Suramérica
Esta sección, la original, la que da el nombre a este blog, narra las aventuras del motoneto con su scooter 125cc durante año y medio, día a día, por un continente variado, exótico y desconocido: nuestro continente!
El lugar consistía en un cañoncito súper estrecho entre dos rocas verticales altísimas. Al lado, dos o tres metros más abajo, un riachuelo congelado no se movía ni un milímetro. El camino tenía nieve por montones pues por la mañana había caído una nevada fuertísima. Adelante se veía la luz de sol; atrás no, puesto que las rocas altísimas no le permitían el paso. Arriba, el cielo era gris y pocón del él se veía, porque la nieve aún caía. Y por último, parados en el final del cañón, nos encontrábamos nosotros haciendo cara de bobos. No es que lo quisiéramos, no sabíamos que otra cara hacer.Gotica de agua, aburrida, vencida por la gravedad, caía. No lo quería hacer, se agarraba con todas sus fuerzas a la roca por la que se deslizaba, pero, ya se lo imaginarán, Gotica brazos no tenía y, para colmos, su estado líquido no colaboraba con el show, así pues, a su destino, el suelo, caía si consideración. A Gotica le seguía Gotica, quien también, a los pocos segundos de infructuosa lucha, perecía de igual forma. Después de ver caer a Gotica, otra gotica ocupaba su lugar, y así, sucesivamente, una a una, todo el hielo de alguna nevada anterior, en estado líquido iba su vida terminar y en suelo, metros abajo, yacer. Pero no. El clima cambió, hizo frío suficiente para que en un momento la gotica, que debía en el suelo terminar, pudiera agarrarse de algo y solo parte de ella al abismo dejar caer. Es que se medio congelaba. Gotica, la siguiente, más o menos hizo lo mismo, y así de a pocos, todas las goticas que morir debían, de una forma u otra, agarradas unas de otras, una hermosa acualactita de hielo formaron. No es que sea una verdadera acualactita, esa palabra es inventada, lo digo porque el nombre de esos conos invertidos de hielo que se forman cuando la nieve se descongela (pero se queda congelada en el camino) y que se parecen a una estalactita, me es desconocido.Pasó que un día, ese, el mismo que en ese entonces llamábamos hoy; es decir, el día que nos compete, una ráfaga de viento, a las goticas congeladas que tanto habían contrariado a los dioses acuáticos por cuenta de su terca voluntad para desconocer la realidad y a la vez destino — que al suelo debían caer —, decidió el viento pues, que insurrecciones de ese tipo no eran permitidas y, con un soplido fuerte, muy fuerte, desestabilizó la base de la acualactita y a los brazos de la gravedad envió.El nevado piso debía ser su destino, pero no; la acualactita, en vez de encontrarse rodeada de blanca nieve como se suponía, lo hacía por algo rojo que teñía su hasta ahora bien lograda transparencia. Me imagino que a los acuadioses la indignación los habrá envuelto, pues el destino de acualactita debía ser el suelo o la nieve, nada más que eso. Es por eso que nosotros hacemos cara de bobos. Es la cara que inevitablemente se hace cuando un pedazo filudo de hielo contrario a su destino, en la cabeza de un pasante termina su recorrido.El hombre no se retuerce de dolor como uno se imaginaría. Se encuentra privado, tirado en la nieve, con un gigantesco hueco en la cabeza, el cráneo partido, su ojo hinchado vaya uno a saber por qué si el golpe fue en otro lado y, para rematar la función, sangre es emanada por su nariz. Su esposa lo abraza y tampoco se mueve y, nosotros hacemos cara de bobos. Que más hacer si transformándolas por unas más interesantes no van a mágicamente tapar lo que ha sido destapado con tanta torpeza por parte de acualactita.— ¿Señora, le podemos ayudar en algo? —, pregunto torpemente.