno! Eso se ve una vez tomada la foto y revisarla con muy buen zoom. El animal cruza la carretera con su lento paso y se pierde en el horizonte. Durante este transe, él, ignorante, ha decidido el futuro de muchas almas: entre estos cien carros, con promedio de 4 personas en cada uno, es decir, 400 personas están destinadas a perder, por lo menos unas seis horas de sus vidas, clasificando unos diez gigabytes de fotografías con un punto negro, y deberán decidir cual de todos ellos es el que se parece más a un rinoceronte.

Listos para el punto negro

Rinonegro con el máximo zoom

Se va la estrella del día

Últimas fotos

Perdido el rinoceronte en el horizonte, e informados todos de que tan lucky we were de haber visto tan raro animal; esto apoyado de estadísticas y confesiones sobre lo alegre que está porque lo pudimos ver (nos está carameleando para su propina). Perdido el animal, perdido el interés… se hace el resto del safari pensando en el hotel y la cerveza… ya los leones pueden copular en trio si así lo desean, serán ignorados; los turistas están cansados, las cámaras están que vomitan sus memorias de la llenura, los culos duelen, el calor pasa la factura y el guía ya garantizó su propina. – Les parece si nos vamos –, pregunta tímido. – ¡Claro! –, responden todos al unísono.

Fotos de otros animales…

Tenebrosos Maasais 

El pueblo Maasai del cual ningún turista sale sin vaciar su billetera

Ñú y cebra

Hiena

Cebras bloqueacaminos

Ñús ignorando al fotografo

Pixel anaranjado… león

Lago Manyara

Lo llaman Vervet, es un mico, mono para otros españoles más internacionales que el regional paisa. Vervet, pasa su día buscando a su Verveta; al igual que todos los demás animales, no tiene nada más para hacer una vez su estómago se encuentra saciado. La sabana donde habita es grande, aunque encontrar Vervetas no es un problema para él; su verdadero inconveniente es hacer que alguna de esas Vervetas se digne a mirarlo, se acerque, haga con él alguna de estas danzas formales, ceremonias previas a la cópula que, pasadas con buena nota, lo lleven a aparearse, transmitir sus genes a la próxima generación, aumentar la demografía de la especie y… no vamos a continuar, lo único que le preocupa a Vervet es copular con desenfreno y, cómo no tiene fémina en su poder, su primer objetivo es encontrarla.

Cómo se imaginarán Vervets hay muchos, Vervetas también, así que la competencia es ardua. La única forma que tiene Vervet para conseguir compañera de cópula es mostrar su mercancía, bueno, eso lo hacen todos los animales; vienen al mundo en pelota y así se quedan. Así pues, si Vervet quiere mostrale a la Vervetas que es lo que está en venta, debe esforzarse para mejorar la presentación de su activo más preciado.

No conocemos que Vervet debe hacer para mejorar su producto, adivinando, así, a la loca, diré que requiere saltar de una rama y abrir las dos patas cuando la gravedad produzca su efecto, admirar el efecto y ofrecerlo al mundo tal cual.

Tse Tse, no es el tátara tátara vástago de Mao Tse Tung, no señores, aquí tratamos sobre Tse Tse, el originario de Mto Wa Mbu. De una vez dejo constancia que no hablamos de chinos. No, no, no. Nuestros personajes son todos de África, dónde nos encontramos – excepto Mao, ese si es chino –. En fin, Mto Wa Mbu se traduce al inglés, Mosquito Town, en español diremos que no es nada mas ni nada menos que un Mosquero, literal y metafóricamente hablando. En fin, de Tse Tse, por vivir en Mosquero, podemos inferir que es una mosca, y sí, sí que lo es, es la famosísima mosca tse tse, la del sueño! Si te pican más de 2000 veces, te da sueño y ¡cataplúm!, privado en el lecho del lago caerás. Digo lago porque al pie de Mosquero está el lago Manyara, el mismo del título de esta entrada. En este lago, aparte de moscos y animales, también vivien los Maasai con sus animales, no salvajes como los del lago, sino domésticos, cómo los conocemos. Bueno, la forma con que los Maasai protejen a su ganado de la infinidad de moscos es poniendo trapos azules impregnados con veneno bajo los árboles donde las vacas pararían a refrescarse del incandescente e incansable sol africano. Al parecer a Tse Tse le gusta el color azul.

Los trapos de los Maasai

Cadaver de una mosca Tse Tse

¿Azul? ¿Dije azul? ¿Qué me recuerda? ¡Ah! ¡Las joyas de la corona! Venga, preguntémonos: ¿es Tse Tse útil para Vervet? ¿Es Vervet útil para Tse Tse?

A la segunda pregunta podemos afirmar que sí. Claro. Mientras las mantas azules de los Maasai están súper impregnadas de veneno, las tiernas joyas de Vervet tienen nutritiva sangre. Es decir alimentan, no matan y de remate desvían de la muerte a Tse Tse.

Ahora bien, abordando la primera pregunta: ¿es Tse Tse útil para Vervet? Sin mucho conocimiento de causa me atreveré a decir que sí. Asumo que el proceso debe ser de lo más molesto; a nadie le gusta que le piquen los moscos las joyas, pero, digamos, éstas deben estar anestesiadas por el dolor: si no recuerdan el autor de este blog decidió que semejante coloración bolarea solo podía conseguirse confrontando la gravedad patiabierto con una rama como objetivo final. Así pues, tanto dolor adquirido para pigmentar joyas, es posible que ponga en una segundo lugar la rasquiña obtenida por las picaduras de Tse Tse. El efecto positivo, es que con varias picaduras, la mercancía de Vervet, tendrá solo la opción de hincharse, cosa que para nosotros sería trágico, pero cuando hablamos que esta es la forma de atraer féminas, pues bien. Vervet boligrande y boliazul podrá ganarle a la competencia y atraer para sí alguna Verveta bien cachonda. La pregunta que dejamos en el aire para terminar esta entrada es: ¿Un Vervet reventado por el dolor, con escozor por las moscas, más posiblemente infectado de la enfermedad del sueño, podrá disfrutar de una cópula desenfrenada que tan arduamente buscó?

Elefante

Micos

Gacelas

Arbol con nidos

Bufalos

Zebras

Jirafas

Micos muertos del aburrimiento

Karatu

El aeropuerto de Karatu

Karatu es un pueblito polvoroso que queda justo entre el lago Manyara y el cráter del Ngorongoro, la entrada a la famosísima sabana del serengueti: la de todos los documentales que no ha sido filmados en el delta del Okabango. Visto en el mapa, Karatu ofrece la mejor ubicación del mundo; el problema es llegar, aunque en esta entrada evitaremos hablar de eso. Solo agregaré a esta introducción pueblerina qué, Arashu, al este, una ciudad caótica y poco recomendada, lejos de las atracciones que veníamos a ver, resultó ser la que tenía toda la infraestructura y facilidades para hacer los tours. Muy tarde venimos a saber esto; ya estábamos en Karatu y no había posibilidad de reversa.

Calle principal

Correo

Calles del pueblo

Sin siquiera poder encontrar como ir a ver las hienas, leones y demás animales a un precio medianamente pagable, nos buscamos como entretenernos en este pueblo. Encontramos un tour en bicicleta de montaña que pasaba por las colinas aledañas. La primera impresión fue de duda, las segunda, asombro, la tercera se podrá describir como un, “no jodás!” y la cuarta, prisa.

Nuestro primer contacto del tour fue con nuestro guía experto que… tenía el casco al revés!

¿Será que si llegaremos a algún Pereira con este maestro? Pues no, llegamos a un cafetal donde nos mostraron el modo más rústico posible de selección, despulpe y tostado. Informado el guía que con café no iba a impresionar a nadie, la familia de la casa nos sacó un café que nos vimos obligados a comprar (ya lo probamos y es malísimo).

Tostadora

Despulpadora

El siguiente paso fue 50 metros más lejos en un taller de escultura en ébano. De ahí salimos con una esculturita y un poco asombrados si nuestro paseo deportivo iba a ser más bien un zigzag donde todo el mundo nos iba a ofrecer cosas o ponernos en situaciones donde no nos podríamos salir sin dejar nuestro dinero ahí.

Yo tallando ébano

Pues bien, salimos de ahí y llegamos a una escuela un kilómetro más lejos. Sin mucho preámbulo nos metieron a un salón de clase lleno de niños y sin más nos empezaron a contar sus sueños y a preguntarnos cosas sobre nuestros países. Vale la pena acotar que el motoneto aborrece todo humanoide que posea en su haber menos de 15 abriles. Confieso esto para ambientarles mi buen humor y confort con la situación.

En fin, el proceso aconteció sin contratiempos, tal como lo tenían planeado y, cuando ya me estaba emocionando porque se había acabado, nos esperaron afuera para una sesión de canto y baile. Cinco minutos después heme ahí, en medio de niños forzado a bailar con ellos.

Cuando por fin terminaron y pensamos: – ¡somos libres! –, nos invitaron a una oficina donde después de explicarnos el funcionamiento de la escuela – del cual no estábamos interesados –, palabras más palabras menos, nos pidieron plata.

Logramos salir de la situación sin dar un centavo. El guía experto, ahora con el casco al derecho, fue comunicado de nuestro deseo de acabar con el paseo ciclístico una vez nos narró cual era la siguiente parada (un mercado local – ahí fijo nos desplumaban). El camino a Karatu nos llevó a una ¿ladrillera? como última parada turística.

Ya en nuestra posada pude comprobar que nuestro paseo de 20 kilómetros, bien medidos por Strava no pasaban de 6 y, allí mismo pude comprobar que no solo era un paseo deportivo, sino también cultural. Húyanle al paseo cultural en Tanzania: consiste en ser puesto en situaciones incómodas para poder vaciar la billetera. Cómo podrán darse cuenta, el paseo no gustó. Todas las esperanzas quedaron puestas en los leoncitos, cebras y hienas que para el momento no estaban para nada seguras.

Pwani Mchangani

Siete días después del último post nos ponen en Pwani Mchangani. En realidad los días pasados entre Stone City y Pwani son: cero. Por la mañana estábamos en Stone City, al medio día en Pwani. Bueno, estamos enredando la historia que ni siquiera ha comenzado; lo importante aquí es que ya nos encontramos en una playa del este de la isla Zanzibar – o Sansibar, cómo les guste más –, frente al océano índico. El mar es color turquesa (digo turquesa para sonar pomposo, la verdad es que yo lo veo azul claro y muy transparente pero en con la intención de decorar la prosa, colorear el discurso, saturar el párrafo con palabras que yo nunca usaría… ya no tengo idea de que hablo, ignórenme). En fin, el mar es azulito, transparente. La playa tiene arena blanca, muy fina. De esa que se mete en cualquier orificio y una semana después, pasadas entre siete y catorce duchas, sigue ahí, tan campante, recordándole al propietario de esos orificios las vacaciones pasadas! También sirve como souvenir la piel descascarándose o el dolor de ésta, roja como un camarón, antes de que lo haga. Volviendo a la descripción: el mar es azul; la playa blanca; el viento mucho, limpio – es lo que dicen los fanáticos del kite surfing, es de hecho un paraíso para esto –; Pwani, el pueblo, es pobrísimo; Pwani, la playa, tiene resorts llenos de extranjeros; y por último, para terminar la exposición, nosotros, quienes aquí nos encontramos, valga la redundancia, nos encontramos con muy poco dinero en nuestros bolsillos – y en nuestras cuentas bancarias –. Todo lo anterior viene al caso porque tanta belleza tiene un problema. Dos, para se más exacto. Primero, los pwaningueños. Segundo, los Maasai.

Ambos, más poderosos que Harry Potter y sus cómplices de aburridas aventuras, tienen el poder de convertir inocentes turistas en cometas. No como las del kite surf, más bien pienso en Halley, el cometa Halley. Así, en metáfora astronómica , un turista cualquiera, llamémosle Mr Meteor, se prepara con sus chanclitas y cámara para salir a la playa. La toca y Pum! Los Maasai , con sus súper poderes lo convierten en cometa!

Al parecer la palabras mágicas son, Jambo! *, gritado a pleno pulmón con sonrisa en la cara a modo de varita mágica, seguido de unos How are you? Where do you come from? Esta vez recitados con la misma sonrisa, pero con mano estirada saludadora incluida. Recitado el conjuro Mr Meteoro no lo es más. Convertido en cometa, tendrá que hacer todo su recorrido playístico con una cola de uno; o dos si es muy desafortunado. Este conjuro es permanente si ex Mr Meteor, ahora Mr Comet, no sabe decir no; la contra-palabra mágica que combate este sortilegio. Si acaso logra acabar el exorcismo al cual se ha visto expuesto con una corta conversación finalizada con varios “no”, su estatus pasará de nuevo a Mr Meteor durante unos cuarenta segundos, hasta que un nuevo miembro del clan mágico de los Maasai o algún Pwaningueño vuelva a ejercer sus poderes mágicos con un nuevo Jambo! Sonrisa. Mano. Vuelva y juegue. Mr Comet tiene de nuevo cola. Esta cola no se separará hasta que la contra mágica, “no”, sea pronunciada unas cuarenta veces. Durante su recorrido como cometa, nuestro turista se verá sometido a mil preguntas. Pasadas ellas, el verdadero motivo de la cola se verá expuesto: vender alguna conchita, invitación a visitar su tienda, ofrecerse de guía o por último pedir así, sin más ni más, dólares ­– solo les sirve de 10 para arriba –.

Ante los “no” – digo “no” porque Mr Meteor anteriormente ha sido abordado por unos cincuenta exorcistas y ya no come cuento – Maasai o Pwaningueño redoblaran sus ofertas, pedidos y consejos. Los “no” pasarán de unos educados “no”, a unos “please no”, a unos “please, just stop! No means no!” y finalizarán con “NO!!!” gritado a todo pulmón y en mayúsculas. Ahí el exorcismo finalizará, la cola desaparecerá, eso sí, dejando una estela de insultos en swahili, pues esto no se sabe, pero en la playa hay muy evidente racismo a la inversa. Mr Meteor será insultado tantas veces como abordado, exceptuando las ocasiones en que algunos dólares salgan de su bolsillo para otro. Finalizado un exorcismo, inmediatamente un nuevo Maasai o pwaningueño volverá a convertir a turista en cometa y el proceso continuará hasta que Mr Comet se refugie en la seguridad de su hotel y se prometa a si mismo jamás volver a la playa. (Al otro día lo hará porque es muy bonita y normalmente en la playas no hay mucho para hacer así que no queda de otra que pegarse su chapuzoncito en el mar ­– caliente como una sopa –, o hacer alguna caminadita).

Así, Mr Meteor, el siguiente día, cuando quiera salir de su hotel, verá con nuevos ojos la playa. Frente a sí tendrá desparramados de forma “casual” cada 50 metros una pareja de Maasai mirando de frente al hotel o algún pwaningueño haciendo lo propio. Estas miradas intimidan, aterrorizan a Mr Meteor porque el sabe que esas miradas son par él. Son ojos que dicen: te estamos viendo. De acá no nos vamos a mover. ¡Te esperaremos hasta el fin de los días!

Ante estas miradas Mr Meteor solo irá al mar cuando ya no soporte el calor, y lo hará tan rápido como pueda y cuando oiga un “jambo!” bajará su mirada y hará como si eso no tuviera nada que ver con él, aún cuando el jambo provenga de una persona situada a cincuenta centímetro de él y tenga la mano saludadora estirada y una gran sonrisa en boca!

* Jambo: en swahili => hola. Término solo utilizado con turistas extranjeros. Entre locales se usa Mambo.

Terroríficos Pwaningueños

Maasai en acción: jambo!

Playa de Pwani Mchangani con marea alta

Playa de Pwani Mchangani con marea baja

El Indico desde Mnemba

Pwani desde la barrera de corales

La zona del terror: las tiendas de los Maasai

Otra terrorífica visión, erisos por montones

Eriso morado

Cultivo de algas durante la marea baja

La galaxia marina estrellas

Arrecife al sol

Dato curioso: SpongeBob, el verdadero

Kite surfing

Playa en marea baja

Barco encayado

Panorama

Stone Town

Me encontraba en la ciudad de piedra, Stone Town, la capital de Zanzibar, la isla que en algún momento fue una ciudad-estado mercante y que ahora era el sitio donde me iba a motilar. Esto es importante porque en Suiza, un simple corte de pelo cuesta tanto que, si acaso llegase a tener el dinero para pagarlo, igual mi dignidad me impediría hacerlo. De ningún modo, nunca, jamás de los jamases pagaría esa suma. Un corte de pelo no puede llegar a costar tanto, más cuando la mitad de África se muere de hambre (y si no se murieran tampoco sería ético cobrar semejante suma), en fin, con mi orgullo y ética impidiéndome motilarme en el país que vivo y con un pelero insoportable sobre mi cabeza, estaba pues en la ciudad de piedra pensando que de pronto esta era la ocasión perfecta para pagar lo justo por un par de tijeretazos en la cabeza.

Las primeras andanzas no fueron para nada promisorias. Paseando por aquí, por allá, viendo el puerto con el océano índico azul turquesa y súper cristalino, paseando por las callejuelas cercadas por casonas de estilo árabe, portones súper decorados y vendedores tipo árabe enloquecedores; las estrechas callejuelas son un bazar y los Zanzibareños, una mezcla de árabe, indio y maasai, muy comerciantes con técnicas de mercadeo cercanas al acoso.

En fin, un día, para ser exactos el segundo, encontré lo que estaba buscando, una peluquería. Una vez negociado el precio, la pregunta que el hombre me hace en swahili, después traducida al inglés es:

­– ¿Con cual lo motilo, con la 4 o con la 5?

– ¿4 o 5? –, me quedo un rato pensando. “¡Ah! ¡Este man cree que me a va motilar con una máquina!” – ¡No amigazo, la idea es que lo hagás con tijeras, como lo hace cualquier peluquero!

El compañero le traduce. Nuestro hombre se queda paralizado como piedra, con ojos blanqueados por el pánico, pero, empujado por una irresponsabilidad digna de admirar, temiendo acaso perder su negocio, dijo sin siquiera ponerse rojo: – ¡Claro, no hay problema! Venga siéntese acá y empezamos.