— ¿Y cómo en qué? —, responde entre seca, agresiva y asustada.Caras de bobo adornan el ambiente. — No, pues, solo para preguntar. Es que nos sentimos incómodos ver a su marido tirado en el suelo con ese hueco en la cabeza, ese chorro de sangre y esa cara de agonizante y nosotros aquí, viéndola a usted abrazarlo como para despedida trágica que no queremos presenciar, y créame, es que no sabemos que decir. Vea, sería increíblemente maleducado pasar por su lado, saludarla con un buenas las tenga y seguir a nuestro destino que para serle sincero, es allí no más. Tampoco es que podamos dar media vuelta y sentirnos muy bien con nosotros mismos por dejarla a usted aquí, en medio de un cañón helado con su marido en brazos. Solo se nos ocurre quedarnos aquí, paraditos, viéndola a usted mantener con heroísmo el carácter fuerte mientras intenta mantener consciente a su marido que solo quiere estar insconsciente, y, para que nuestra presencia no sea demasiado rara, o por lo menos para no parecer un público que solo quiere saciar su morbo con las penas ajenas, es que cortamos este silencio tan incómodo con una pregunta boba, remarcándola además con nuestras caras. ¿No quiere que le ayudemos? Mire que por allá siguen cayendo pedazos de nieve y hielo y quien quita, va usted ser tan demalas que le cae una piedra en la cabeza para formar una buena simetría matrimonial pero, este es un gran pero, nos dejaría a nosotros encartados con dos moribundos, bien lejos de la civilización, con este frío tan berraco que hace, es que estamos a menos diez, pero bueno me desvió con mis desvaríos señora, lo que digo es que sería regio que me dejara ayudarle, si no quiere que la ayudemos porque sabe que eso no va a volver a tapar la cabeza de su marido, eso lo entendemos, pero las buenas costumbres dicen que hay que colaborar con las personas que lo necesitan. Véanos, estas caras de bobo ya nos duelen, es por caridad que usted se debe dejarse ayudar, piénselo de esta forma, como una buena acción para evitar que dos desconocidos pierdan su autoestima y se sientan inútiles.Señora, con todo respeto, este silencio que nos rodea es insoportable, hasta le ofrecería un tintico para el frío si tuviera uno. Ve, hablando de frío, ofrecer y tener, venga le doy mi suéter; su marido debe estar helado ahí tirado. ¡Ah! También tome mi bufanda, amárresela en la cabeza y tápele el boquete. ¡Sí vio que sí se puede! Usted se deja ayudar y nosotros no nos sentimos tan mal. Bueno, no es mi intensión decir eso; es obvio que abrazar al conyugue en ese estado, medido en un penómetro, debe encontrarse bastantes unidades más arriba que un par que simplemente se encuentran apenados porque no pueden ayudar y mucho menos romper un silencio incómodo con cháchara trivial. En fin, ya que rompimos el hielo, si me perdona la inadecuada expresión, vamos a mover a su marido debajo de esta piedra donde nos estamos protegiendo nosotros porque mire, está a un pelo de recibir una acualactita en la cabeza y así no podrá ayudar a quien se encuentra en sus brazos. Muy bien, así es que es, ponga este suéter aquí, la bufanda allá. ¡Mire ahí! ¡Vienen mas personas! Si vio, la gente es súper querida cuando le garantizan ver a otro sufrir, hasta pagan boleta, bueno, digo en sentido figurado, aquí donde nos encontramos se paga con suéteres. Coja esos dos que le ofrece el señor y póngalos debajo de él. Muy bien, ya va estar más calientico y cómodo.¡Señora! ¡Dígale a su esposo que no diga eso! Eso, así es, estas no son horas de despedidas. Sí, sí, sígale diciendo que va estar bien, ninguno de los presentes se lo cree pero nada que hacer, ¡manténgalo despierto! Eso, muy bien, solo dígale que no se despida, usted está que se derrumba y aquí los presentes no saben dónde esconderse, solo queríamos caminar por un parque, en ningún momento se nos pasó por la cabeza asistir a dramas y tragedias. Ver a Bambi sí, no presenciar la muerte de su madre, bueno, usted me entiende. Vení, ¿quien es ese niño con cara de traumatizado? ¿Es suyo? ¡Oigan público, alguien que le converse al niño que tal como se le ve la cara parece que no va a dormir en los próximos 10 años! ¡Señor! ¡Deje de despedirse! ¡Mírele la cara a su hijo! ¡Está traumatizado!