No crean que soy bobo, era evidente que el hombre no había utilizado unas tijeras en su vida, pero, ante la perspectiva de continuar con esa mata de pelo sobre mi cabeza en ese calor tan insoportable, y verme obligado a pagar este proceso dos semanas después en francos suizos, decidí sentarme y hacer cara de… No me la vi. Estaba muy entretenido viendo por el espejo como se iba a desarrollar la ejecución del proceso al que me iba a someter. En fin, con una torpeza sin igual el peluquero me hecho dos plufs de agua con su atomizador. (Cuando puso su frasquito con agua en el mostrador, la poca agua, que por mayoría en mi cara había puesto, se evaporó) Agarró un par de tijeras y… se puso a temblar. ¡Temblar es temblar! ¡Con ganas! Me miraba la cabeza. Miraba sus manos. Las acercaba. Las volvía a alejar. Hizo esto varias veces hasta que se acordó como lo había visto antes (vaya uno a saber donde) y me agarró con la otra mano un mechón de pelo y que quedó dudando si poner la tijera arriba de los dedos o abajo. Indeciso, cortó una puntica de unos 5 milímetros. Me miró: – ¿Así?

Con señas le respondí que tomara confianza. Lo peor que podía pasar era tener que hacer uso de la cinco. O la cuatro. Me volvió a mirar con pánico, comenzó a temblar aún más y de a 5 milímetros en 5 milímetros se tomó la confianza suficiente para trasquilarme sin método. Un poquito por allá. Otro por el lado. Un plufcito de agua que se evaporó no más al salir de la botellita. Otro cortecito por allí. Otro por allá. Un lado mas largo que el otro. Media capul tapaba un ojo. La otra mitad ya no existía. Una patilla sin tocar, la otra a medio camino. Todo pelo que pasaba por la tijera, el viento se lo llevaba directo a Franziska, quién desesperada hacía hasta lo imposible para quitárselos de encima (incluyendo cambiándose de lugar) con muy poco éxito. El hombre cortaba atrás. Le hacía yo señas que volviera adelante. Cortaba un poco y volvía atrás. Le volvía a hacer señas que volviera adelante. Lo hacía un poco y volvía a atrás. Hasta que al final llegó a un punto donde el resultado era del largo deseado, aunque sin simetría, ni estilo, y le hice la seña que el hombre tanto esperaba: – Pará ahí que ya me cansé.

El hombre se detuvo. Franziska se quitaba pelos de encima. Yo me miraba y veía la mitad de mi ex-pelo pegado a mi y a mi sudor. Al lado había un sifón y allí metí mi cabeza. El resultado fue peor. Salí por las calles de Stone Town correando agua, sudado, con los pelos pegados a mi piel, con menos plata en mi billetera, pero… con una sonrisa de oreja a oreja! Por fin, !no más pelo!

El resultado de la operación no es tan malo como el proceso de realización

Puertas de Stone Town

Calle principal del centro histórico

Ventanitas

Balcones

Una plaza que llevaba al mar

Old Fort

Callejuelas-Bazar

Callejuelas

Mall

Alumbrado Público

Calles del centro histórico

Una iglesia, atrás un mezquita

Calles

Banderines

Vía principal

Cebra inexistente y muy irrespetada

Otra calle

Nuevo Viaje

Situados en el aeropuerto de Munich, alemán en teoría – y práctica – pero aparentemente diseñado y construido por uno de esos contratistas colombianos de los que tanto nos enorgullecemos, nos encontramos de pronto como el extremo inferior del promedio, el que reduce en número estadístico, es decir, el que rejuvenece la media si habláramos de un promedio de edad ­– para ser honestos con el lector, de eso hablamos – , en fin, nos encontramos en un aeropuerto alemán increíblemente mal diseñado y nosotros, no tan jóvenes ahora, con canas en la barba y primeras arruguitas en el rostro, nos vemos como infantes si somos contrastados con quienes nos rodean. Vamos en un gerontoavión – aeronave geriátrica – no el aparato, parece moderno, los ocupantes, claro, esos son los que convierten un modernísimo Boeing o Airbus – son como lo mismo –, en un vejestorio volante.

Antes de que me griten – ¡Gerontofobo! –, debo hacer notar que la razón por la cual este es el tema a tratar, y no otra cosa relativa a viajes tal como los tiene acostumbrado este blog de viajes, es básicamente debido al ingreso a la nave. A la llamada por los altavoces aeroportuarios del ingreso de nuestro vuelo por la puerta, digamos 43, y a que la gente como siempre lo hace se amontone frente a esa puerta, resultó que la espera se demoró media hora debido a la sorprendente cantidad de sillas de ruedas. A juzgar por los ocupantes, estos no son cómo los obesos gringos que toman las sillas de ruedas para saltarse las filas, no señor, estos ocupantes, muy legítimos, con el último suspiro de vida que aún les queda en el cuerpo se aferran a sus sillones rolantes para ingresar al avión que les llevará hacia el muy posible último destino vacacional de sus días. Los funcionarios del avión no saben muy buen como organizar y meter por el pasillo semejante embotellamiento de sillas de ruedas con pacientes sin fuerzas para moverlas. Necesitan llamar una batería de personajes que muy probablemente se encontraban en el otro extremo del muy mal diseñado aeropuerto a juzgar por el tiempo que les tomó llegar a la gate. Así pues, pasó media hora de labores acrobáticas para ingresar sillas de ruedas al avión y sacarlas de nuevo para que los cansados pasajeros, todos de pelo blanco, pudieran ingresar al avión.

Ya adentro pasan razonamientos que más o menos dicen: si en sentido contrario, es decir, un avión lleno de niños alguno de ellos vomitase, ¿que pasaría? ¡Obvio! ¡Contagio universal! ¡En cinco minutos se verían niños devolviendo al mundo hasta el almuerzo del día anterior! Ahora la pregunta del momento: ¿Que pasaría si de pronto a uno de estos pasajeros le diera por tener un sonoro ataque a su miocardio? Solo se me ocurre pensar que, por cuenta de las respuestas que esa pregunta concede, saldríamos en el noticiero en algún destino diferente al que tenemos planeado ir.

En fin cómo esto escribo y anexo fotos de mar, animalitos y personas, en vez de cadáveres cubiertos por sábanas blancas y fotógrafos, podemos inferir que todos llegamos a nuestro destino; los unos para sus últimas vacaciones en el plano terrenal y los otros, dos para ser exactos, los que impunemente bajaron el promedio de primaveras dispuestos en esa aeronave, llegaron para pasar unas merecidas vacaciones. Por eso, este blog inaugura un nuevo país: ¡Tanzania!

Ya en otros posts vendrá en detalle.

Stone Town, Zanzibar

Pwan Mchangani, Zanzibar

Mnemba, Zanzibar

Tallando ebano, Karatu

Karatu

Elefante, Lake Manyara

Zebras, Lake Manyara

Maasais

El Ñú, Ngorongoro

Una linda hiena, Ngorongoro

Grindelwald

Como por acá es invierno, no hay nada mejor para pasar el tiempo que ir a las montañas y hacer ski, snowboarding o algo así por el estilo. El problema para el autor de este blog, es que ya con historias de fracturas por culpa de la nieve en su hoja de vida, lo mejor que puede hacer para evitar dejar más huesos desperdigados por aquí y por allá, es tomar el deporte menos riesgoso posible: el schlitteln (sledge en inglés). Básicamente es un trineito de madera o aluminio que se maneja con el culo, haciendo contrapesos invertidos. Se pueden lograr buenas velocidades y es muy divertido, pero, si acaso el trineista olvida voltear en alguna curva, siempre habrá un buen abismo con arboles abajo que quiebre sus huesos para recordarle que todo lo que liza en hielo y nieve va rápido y que el resultado de esa feliz velocidad cuando algún objeto solido le impide el paso, son huesos, ambulancia, yeso y una linda fisioterapia. (Ya medido todo con strava, la velocidad máxima que saqué sin mucho esfuerzo fue de 46kmh) Una pista peligrosa ya realizada con el schlitteln fue Darlux

Trineo, schlitteln, sledge

En fin, como nada de eso pasó, volvamos a Grindelwald y les cuento como es el maní:

Grindelwald es un pueblito que vive de su paisaje, es muy lindo, y del turismo de ski, es famoso. Queda en un cañón detrás de Interlaken y desde allí se puede subir en un tren al Jungfraujoch. Jungfraujoch, el paso de la virgen, es la estación de tren más alta de europa y desde allí se puede ver el Alteschgletscher desde la perspective de su nacimiento! El pueblo está lleno de turistas chinos con mucha plata comprando relojes y bolsos de precios ridículos y las montañas están llenas de esquiadores.

Grindelwald

Malos esquiadores

Interlaken

Calles de Interlaken

Lamentablemente no está haciendo casi frío, unos 4 grados mas o menos, lo que ha hecho que la nieve por los lados de Grindelwald se descongele. Arriba, en la montañas, esas si con -10 grados, el clima no es el más apropiado, medio nublado y mucho viento. El primer día de schlitteln, después de la felicidad de bajar desde Alpiglen – más arriba estaba cerrado por mal tiempo –, nos agarró por la tarde un ventarrón durísimo que forzó el cierre de los pocos trenes que aún estaban abiertos y, bajo un vendaval que con el golpe de la nieve obligaba a la gente a sentarse y darle la espalda al viento, y quienes aún estábamos arriba nos tocó bajar como bien pudimos con nuestros trineitos hasta Grindelwald.

El ventarrón que baja de la montaña (cómo acá todo está bien medido, vientos de 115km)

Con mejor clima – después el clima mejoró – en esta zona se puede subir a un morro llamado Faulhorn y desde allí tirarse por la pista de schlitteln más larga del mundo 12.5km. El problema es que para llegar al Faulhorn hay que caminar desde First unas dos horas y media montaña arriba arrastrando el trineo. El camino es muy lindo pero muy pendiente, así que la procesion de aventureros es más bien escasa y como todo el paseo toma tanto tiempo hay que hacerlo de último en el día porque no baja hacia el lado de la montaña que tiene los lift sino hacia Grindelwald por el otro lado, pero, – he aquí el gran pero – como el clima es tan cálido no hay nieve suficiente hasta Grindelwald, así que a quienes osan hacer esta pista al final la adrenalina se les pasa porque hay que caminar un montón cargando al hombro el trineo para llegar a la ciudad.

First

Perfil de strava de la pista mas larga del mundo en schiletteln (notar que son 12.5km pero como la última parte estaba descongelada, solo se pudieron hacer 8km)

Adi´s Ski Bar

First

Eiger und Jungfrau

Camino a Faulhorn

Camino a Faulhorn

Faulhorn

Paisaje de bajada

Bussalp, donde ya no hay casi nieve

 

Bienvenida Suiza

Desde hace 4 meses vivo en Suiza y he recibido muchos correos por parte de la ciudad y el cantón, durante este tiempo. Por eso, a partir de los correos oficiales que he recibido, he visto como son las prioridades del país que recientemente me ha acogido. Vale aclarar que aquí es indispensable tener la dirección de vivienda registrada pues el estado envía permanentemente correos a sus habitantes y vivir sin este registro de domicilio es imposible (e impensable).

Me tomé el horrible esfuerzo de coger una libretica y apuntar en ella cuanto papel, carta o brochure me iba llegando, pues los encontraba divertidos y curiosos. Después, sin mucho esfuerzo, perdí la dichosa libretica y ahora, con esfuerzo, hago el recuento de memoria antes que se me olvide. Así pues, empezando la cosa, recién inscrito mi nombre en los archivos del estado (un nombre larguísimo… Bevölkerungsdienste und Migrationsamt) mi primer correo de recién llegado fue una factura. Altísima como los estándares suizos lo requieren; esto es obvio, todos los países quieren tu dinero. Después, resultado del pago de esa factura, llegó como segundo correo certificado, un lindo carnet de identidad que me identificaba como migrante sin derecho al trabajo (subrayado en negrita), con mi foto datos personales y láminas holográficas. Un carnet de identidad que cumple con todas las de la ley. En fin, el país me quiere tener bien identificado.

El tercer correo, el preciso que hizo que yo comenzase a hacer este listado, era un instructivo sobre el reglamento sobre como desechar las basuras. No se imaginen, “el camion pasa los miercoles y la factura del aseo llega anexa a la de la luz cada mes“, no señores; este es un instructivo que requiere análisis y tiempo pues, si existe algo que requiera trabajo por parte de los ciudadanos, es el método de disposición suizo y sus variados reglamentos, días y productos a desechar (más las amenazas de multas y sus cuantías por hacerlo mal!) No hay nada más importante para este país que la basura.

El cuarto correo recibido fue una bienvenida al barrio firmada por la representante de la comunidad invitándome a una recepción con datos sobre el barrio, los clubes de fasnacht y otras cosas, que no fui porque por esas épocas no me encontraba en la ciudad.

La quinta sorpresa fue otra factura. No tan jugosa como la anterior, pero costosa de todas maneras. No pude entender la razón por la cual fue enviada sino hasta que llego la sexta. Otro carnet de identificación con un estatus migratorio diferente. Ya si puedo trabajar!

La cajita de correos fue testigo de la séptima, en español, una carta de la ciudad firmada por la alcaldeza (firma fotocopiada) dándome la bienvenida, con datos sobre la urbe, teléfonos importantes, una invitación a una bienvenida en la Rathaus (la alcaldía), un crucero informativo por el Rin, un voucher de 100 francos para un curso de alemán (100 CHF no son nada comparado con lo que cobraba esta academia por el curso) y por ultimo un brochure sobre dentistas locales que no cobran tanto por ser estudiantes universitarios, los precios eran carísimos, pero nada comparado con un dentista normal: arreglar los canales de una muela acá vale cómo mínimo 3000CHF, 10.000.000 de pesos!

Vale la pena aclarar que este correo si lo estaba esperando ya que por informaciones previas, sabía que contaba con regalos, descuentos, bonos, pero, al no ver nada de esto en su interior –aparte del voucher de alemán –, la tristeza por lo negativo y poca generosidad de los tiempos modernos cundió.

Total, en la carta decía que podía pasar por una cajita de regalo en la sede de transportes de Barfüsserplatz así que, cuando tuve un minuto de tiempo fui allí a hacer la fila para recibir mis preciados regalos…

Aparte de lo visto en la foto, había un lapicero y una memoria usb. Ningún descuento, ningún bono, solo la libretica y mapas de los trenes regionales, los buses y trams locales e información sobre como comprarse una mensualidad. No está de más contar que la tristeza volvió a cundir.

En fin, si contamos la cajita como la octava, entonces la visita a la alcaldía y el crucero del Rin contarán como la novena; es obvio que no son cartas, pero las cuento como interacciones con el estado en forma de papel porque…

La alcaldía

En la alcaldía, Rathaus, lo primero que recibimos fue unos papeles con las diapositivas de la conferencia del día: Introducción de Basilea para nuevos habitantes de habla española, italiana, portuguesa, rumana y francesa. Con los papeles vino un lapicero y una galletica local, Läckerly. La conferencia fue dada en español por los mismos funcionarios de la alcaldía (algunos de alto rango). Unos hablaban con poca fluidez la lengua de Cervantes, otros, divinamente. En fin, lo que querían era presentar la ciudad, dar la bienvenida, informar que era lo que iba a haber en el crucero (info sobre el pago de impuestos, info sobre homologación de permisos de conducir, como conseguir trabajos, clubes deportivos, etc), dar tips de integración a la cultura local (presentándose como personas cálidas y amables ) y obviamente recordando lo importante, importantísimo, que es botar la basura de la manera correcta.

Adentro, en la sala del parlamento local

En el crucero, que no tiene fotos porque estaba oscuro, estaban todos estos funcionarios en sus cubículos dando folletos y explicando en español (o en los idiomas que hablaran) todas las preguntas de los recién admitidos a la ciudad. Había vino gratis y pasantes para todo el mundo repartido por meseros mientras el barco iba hasta Francia y volvía a la ciudad (Francia queda aquí cerquitica)

Con diezmil mapas de la ciudad, rutas de wanderung, rutas de bicicleta, los mapitas normales, el de transporte, mas folletos sobre todos los temas habidos y por haber, más varios vinos encima, salimos del crucero para la casa.

El décimo si fue un correo, por fin, un regalito esperado, un bono para estudiar alemán (pues aunque las entrevistas de trabajo que he tenido han sido todas en inglés) para muchas cosas el alemán es indispensable; por ejemplo, todas las vueltas oficiales. Porque francés por aquí, pocón, pocón. Además, hablar alemán es considerado como un buen punto de partida para la integración, aunque la vida no es tan fácil, porque hay que saber escribir y hablar alemán, pero en la cotidianidad, se habla alemán suizo, que cuesta bastante entenderlo porque es básicamente otro idioma.

Y llegamos al el onceavo. Recibí hace tres días el que tanto esperaba… el de los regalitos: venía con carta de bienvenida, un brochure de bienvenida con información sobre permisos, animales, vida en familia, educación, cultura, deportes, salud, integración, sistema político y un sinfín de cosas que el estado considera importante que los recién llegados sepan como funciona; está también el infaltable instructivo sobre como botar la basura; hay un brochure con todo sobre el sistema de transporte local (lo mismo de la cajita de transporte) pero con un bono para un tiquete válido para un día. No es mucho pero el transporte acá es caro (un tiquete de bus vale 11.500 pesos!), así que de pronto es un regalo para que la gente vea los medios de transporte se asuste con los precios y se compre un bicicleta!; viene además un librito con bonos para museos (que son buenísimos), tours turísticos, teatros, cines (que van más allá de lo prohibitivamente caros – y malos– 60.000 pesos por entrada – media hora de comerciales que rayan con lo ridículo de lo parroquiales… hágase de cuenta, comerciales sobre la panadería de doña gloria en la 70), también hay descuentos para el zoologico, parques, conciertos, en fin, ya se hacen la idea; también el correo trajo brochures con números de contacto de emergencia y, por último, un mapa de las vías ruteables con bicicleta (casi todas).

El último, llegado hace dos días, un instructivo en sobre como pagar impuestos, normas del régimen impositivo y cheques en blanco para que una vez se haga esto, pagarle al estado lo debido. (vale aclarar que un lenguaje legalista técnico en alemán está bieeeeen, pero bieeen lejos de lo que el aquí suscrito puede entender)

Este es el resumen de las prioridades suizas… primero plata, después identificación, después basuras y por último integración.

Todos esto correos han sido recibidos con cierta admiración y curiosidad, pues en ningún país que he visitado he recibido semejante bienvenida. Bien por Basilea!

Mantendré este post actualizado cuando lleguen más cosas dignas de ser narradas!

Nuevo blog!

Hola a todos, he comenzado un nuevo blog, esta vez se me ha alborotado la vena literaria, así que he decidido escribir un libro. La idea viene de hace dos años pero solo ahora, que ya he terminado todos los estudios de programación, le dedicaré de cuando en cuando el tiempo suficiente para publicar los capítulos. En teoría habrá uno cada dos semanas o algo así. La pestaña con el primero ha estado ya en el blog un tiempo pero parece que nadie se dio cuenta (es la que se llama TRIBUNAL DE JUSTICIA) Se pueden meter y leerlos.