¡Que es todo este gentío que nos rodea! ¡Ya casi no podemos ni movernos en este senderito! Bueno, qué pena señora, cómo ya la vemos lo más de bien acompañada y llevamos un buen rato aguantando frío, no siendo más, nos despedimos, pero no se preocupe, no gritaremos despedidas ni saludes, simplemente nos deslizaremos entre el público que goza con su pose y drama y detracito, sin que nadie se dé cuenta, desapareceremos.No pudimos gritarle a la señora cuando veinte minutos más tarde vimos a una paramédica, mucho menos cuando a otros veinte minutos nos topamos con un Rambo con hacha y gritando órdenes sin necesidad, tampoco pudimos avisarle que de hecho mucho más adelante venía una camilla con una ruedita y cuatro tipos más. En fin, después de cinco horas lo más seguro es que el hombre por fin vio un hospital... en el que imagino todavía sigueBonito paisaje nevadoPuente bastante resbalosoRío que aún no se ha congeladoÁrboles que síCascada que noCaminitoBello panorama de zionUno de tantos caminitosOtro másEl valle de zionCaminoMás de la vistaLlegando arribaNieve que nunca paróEl camino donde el hombre resultó heridoUn poquito más adelanteBambisÚltima postal de zion
Zion
La isla más famosa. Acá es donde los ingleses vienen a emborracharse. Las familias que no quieren hacerlo, ya que con niños el buen ejemplo debe cundir, miran desde las terracitas de los cafés como los ingleses lo hacen. La verdad es que la cosa termina relativamente temprano; a las 10 de la noche ya licor ha sido consumido sin moderación. A media noche, los que han conquistado se van a sus respectivos hoteles a cobrar su premio. Los que en conquistas poca experiencia, o buena suerte tienen, a las dos o tres discotecas que hay en el pueblo se van a seguir perseverando. Quedan, eso sí, un cúmulo de derrotados que yacen en el suelo. No porque en las batallas de conquistas hayan caído, no señor, el suelo los calienta y consuela porque con sus mismas armas se han disparado en el pie, o estómago; en fin, de tanto consumir licor para armarse de valor, sus sueños de conquista en imágenes difusas han quedado, y su digno porte, creado con esmero en incómodos baños de hostal antes de salir, el olvido se los ha llevado. Por último, restan los siempre presentes testigos de estas derrotas que, en la mayoría de los casos, serían parejitas que ya no necesitan copular constantemente y quienes en ese momento no se encontraban en plan conquista. Ahhh se me olvidaba… !Los más importantes! Quienes tienen el deber de conservar la memoria histórica e informar a las futuras generaciones - generaciones que renacerán de las cenizas al siguiente día - que fue lo que hicieron la noche anterior. Casi siempre los pobres condenados a cargar con el pesado fardo de la historia son quienes ostentan el título de los mejores amigos. En el caso femenino, y por ser nuestros protagonistas hablantes de la lengua inglesa, la BFF. Nuestra BFF (best Friends forever, siendo forever una unidad de tiempo compuesta por dos o tres noviecitos de una hasta que la envidia las haga que la otra pelee) la llamaremos Lucy a falta de nombre conocido. La futura caída en batalla la llamaremos Jessica. Jessy, tal como sus BFFs le dicen, se ha arreglado al igual que todas sus amigas, con la moda playera inglesa; es decir, un shortcito que no es shortcito pero para que los cachetes sobresalgan será subido hasta mas arriba del ombligo, con la doble esperanza que también los inmensos calzones y la puerta de entrada de su aparato reproductor sean fielmente representados en la textura de la tela del material de su extraña prenda. Acompaña al short una camisa con el escote en las axilas; escote predilecto para que las tiritas del brassier se vean y, si de eso no tienen nada puesto, que los pliegues de sus atributos sean expuestos a la luz de las farolas para que los testigos masculinos sean debilitados como combatientes enemigos para que puedan ser conquistados. Por último, portan las infaltables havainas, llamadas flip flops por estas latitudes. Y, como aditamento extra, una botella de vodka o vasito con cocktails de