Si encuentran horrores de ortografía porfis escriban algún comentario; si les gusta, también; si les parece horroroso, mejor no, no me dañen mi mundo feliz; si encuentran algo que se contradiga o no haga ningún sentido, se reciben sugerencias.

Se pueden suscribir a ese blog en específico para recibir un mail cuando haya una nueva publicación (es un blog diferente a la bitacoradelmotoneto) En fin… espero que les guste.

Los lugares preferidos

En el mensaje de la semana anterior Sigilentoso me ha preguntado cuales habían sido los mejores países por los que había pasado. Me acuerdo que durante el viaje mantuve una pestaña dentro del blog llamada Tops, donde se encontraban los top 5 de todo: las mejores carreteras, ciudades, paisajes, etc. Cosa que no funcionó (y por eso la borre) porque nunca se me apareció un segundo de mi vida para actualizarlo, así pues nunca pasado del perú a la basurerita virtual fue y ni yo mismo quedé con el registro de lo que mas me gustó. Aprovecho esta oportunidad para rememorar esa pestaña y actualizarla aunque sea dentro de un post…

A mi gusto en suramerica los mejores países son: Perú por sus desiertos, su altiplano y su comida; Argentina porque de hecho es el país con los paisajes más variados, la gente es querida y para moverse es buenísima; Brasil por sus playas y buen ambiente. Incluiré la Patagonia chilena y argentina como lo mejor de todo el continente.

En cuanto a ciudades mi preferida es Buenos Aires por sus aires europeos, su ambiente y porque se puede caminar toda. Cordoba me gustó bastante, es una mezcolanza de no se qué muy agradable, además el acento de los cordobeses es bacanísimo. Rio de Janeiro es muy especial (aunque carísima), relajada y la gente es queridísima. Salvador Bahía el muy, muy linda.

Si hablamos de lugares no tan conocidos, pero que para mi son obligatorios: el cañon del pato en perú para un motociclista es un paraíso, San Pedro de Atacama en chile es un desierto muy entretenido de atravesar, el paso de jama en chile-argentina es obligatorio, la ruta de los siete lagos arriba de Bariloche es increíble, las torres del Paine en Chile son imponentes a más no poder, la isla de santa Catarina en florianopolis es regia, Trancoso, al lado de Arraial D’ajuda (bahia) es la mejor playa, Ilha Grande al sur de rio es como un parque Tayrona, la chapada diamantina es buenísima para trecking, Jericoacoara es el paraíso, Os Lencois maranhense es un desierto con lagos, Alter do Chao en el medio del amazonas es buenísimo, y por último, Roraima, en Venezuela, es de los buenos treckings que uno se pueda pegar.

En cuanto a otros países fuera de nuestro continente, en europa me han gustado Alemania, lo que era la Yugoslavia, es muy variado, lindo y fácil para moverse, y la sorpresa Albania, vale la pena visitarla.

Las ciudades de allá que mas me gustaron son Hamburgo en Alemania, es de buen tamaño y muy balanceada, tiene de todo! Roma, que, aunque no ha entrado en el blog, es perfecta; Budapest tiene el ambiente y el tamaño perfecto, Sarajevo, esta acabada pero tiene su no se qué, Kazán en Rusia es rarísima pero obligatoria para visitar, Madrid es madrid!  y por último metamos a Istambul ahí, hay que visitarla.

Si hablo de mini paraísos, en primerísimo lugar esta el valle de Teth y Valbona en Albania, las islas de Mljet y Hvar en Croacia, ambas muy distintas entre sí, pero que islas! La cueva de Skocjan en Eslovenia parece de Indiana Jones, el Aletschgletscher en suiza es un glaciar muy bonito, la Creux de Van cerca a Neuchatel incluye un trecking muy entretenido, Darlux en Graubunden es la mejor pista para tirarse en trineos.

Si nos vamos para el asia, de los pocos países que visité, los mejores son Vietnam y Laos.

En cuanto a ciudades no hay nada en el mundo como Hong Kong. Dalat en Vietnam me gustó mucho.

Los lugares que más me dejan recuerdos son: Phong Nha, Tam Coc, Cat Ba en Vietnam, el mekong con Muang Khua, Nong Khiaw, Vang Vieng y Don Det en Laos son mis preferidos. Angkwor Wat en Camboya es increíble (si uno sobrevive al calor).

En norte america me gustaron Montreal en Canada (que no está en el blog) y Nueva York. De lugares puedo recomendar Algonquin Park en Ontario, Canadá, un bosque con lagos de película, Sion, otro que es de postal, y el desierto de Moab en Utah, USA.

La verdad, verdad, es que todo, todo, hasta lo maluco y feo, por contradictorio que parezca, me ha gustado. Si me pusiera en serio a mostrar lo que me ha dejado recuerdos… pues les repito el blog completo!

El destino de la poderosa

Me ha preguntado Sigilentoso, un seguidor del blog desde hace dos años, que diablos ha pasado con la moto del viaje, o si esta continúa colgando del techo. Parece ser que lo ocurrido con la poderosa solo fue  publicado en el libro que nadie compró y nunca se me pasó por la cabeza informar sobre el destino de la moto a los seguidores del blog! Así que empecemos donde dejamos la moto, colgando del techo. Pues bien, mientras ella colgaba debido a su muerte prematura, su dueño, o sea yo, tenía que movilizarse de alguna manera. Fue por esto que me compré otra moto. Pasaron seis meses y los dioses decidieron poner una mancha de aceite en la carretera para que yo, a una vertiginosa velocidad de 15, óigase bien, 15 kilómetros por hora, le pasara por encima, me resbalara, cayera en la rodilla y así, despacito, en cámara lenta, lentísima, la moto cruzara al carril contrario para que dos lindas camionetas le pasaran por encima, ella muriera en el acto y yo, como para variar, terminara en el hospital con la rodilla medio fracturada, medio no del todo, pero con un hueco…!

La moto muerta fue vendida a un mecánico para que le sacara repuestos y con la poca plata que quedó en mi bolsillo decidí revivir a la poderosa. Llevarla al mecánico fue toda una aventura tomando en cuenta el lamentable estado en que se encontraba: llantas desinfladas, motor muerto, tornillos oxidados, en fin, llegó al mecánico o a varios para ser más preciso. Después de mucha mano, a ella, la compañera de tantos kilómetros, el alma le vino al cuerpo y durante otro tiempo fue mi medio de transporte hasta que se varó de nuevo. La arreglé. Se volvió a varar. La volví a arreglar. Otra vez murió. Otra vez la reviví. Así llegó el día en que me dije: — De pronto esta moto ya sí llegó a su verdadero fin —. Decidí intentar una última reparación, el diagnóstico dado por el mecánico fue muy diciente: camisas, anillos, culata, en fin, reparación de motor con todas las de la ley.

Al día siguiente recibí una llamada: por 15.000 pesitos más el hombre me la vuelve 150. ¡150! ¡Una bws con 150 cc! ¡Claro que sí! ¡Hágale! La camisa había que hacerla, la reparación de culata también, valía lo mismo hacer un agujero más ancho o más delgado y el pistón en sí, solo costaba  15.000 pesos más caro. Ni les digo, la moto quedó como una bala. Nunca antes una bws había subido palmas tan rápido. Ronca cual Ducati y con un motor a bajas revoluciones, la motico volaba por todo tipo de terreno hasta que le encontré un ligero defecto, o bueno, ella me lo mostró: puntual, como si fuera un inglés, la moto cada quince días se varaba. Problemas que empezaron a demostrar que el amor y la nostalgia por la moto eran en realidad un estado de negación propio: no quería aceptar la realidad por encontrarme tan unido a la moto. Tampoco es de volver este relato todo un cuento de relaciones melosas y romanticonas entre hombre y máquina. ¡Ya está más que probado que por fuertes que sean las relaciones, si por medio se encuentra la plata, todo el amor se acaba! Y se acabó. Me cansé de arreglarla y fue de esta manera que la poderosa encontró un nuevo lugar en el mundo… una compraventa de motos en la cual resultó que el mismo mecánico que tantas veces la había arreglado se encariño con la bws 150 con más recorrido e historia del mundo que los ciegos (o amarrados) de incolmotos nunca quisieron patrocinar. Ahora ando en bicicleta respirando el delicioso aire diésel que Ecopetrol, las volquetas y camiones proveen a nuestra linda tierra o como es la realidad, en la gran mayoría de las veces, ando en el vehículo que me presten.

Stein am Rhein

Taxonomía de Linné

Clase: Chondrichthyes

Subclase: Elasmobranchii

Orden: Squaliforme

Familia: Lamnidae

Género: Wassersüss

Especie: W. Steinamrheinenii

Conocido localmente como el Reinerhaie, pronúnciese rainerjai, este escualo de la familia Lamnidae, la misma del gran tiburón blanco, fue descrito por primera vez en 1649 por el ministro de pesca Albrecht Von Fischfang durante el reino del monarca Habsburgo, Ferdinand III. En ese entonces el animal fue descrito por el ministro, en correspondencia con el reino, en los siguientes términos. “… el dicho salmón dentado, ya una vez exhibido en puerto por parte de los pescadores, a quienes el gobierno de su majestad encargó la caza o captura de dicho espécimen, demostró ser un animal terrorífico. De largo algo más de dos brasas y de ancho en promedio una vara, sin escamas y exhibiendo una dentadura temible, con 46 dientes afilados como las mejores dagas de los generales de nuestro glorioso ejército imperial, el llamado por los ignorantes de estas zonas, Reinerhaie, es un salmón capaz de arrancarle las carnes a un cristiano de tan solo un mordisco. He sido testigo de narraciones increíbles que incluyen miembros cercenados, muertes indescriptibles y ríos de sangre que si no fuera porque veo este monstruo con mis propios ojos, tendería a afirmar que estas eran exageraciones de los pueblerinos que viven a las orillas de este lago, (…). Por medio de la presente recomiendo al Dr H. Krankenheit y al honrabilisimo Dr Deutlich Sichertot de evitar hacerle recomendaciones a S.M sobre las propiedades curativas de estas aguas, ya que el riesgo de encontrarse con el salmón Reiner es real. Mejor que incluyan las aguas de los lagos de Luzern para ello, (…). favor hacer llegar  estas descripciones al general M. Allgemein, porque puede encontrar este peligroso pez como una buena arma contra Luis XIV y el traicionero Manzarino si se logra implantar en las aguas del Sena…”.

Durante siglos un temible salmón para los teutones, el W. Steiamrheinenii tan solo en 1798 fue descubierto, descrito y clasificado para la comunidad científica por el gran Alexander Von Humboldt justo antes de emprender su famoso viaje por américa. Clasificó al Reinerhaie dentro de la taxonomía de Linné como un escualo wassersüss, más específicamente un squalus lamnidae wassersüss steinamrheinii see, en sus escritos referido como el tiburón Konstant, o Konstantin como comenzó a llamarse durante los primeros años de su descripción científica. Sobre su voracidad y peligrosidad Von Humboldt en sus memorias dice: “Me estaba bañando en sus aguas, las del lago Constanza, cuando fui sorprendido por un alboroto proveniente del lado suizo. Decidí pues dirigirme hacia el lugar donde se encontraban reunidos estos individuos, quienes gesticulaban sin control en su incomprensible lengua el desespero y temor que estas aguas les provocaban. Me fue presentada a la víctima, quien hacía poco había sido atacada supuestamente por un Konstatin, le faltaba una pierna, al parecer arrancada de tajo por el temible pez. Por cuenta de este animal, ante nuestros ojos, la chica, de unos veinte años, expiró su último aliento sumergida en un charco de sangre y rodeada por curiosos. Un aristócrata del pueblo, Herr Schuekaufer, nos encargó a mi persona y a M. Bonpland capturar al animal para estudiarlo detenidamente. Al ser el suizo, un país tan pobre, tuvimos que embarcarnos en uno de esos botes de ellos, una scapha, y dando tientos por toda la orilla del lago, por pura suerte el animal, leviatánico para M. Bonpland, escualo para mí, encalló por propia cuenta en nuestras redes cuando apenas las estábamos instalando. Hecha la captura y dado en muerte al espécimen de un disparo, dispusimos del altar de la iglesia de una localidad cercana, Stein am Rhein, para estudiar al temido monstruo náutico. En efecto, tal como yo lo preveía, es un escualo, el primero de su especie en vivir en cuerpos acuáticos del interior europeo…” Las recomendaciones de Von Humboldt incluían unir las fuerzas imperiales de los Habsburgo con las del gran ducado de Baden para erradicar este animal de la zona, ya que con los pobres campesinos suizos poco se podría contar.

A partir del contacto de Von Humboldt, el Konstantin comenzó a ser llamado de nuevo Rheinerhaie, pero ahora con especie conocida, W. Steinamrheinenii, en honor a la localidad donde fue clasificado oficialmente en el modelo taxonómico de Linné. Con el pasar de los años, hablamos de decenios, sobre todo con los esfuerzos del ducado de Baden, estado aficionado como el que más a la pesca y a la caza con escopeta, la población de este exótico pez descendió hasta que se consideró completamente erradicada. Las autoridades debieron que actuar de nuevo, esta vez para impedir esta práctica, pues de tanto disparar al agua, la población  de salmones, truchas, patos y hasta uno que otro nadador comenzaron a peligrar.

No se sabe cómo pasó este animal desapercibido durante casi un siglo, pero su escasa población logró coexistir sin ser descubierta por la atención de los pescadores locales hasta que bien corrida la primera guerra mundial, el general prusiano Maximilian Von Blutkrieg, de baja médica en ese momento, fue la última víctima conocida. Un Rheinerhaie, posiblemente un joven retoño, arrancó, en un proceso muy doloroso a falta de dientes más grandes y afilados, las partes nobles de Von Blutkrieg mientras este se bañaba en las terapéuticas aguas del lago Konstanz.

El convaleciente general antes de volarse los sesos para salvaguardar su honor, firmó en solemne ceremonia su testamento, en el cual, en el inciso H.12 testamentaba: “…quien fuere que presentase un cadáver de este demoniaco pez, será recompensado con 5000 marcos.” En el inciso H.14 el general añadía: “Se crearán unos fondos manejados exclusivamente por Herr. Geldstehleb para el pago de estas recompensas. Se destina el treinta por ciento de mi fortuna para esto. Si pasados quince años desde el último cadáver del pez no vuelve a aparecer otro, el sobrante de estos fondos será destinado para la construcción de una escultura  que enaltezca mis miembros perdidos”

Los últimos cinco especímenes de la especie fueron rápidamente capturados por pescadores de la zona. Un escualo macho, una hembra y tres ejemplares jóvenes los cuales fueron supuestos como hijos de la última pareja. Frente a la fortuna restante de los fondos de H. Blutkrieg, el gobierno suizo aconsejó a H. Geldstehleb a depositarlas en un banco nacional donde los fondos estarían seguros mientras se procedía a realizar el proceso de autorización para la instalación de una obra artística con las gónadas de H. Blutkrieg. La licencia tomó su tiempo en ser procesada, fue denegada pasada la segunda guerra mundial pero ya no importaba; H. Geldstehleb, el único doliente de esta manifestación artística, se creía en américa escondido por los posibles crímenes que en su patria, Alemania, le iban a imputar.

La policía suiza sin embargo destinó un poco de estos fondos, antes que desaparecieran para siempre, para informar y tranquilizar a la población de la zona sobre la ausencia del temido Rheinerhaie, antes llamado Konstantin, escualo de la especie Wassersüss Steinamrheinenii.

Aviso que dice: No hay tiburones en el Rin

¡Siquiera vi el anuncio! Bueno, exagero, igual no me habría metido. Con tiburón en el lago o sin él, mi cuerpecito esas aguas no iban a bañar… ¡estaban heladas!

Anexo

Pueblo Stein am Rhein, ubicado en suiza, justo en una ensenada del lago Bodensee de Kontanz

Primer San Jorge que en vez de asesinar dragones, se las ve con basureras!

Aletschgletscher

El plan era uno. Viajar por tren hasta Raron y de allí volver bordeando el Ródano hacia Fiesch para subir al Aletchgletscher volver a Raron y al otro día tomar un tren hacia Zermatt y ver al famosísimo Matterhorn, el iconico monte que esta estampado en el log de Alpina.

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El pueblo de Fiesch

Siguiendo en plan en orden a Raron llegamos y en un camping dejamos nuestras mochilas para volver en un trencito a Fiesch, el lugar donde estaba el teleférico. De entrada la chica del counter nos dice: – el parque esta cerrado, allá arriba todavía hay nieve, mi trabajo me obliga decirles esto, no obstante, si ustedes quieren subir, en cinco minutos sube un teleférico con gente que va a subir a hacer arreglos y cositas así.

Nos miramos, – Hágale! – Llegados arriba vemos que, de hecho, todo esta muy nevadito pero, como el día está lindo y no hace frío, comenzamos a caminar por la nieve hacia el túnel que atraviesa la montaña y que tiene en su otro extremo un chalet ubicado en un pequeño valle que baja hacia el Aletchgletscher, nuestro destino. El camino era lindo y la vista, mejor.

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El principio del camino

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Comienza a tener mas nieve

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La vista

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La vista

Rápidamente la nieve se traga el camino aunque este es más o menos evidente. Cómo siempre no llevo nada impermeable y los tenis, de tela ya mojada, tienen la suela completamente plana, superficie ideal para lisarse lo más posible en el hielo. Llega un punto donde de hecho nos preguntamos: – Será que seguimos? Será que no? – El terreno se ha puesto difícil y la nieve llega a las rodillas. Es bastante cansón caminar así. Detrás de  un recoveco de la montaña logramos ver un puntico negro que parece ser la entrada al túnel. Proseguimos.

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Aunque no lo crean, el camino va por ahí

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Pasa por encima de las casas

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Y como lo dice el anuncio, de hecho uno se puede pelotiar

Nos espera una sorpresa, el túnel está cerrado y prácticamente tapado por la nieve. Eso no me desanima, ensayo una puertica y esta abre. Ya que estamos aquí… pues sigamos. El túnel negro como el que más, lleno de charcos helados e iluminado por la débil luz de mi celular es de un largo de un kilómetro o algo así, distancia que es bastante larga si se toma en consideración que buena parte de él se atraviesa cuando absolutamente nada se ve (el celular solo apunta al suelo más inmediato para no entrar en uno de los charcos – el agua es friísima).

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La entrada al túnel

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La parte iluminada del túnel (donde uno puede tomar una foto)

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La Salida del túnel

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El túnel desde el otro lado

Llegamos al otro lado la puerta estaba cerrada. La abrí y me encontré con un morro de nieve que impedía el paso; sin embrago por un lado se podía escalar hasta llegar al nivel de la nieve y de allí poder ver el valle con su chalet a un lado y un lago lo más de bonito al otro.