colorcitos, portados con… nada de clase ni elegancia, son portados con firmeza, no vayan de pronto a caerse semejantes elíxires de alto costo. Después de una narración de shortcitos de haute couture y botellas de vodka prêt a porter por parte de un narrador que de moda poco sabe, pasamos a la acción. En esta no nos expandimos. Lucy y Jessy hacen lo que todo el mundo hace cuando en batallas de este tipo esta inmerso: hablar mierda. De sus bocas salen toneladas de metafórico popó combinadas con alcohol; llamemos pues a este tipo de animada charla superficial etílica como excrementol. La batalla, consiste en excrementolear al contrincante y si este, una vez cubierto por esta transparente materia, se revuelca en un espasmo de hilaridad, pues la contraparte gana un punto. Esta batalla no consiste en derrotar al enemigo, es una lucha gana – gana, donde la real victoria se cobra una vez ambos contrincantes poseen unos simbólicos diez puntos. Llegados a esta unidad de medida, ambos deberán proceder a sellar la conclusión de la batalla con un beso y, a partir de allí, todo consistirá en esperar el deseado momento en que la BFF mas envidiosa, o sea, la que posee el titulo de la mejor, esté descuidada para poder nuestra parejita desaparecer en la noche y cobrar la victoria en la batalla. Al siguiente día, cuando despierten junto con su contrincante, se conocerán en muchos, la cara de la derrota. Jessy comienza a excrementolear con un X. Rápidamente ambos llegan a los diez puntos y sellan la conclusión de su batalla. X se va, para el baño o para el bar a comprar otra cosa, pero Jessy no da espera; encuentra a Y en el camino y con una excrementoleada rápida otra batalla finiquita. No sabemos que pasa con Y, ya no está, X tampoco, debe seguir haciendo la fila para comprarse otra cervecita, en fin, el muellecito de Hvar es perfecto para seguir encontrándose letras del alfabeto. No siendo más, Z aparece en escena pero a Jessy ya no le provoca excrementolear, simplemente violando todas las guerras de la historia, bajo un fraudulento pacto, Z y Jessy sellan, con un gigantesco y longevo beso, una batalla no combatida. – ¡Venga! ¡Jessy ya gana batallas sin siquiera combatirlas! –, dicen las miradas de potenciales combatientes masculinos. Lucy, preocupada por la historia y lo que el almanaque Bristol 2014 diga de su mejor amiga, procede a corregir estas distorsiones históricas y con mucho tacto impide que Z la porte a algún copuladero fuera de su alcance. Rescatada la damisela del peligro pero ignorándolo por completo, procede a insultar a su BFF por impedirle continuar con su victorioso frenesí. Lucy, ya sabiendo que su noche ha terminado y que su rol se ha modificado de guerrera a historiadora, procede a sostener a la protagonista del presente y grabar sus acciones para en un futuro poderlo reproducir como un pasado a la misma damisela que seguramente la escuchará entre en lágrimas. Por el momento la futura llorosa damisela es un fardo sin mucho equilibrio. Afortunadamente el suelo es sólido y siempre se encuentra en el mismo punto; de él no la deja pasar. Lucy, con paciencia, arrastra el peso de la historia hasta una escalerita para que allí, ella pueda con toda confianza, devolver al mundo lo que hace 3 horas comió. ¡Ahhh que pesar! No es que la cocina croata se caracterice por su excelencia, de especial no tiene nada, pero mirémoslo desde otra perspectiva: ¿Qué pensaría el cocinero que con tanto esmero cocinó el mediocre sanduchito que en este momento es arrojado al suelo sin protocolo alguno? Así, con desgano, sanduchito por aquí… sanduchito por allá… siquiera es tarde y el cocinero se encuentra en su casa con su familia, porque, ¿se imaginan su cara? Bueno, saliéndonos de las hipótesis volvemos a la realidad y en ella Lucy sostiene el pelo de Jessy para que el sanduchito líquido no lo impregne. Pasa el tiempo y el suelo con toda su rigidez sigue sosteniendo a Jessy que yace al lado de su sanduchito y jugo natural de la comida; además, ahora le acompaña