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El lago Vordersee

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El sauna y chalet del gletscher, Gletscherstube

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Mesitas cubiertas por la nieve

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El chalet

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La vista desde el chalet, este es el valle y abajo esta el glaciar

La idea del paseo era seguir el camino por unas seis horas o algo así al lado del glaciar hasta llegar a un pueblito (chalet) llamado Riederalp. Para hacer esto debíamos caminar a la orilla del glaciar, camino que debía hacerse con mucho tiento pues bajo la nieve pasaba una quebrada que venía desde el lago pero que, cubierta por la nieve, se demostraba una trampa que si caíamos el paseo se acababa. Pasada una hora llegamos al borde donde nos encontramos con una vista muy especial y la felicidad de ser las únicas personas allá arriba.

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El Aletschgletscher

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El Aletschgletscher

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El Aletschgletscher

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Textura del glaciar

La felicidad duró poco; una nube negra, negrísima decidió encallarse en el valle y cuando comenzamos a buscar el camino para llegar a Riederalp, este había desaparecido. Intentamos por unas rocas pero la cosa resultó peligrosísima.

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Último aviso sobre caminos que ya no se ven

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La quebrada cuando se veía

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La quebrada cuando no

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Vista de las montañas

No nos quedó de otra que devolvernos, la dicha fue grande cuando sobre nosotros empezó a caer nieve en vez de lluvia. Corriendo como pudimos, pasando entre sapos que vaya a saber uno como aparecieron en semejante lugar, llegamos al túnel. En esta ocasión ya no fue tan entretenida la cruzada, yo ya estaba ensopado y el frío, ni les digo.

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Los puntos oscuros son sapos!

Al salir al otro lado notamos que ya en este lado de la montaña había llovido. Nos salvamos! Caminamos al teleférico y hora y media después, vimos que de hecho el pueblito no tenía a ningún ser humano y el teleférico, obvio, estaba apagado. Chanfle! Eran las 6, 6:30 de la tarde y teníamos luz hasta casi las diez. La teoría decía que nos quedaban 3 horas para bajar la montaña en tres horitas.

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El arcoiris después de la lluvia

Después de una hora de caminada montaña abajo el camino dejo de ser sendero y se convirtió para nuestra desgracia en una trocha de downhill (muy bien anunciada para quienes hacen ese uso). Esta empezaba justo en el lugar donde se encontraba un chalet (el último y para variar, cerrado y vacío), ahí mismo los meniscos de la rodilla derecha que me estaban jodiendo la vida desde hacía varias horas decidieron sacar la mano y ahí mismo con la rodilla hinchada y definitivamente tiesa me encontré por sorpresa un palo de esquiador entre la maleza. Sin poder doblar la pierna, seguí el camino durante unas dos horas más hasta que… la otra rodilla sacó la mano. Fue un momento triste, mirar al suelo y ver lo difícil que era el camino, saber que ninguna de las piernas se doblaba más de 5 grados sin generar un dolor agudo inaguantable, si miraba hacia el frente solo veía arboles y más arboles y si miraba hacia el cielo, de sol ya no quedaba nada.

No me alargaré, con los dolores más horribles , con un caminado que para un tercero sería lo más de divertido presenciar, con el humor en los suelos, con gotas cayendo del cielo y a las once de la noche, viendo muy poquito logramos llegar a Fiesch. Allí, en la estación tuve el placer de ver el último tren pasar sin parar. Tristes, adoloridos y desesperados debimos esperar 45 minutos donde pasaba el último bus, un lechero que se detuvo en cuanto poblado había en el valle del Ródano. Casi a las 12:30 llegamos a Visp y la suerte dijo que el último tranvía hacia Raron salía en 30 segundos, lo logramos! Cómo a la una pudimos llegar al camping donde sin siquiera decir palabra sobre los sucesos del día con solo poner la cabeza en la almohada el mundo se apagó.

Al otro día, el día de Zermatt, amaneció de un lindo tal, que ya sabiendo cuanto del Matterhorn podíamos ver, tomamos un tren de vuelta a casa.

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Esto fue lo único que pudimos ver del Matterhorn… un afiche

Rivière Doubs

La riviere Doubs es un río tan lento como el río Preguiça en os Lençois Maranhenses; mejor dicho, si no es porque tiene forma de río, uno creería que es un lago. Lo importante de este río, no es él en sí mismo sino la zona donde se encuentra: los montes Jura. Región montañosa con el mismo nombre inspirador de la era jurásica (fue por acá que encontraron un dinosaurio o algo así que le endosó el nombre). En fin, la riviere Doubs es un parque natural muy bonito, lleno de bosques y atravesado por un río que ni se mueve. Al mismo tiempo Doubs sirve como frontera entre Francia y Suiza y, dentro de la misma Suiza, si se hace el recorrido a pié desde la Ferriere, se mueve uno dentro del canton de Jura, Bern y Neuchatel, el cual tiene, como nota de comentar, la única ciudad suiza que puede considerarse fea: La Chaux de Fonds. A su vez el final del camino, pues después de caminar siete horas entre un bosque tupido con los árboles llenos de musgo, siguiendo una quebradita en un terreno aún más quebrado, allí, en La Chaud de Fonds, precisamente se encuentra el trencito donde uno se va a resguardar para irse a casa! Porque la caminada aunque parece fácil, es bastante dura. La Chaux de Fonds, pronúnciese la chod-fonds, se encuentra ubicada en un valle con colinas suaves y para acceder a ella se debe subir un morro desde el río, para después, atravesando un campo con vacas muy pintoresco, bajar y de a pocos adentrarse en el pueblo (ciudad) medio vacío, con cuadras larguísimas, con un comercio bastante aburrido y una arquitectura inspirada en la bellas obras comunistas de la Rusia ochentera, mejor dicho, cubos de concreto. De la ciudad no pongo casi fotos pero de la riviere sí, para que vean lo bonita que es.

Caminito al lado de una quebrada a la salida de La Ferriere

El camino llegando a Le Fief

Le Fief

El bosque todo cubierto de musgo

La quebrada que hay que seguir

Sendero

Caminito

Signos para uno ubicarse

La Riviere Doubs… si ven, parece un lago!

La riviere Doubs y el bosque recién atravesado

Francia

Toque humorístico! Cuidado con el Tsunami!

Costa francesa

La riviere doubs

Última foto antes de emprender la subida

La Chaux de Fonds

Edificios desabridos

Linda arquitectura comunista ochentera en el país equivocado

Milano

Etimología de un insulto

Cómo ya estarán acostumbrados a ver en los post de este blog, grafitis aparecen por motones. No está de más reconocerle a los lectores que al autor de este blog le encantan, es por eso que no hace más que tomarles fotos. Ahora, en este post de Milano, les presento uno de mis favoritos: Baise la police.

Baise la police.

Para empezar, estamos en Milano.

Milano queda en Italia, y como se imaginarán se habla italiano.

(Y también se escribe)

Empecemos por el principio, policía en italiano se escribe polizia.

Así que de entrada el letrero no es de un italiano, o será que sí?

Es francés, obvio. Baise es una palabra escrita en el idioma galo. Esta una de esas palabras creadas por los dioses para irremediablemente crear confusiones y malos entendidos. Baise no significa beso como lo creería una persona originada en el idioma español. Hace parte de un dueto de palabras trocadas para confundir a todos los extranjeros: baise, embrasser. Embrasser tampoco significa abrazar como lo creería uno.  Embrasser significa baisser, y baisser significa se taper. Abrazo significa beso, beso se refiere al sexo. Ya se imaginaran porque el uso de estas palabras da para tanto malentendido; pide uno un besito y sale como como un descarado saltándose todos los protocolos tácitos de la interacción humana y normas sociales.

Bueno, con conocimiento pleno que baiser no incluye besos sino interacción de fluidos y copulación desenfrenada, la traducción literal de nuestro grafiti es “ten sexo con la policía” o “cómete a la policía” así tutiadito;  algo que un lector imparcial no encontraría para nada ofensivo: aparte de ser una frase extraña para estar pintada en un muro, pues nada tiene que ver con un insulto. Porque hablando en serio, si un francés tuviera problemas de amor con la policía, en ese mismo murito escribiría con su aerosol un sonoro “sale flic“, o “tous les flics sont des fils de putes“, o “en bas la police” o alguito parecido.

Cómo la frase no tiene ningún sentido, toca imaginarse que estaba pensando el dueño del aerosol. No es que sea un proceso de brain storming super intenso el necesario para dilucidar el dilema. Que cantan todos los raperos gringos cansados de todos los atropellos policiales solo por el hecho de ser negros? Fuck the police! Cosa que traducida de forma literal al español contando con que el inglés es un idioma muy malo para distiguir entre tu, vos y usted, la frase rapera dirá “ten sexo con la policía” o “cómase a la policía“. Pero como todos los lectores lo saben, eso no tiene ninguna chance de ser la verdadera traducción, eso lo sabemos usted, yo y cualquier otra persona que se encuentre con esa frase. Todos, menos la persona que escribió nuestro grafiti.

El autor del mensaje no puede ser francés, menos inglés, nos toca entonces quedarnos con un italiano que está muy orgulloso de hablar francés, odia la policía y oye rap.

Vista antes el túnel de San Gotardo

Favor no tener sexo con las puertas del metro. Gracias.

El Duomo

La famosa galería Vittorio Emanuelle.

La famosa galería Vittorio Emanuelle.