pizza y cocacola del almuerzo. Lucy, sentada en el borde de una escalera, la acaricia mientras Jessy llora, gime y saca al vuelo palabras cubiertas de un velo misterioso que al aire salen sin que nadie las comprenda. Así como así de la nada aparecen BFF III y BFF IV que, distrayéndose de sus propias batallas, se sientan en la misma escalerita que Lucy y hablando de sus derrotas de la noche, a Jessy duermen. Unas dos horas después, ya siendo la una o dos de la mañana, el sueño, pavoneándose como todos los que por ese muelle andan, las encuentra prestas para él y, sin prestar atención ceremonias precopulativas de Hvar, sin siquiera excrementolear un poquitico, las abraza y cubriéndolas con su extenso alcance, a su metafórico hogar las lleva. La escena podrá haber continuado pero el narrador ya está embuchado con cerveza y a su hostal se quiere ir a dormir. Se queda como postal de Hvar, tres damiselas dormidas en una escalerita y una cuarta que yace acostada en el suelo, entre pizza y sánduche líquido, restos gastronómicos del día que se acaba. El tiempo a caminar para llegar a las playas (que no lo son, simplemente son rocas donde las personas se queman) es de unos cómodos 30 minutos. Allí, como atracción del día, muestra de la más alta moda inglesa, se ve a una modelo portar las gafas más grandes jamás vistas. Negras polarizadas, cubren un rostro que al parecer el sol le molesta. Poca piel se deja ver por los lados, sin embargo, a pesar de lo soleado del día, un verdor colorea esa tierna tez que se logra colar de la protección gafística. La persona que las porta no se mueve un solo milímetro, está sentada en una pose rígida y no parece querer moverse. A su lado tenemos una tal Lucy conversando de lo más animada. Habla con otras dos y de cuando en cuando señala a la portadora de la máscara polarizada. Se ríen. Es de notar, que la notaria de la historia sí ha registrado con alta fidelidad los eventos sucedidos la noche anterior y los está transmitiendo a las futuras generaciones para que tan instructiva historia no se pierda. Motoneto, Hvar, Citadelle y mar azulito Ciudad de Starigrad, donde llegó el ferri y una hora de distancia de Hvar Jadrolinija, la compañía de ferris donde todo el mundo quiere montar Parqueadero de veleros Un barco bonito Barcos volviendo al puerto en la tarde Suave playa adriática Extraño yate Suavizante playero... solo para clientes Linda playa con un par de suecas que no se ven... pero si las vieran de cerca! Lindo crucero francés Vista hvar desde la primera "playa", Tonija Petrica Muelle perdicion de ingleses, Obala Fabrika de nombre Vista desde la citadelle, fortica (fortizza) Detalle Hvar, barrio Sveti Marak, santa maraca! La misma arquitectura y escaleritas de toda la costa dálmata, esta vez en Sveti Mikula, San Miguél. Callejuelas bastante acojedoras Trg Sveti Stjepana, plaza San Esteban Casas Si no fuera tan fría el agua, uno se tiraba así sin más! Ahhhh, que ternura! Una lanchita bebé! Tvrdava Fortica
Hvar
Me encontraba en la ciudad de piedra, Stone Town, la capital de Zanzibar, la isla que en algún momento fue una ciudad-estado mercante y que ahora era el sitio donde me iba a motilar. Esto es importante porque en Suiza, un simple corte de pelo cuesta tanto que, si acaso llegase a tener el dinero para pagarlo, igual mi dignidad me impediría hacerlo. De ningún modo, nunca, jamás de los jamases pagaría esa suma. Un corte de pelo no puede llegar a costar tanto, más cuando la mitad de África se muere de hambre (y si no se murieran tampoco sería ético cobrar semejante suma), en fin, con mi orgullo y ética impidiéndome motilarme en el país que vivo y con un pelero insoportable sobre mi cabeza, estaba pues en la ciudad de piedra pensando que de pronto esta era la ocasión perfecta para pagar lo justo por un par de tijeretazos en la cabeza.Las primeras andanzas no fueron para nada promisorias. Paseando por aquí, por allá, viendo el puerto con el océano índico azul turquesa y súper cristalino, paseando por las callejuelas cercadas por casonas de estilo árabe, portones súper decorados y vendedores tipo árabe enloquecedores; las estrechas callejuelas son un bazar y los Zanzibareños, una mezcla de árabe, indio y maasai, muy comerciantes con técnicas de mercadeo cercanas al acoso.En fin, un día, para ser exactos el segundo, encontré lo que estaba buscando, una peluquería. Una vez negociado el precio, la pregunta que el hombre me hace en swahili, después traducida al inglés es:– ¿Con cual lo motilo, con la 4 o con la 5?