Bicicletica con diseño italiano

Un cielo raso en la universita

El cielo de Milano

Corredores de la universidad

Más del cielo milanés

Una bicicleta abandonada

Freiburg

Perdón blog por escribir tan poquito sobre una ciudad, pero que le vamos a hacer: visitada por primera vez hace 12 años, solo un poquito, mucha fiesta y mucho frío. Y ahora, bueno, no tan ahora, el año pasado, el lugar donde intenté aprender alemán más rudimentario que fluído, llega al blog la pequeña Freiburg, urbe principal de la selva negra si la miramos del rín hacia el este. Y si la miramos desde el otro lado, también; es la capital de la selva negra, la misma inspiradora del postre.

La ciudad es famosa por su catedral, la más alta de la region si descontamos a la de Estrasburgo, ciudad vecina, durante mucho tiempo el edificio más alto de europa hasta que la desbancó vaya uno a saber cual. En fin, la catedral es bonita y está dentro de un centro histórico muy bonito y… les dejo las fotos.

Puente sobre la bahnhof

Cualquier tram por la kaiser joseph

fischerau y el gewerbekanal

Lo mismo

Y un buso en el kanal

El mismo pero por otro lado

El altstadt

mural

calle en el altstadt

Canalcito en la calle

barco parqueado en el canalcito

La catedral

más del altstadt

La parte más vieja

Cualquier canal

Un perro

Dresden

Si no lo habrán notado, estos últimos posts alemanes estan un poquito descuadrados en el tiempo. Es así porque el autor del blog pasó por ellos el año pasado, no este. Por pura pereza, ocupación, olvido y demás disculpas que uno se pueda inventar, la bitácora del motoneto no fue actualizada y solo hoy, día en que no tengo nada que hacer, me he dedicado a escribir sobre unas ciudades de las cuales casi que ni me acuerdo. Exagero, claro que me acuerdo, el problema es que para escribir algo entretenido se necesita por lo menos estar fresquito, haber sido testigo de algún accidente o algo entretenido o por lo menos, aún recordar el nombre de la plaza principal. ¡Esa es fácil! ¡MarktPlatz! Así se llaman todas las plazas alemanas. Algo como decir plaza Bolivar en países andinos o San Martín en los sureños. Sí. Pero no. Si algo tienen las ciudades alemanas, o europeas en general, es un sin fin de placitas, todas muy cercanas las unas a las otras, que tienen una variedad de nombres que sería muy bueno recodarlas para después escribirlo en el blog turístico que ha pocos datos útiles que da!
En fin, la visita a Dresden fue hace mucho tiempo y, aunque muy publicitada ciudad por mis amigos alemanes, solo le vi de especial el centro, el cual de hecho es bastante pequeño. En él encontré lo más importante de la ciudad: una tienda de lentes de segundas! Ya habrán visto, o notado, que todas las fotos de Hamburg, Lübeck y Bremen se han caracterizado por su mala calidad. La razón es que mi lente murió en Vientiane, Laos y por más que yo quisiera, dinero para otro no había. En esta tienda de segundas logré por fin encontrar un reemplazo de plástico pero a muy bajo costo y por cosas de la vida, acepta el full frame!

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Dresden Altstadt y el elba

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Die Hofkirche

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El río Elba

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Para que no se les olvide

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Buena iniciativa

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La frauen kirche

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Por fin, una foto con buena resolución

Lübeck

Nada que me de más rabia que mi celular o computador decida en que idioma debo ver los nombres de la cosas, así pues, maps dot me, la aplicacioncita para poder ubicarse en el extranjero sin ser expiado en demasía, decidió que para mi, Lübeck, solo podrá ser presentado como Lubeca. Con semejante nombre tan feo, casi se me quitaron hasta las ganas de ir. Si no fuera porque se encontraba cerquitica Hamburg, no entraba a este blog!
Haciendo un esfuerzo extraordinario para olvidarme del nombre castellano de una ciudad germana, tomé un tren y a este pueblito llegué. Se caracteriza por poseer una tor grande a la entrada, siendo tor un portón de muralla. Por eso la puerta de brandemburgo se llama Brandemburg Tor, no tür; la verdadera palabra para puerta. Me imagino que esto sucede porque en español decir el portón de brandenburgo suena raro. Pero me desvío, el arco gigantesco a la entrada de Lübeck es una tor y no una tür sin importar que se encuentre en la mitad de un round point y que tenga severos problemas en cuanto a su estructura.
Pasada la glorieta, tor o gate, se llega al pueblito propiamente dicho. Muy bonitico y más que todo, chiquitico. Construido en esos ladrillos oscuros como los que se pueden ver de lo que sobrevivió de Hamburg. Este pueblito, con callecitas estrechas y serpenteantes, se expande a lo largo de diez, oigase bien, diez metros cuadrados. Bueno, exagero. No eran diez, pero si eran pocos. En ellos pude recorrer las callecitas de extremo a extremo varias veces y, una vez hecha la marcha turística de regla, me detuve a comer el producto numero uno del pueblo: mazapanes!
Los venden de todos los colores y sabores, son de almendras y saben delicioso. (Muy parecidos a los del Astor) Hay una tienda en el centro que al parecer es la marca más famosa y la causante de la denominación de origen para los mazapanes lübeckeños y se llama… se me olvidó. Déjenme ya me meto a google. Ok, se llama Lübecker Marzipan-Speicher. Adentro me compré una buena bolsita de ellos con formas de frutas, muy decorados. A la bolsa también vinieron a dar otros, en esta ocasión empacados como chocolatinas. En fin, comido y turisteado, en un tren rumbo a Hamburg al final de la tarde me fui.

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Uno de tantos canales

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Tor, Holstentor

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Como ven, un poquito torcidita

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Otro de los canales

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Casas de ladrillo

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Más de la Holstentor

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La parte vieja

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Un dragón en la parte vieja

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Como para variar, la catedral en reparación

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Alemanes… ladrillo por ladrillo, la iglesia es analizada

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Lago vecino

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Vista de la ciudad desde el lago

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Calles

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Calles

Bremen

La historia de Bremen comienza así: un burro, un perro, un gato y un gallo son cada uno y por aparte, condenados a muerte por sus respectivos dueños porque producen más gastos que ganancias. Los animales, más inteligentes de lo que su naturaleza sugiere, se escapan hacia la ciudad de Bremen para poder llevar su vida libremente, sin la permanente amenaza de muerte. En fin, en el camino se encuentran entre sí y juntos caminan hacia la ciudad destino, cuando una noche, buscando sitio donde dormir, llegan a un sitio que se encuentra ocupado por unos bandidos. Los animales, después de mucha discusión, hacen un morro con cada uno encima del otro según su amaño y juntos, emitiendo sus ruidos característicos, espantan a los bandidos que huyen aterrorizados. Al parecer, al siguiente día, continúan su camino hacia la ciudad. También se hacen músicos; aunque la historia nunca narra cuales son los instrumentos, ni que animal toca cual de ellos. Solo que desean ser músicos y que depronto uno toca el timbal y otro el laud o algo así. Que le vamos a hacer, es un cuento, no está para ocuparse de minucias y detalles. Son músicos y ese dato debe bastarnos para imaginarnos el instrumento que se nos venga en gana. Si es un piccolo o un oboe, quien lo toca es músico, sea hombre, gato perro o burro. La fábula omite adrede el ritmo musical, algo que el señor Grimm no debió hacer porque si acaso nuestra banda musical quisiera anexar su futuro a la música protesta, terminaríamos el cuento bastante preocupados. ¿Tendrán de que vivir en Bremen? ¿Qué harán si Mercedes Sosa va y les hace competencia en alguna esquina? ¿O Facundo Cabral? ¿Estarán los Bremenitas preparados para semejante cosa? Ahora bien, si tomaban el reggaeton como inspiración, se volverían millonarios y posiblemente la ciudad en la actualidad ya no se llamaría Bremen sino Blemen; digo, pol Puelto Lico. En fin, ya que la ciudad sigue siendo Bremen nos queda la duda si alguno de los músicos cayó en las drogas o se volvió un excéntrico inmamable, con ropajes extraños, cadenas de oro y gastos desorbitantes, símbolos máximos del éxito musical y la decadencia inmediata que le sigue. ¿Que fue de ellos? ¿Alguno habrá sido demandado por manutención? ¿No habrá habido algún otro que en alguna pelea su linda cara bien deformada quedó? ¿La peste negra se los habrá llevado? 

Bueno, me alargo, a la historia original y patentada de Bremen por el señor Grimm, le siguió otra con esvásticas, marcha militar y un man con un bigote lo más de ridículo; pero, eso es otra historia, aunque importante, vale la aclaración, porque de Bremen poco quedó. Ya reconstruida, les adjunto las fotos para que la vean.

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Los músicos de Bremen en Bremen

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La Haupt Bahnhof, la estación central

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Canal en forma de estrella que protegía a la ciudad en los años de upa

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Túnel bajo la Alstadt

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Lo único que quedó de un puente famoso antes de la guerra

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La Marktplatz

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Casitas típicas de la ciudad en el AltStadt

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Los rieles del tranvía

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No tengo idea quien fue

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La Alte Neustadt, la vieja ciudad nueva (que ya es nueva porque desapareció en la guerra)

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Die Altstadt desde el puente y el río weser

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La teerhof por dentro.

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Una víctima de los borachos

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Die altstadt y los barquitos

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Más de ellos

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Y todavía más

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King Kong no dijo su nombre

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Callecitas dentro del altstadt