– ¿4 o 5? –, me quedo un rato pensando. "¡Ah! ¡Este man cree que me a va motilar con una máquina!" – ¡No amigazo, la idea es que lo hagás con tijeras, como lo hace cualquier peluquero!El compañero le traduce. Nuestro hombre se queda paralizado como piedra, con ojos blanqueados por el pánico, pero, empujado por una irresponsabilidad digna de admirar, temiendo acaso perder su negocio, dijo sin siquiera ponerse rojo: – ¡Claro, no hay problema! Venga siéntese acá y empezamos.No crean que soy bobo, era evidente que el hombre no había utilizado unas tijeras en su vida, pero, ante la perspectiva de continuar con esa mata de pelo sobre mi cabeza en ese calor tan insoportable, y verme obligado a pagar este proceso dos semanas después en francos suizos, decidí sentarme y hacer cara de... No me la vi. Estaba muy entretenido viendo por el espejo como se iba a desarrollar la ejecución del proceso al que me iba a someter. En fin, con una torpeza sin igual el peluquero me hecho dos plufs de agua con su atomizador. (Cuando puso su frasquito con agua en el mostrador, la poca agua, que por mayoría en mi cara había puesto, se evaporó) Agarró un par de tijeras y... se puso a temblar. ¡Temblar es temblar! ¡Con ganas! Me miraba la cabeza. Miraba sus manos. Las acercaba. Las volvía a alejar. Hizo esto varias veces hasta que se acordó como lo había visto antes (vaya uno a saber donde) y me agarró con la otra mano un mechón de pelo y que quedó dudando si poner la tijera arriba de los dedos o abajo. Indeciso, cortó una puntica de unos 5 milímetros. Me miró: – ¿Así?Con señas le respondí que tomara confianza. Lo peor que podía pasar era tener que hacer uso de la cinco. O la cuatro. Me volvió a mirar con pánico, comenzó a temblar aún más y de a 5 milímetros en 5 milímetros se tomó la confianza suficiente para trasquilarme sin método. Un poquito por allá. Otro por el lado. Un plufcito de agua que se evaporó no más al salir de la botellita. Otro cortecito por allí. Otro por allá. Un lado mas largo que el otro. Media capul tapaba un ojo. La otra mitad ya no existía. Una patilla sin tocar, la otra a medio camino. Todo pelo que pasaba por la tijera, el viento se lo llevaba directo a Franziska, quién con muy poco éxito, desesperada, hacía hasta lo imposible para quitárselos de encima (incluyendo cambiándose de lugar). El hombre cortaba atrás. Le hacía yo señas que volviera adelante. Cortaba un poco y volvía atrás. Le volvía a hacer señas que volviera adelante. Lo hacía un poco y volvía a atrás. Hasta que al final llegó a un punto donde el resultado era del largo deseado, aunque sin simetría, ni estilo, y le hice la seña que el hombre tanto esperaba: – Pará ahí que ya me cansé.El hombre se detuvo. Franziska se quitaba pelos de encima. Yo me miraba y veía la mitad de mi ex-pelo pegado a mi y a mi sudor. Al lado había un sifón y allí metí mi cabeza. El resultado fue peor. Salí por las calles de Stone Town correando agua, sudado, con los pelos pegados a mi piel, con menos plata en mi billetera, pero... con una sonrisa de oreja a oreja! Por fin, !no más pelo!El resultado de la operación no es tan malo como el proceso de realizaciónPuertas de Stone TownCalle principal del centro históricoVentanitasBalconesUna plaza que llevaba al marOld FortCallejuelas-BazarCallejuelasMallAlumbrado PúblicoCalles del centro históricoUna iglesia, atrás un mezquitaCallesBanderinesVía principalCebra inexistente y muy irrespetadaOtra calle
Stone Town
Y quien lo diría, el capoeira si es de contacto, el problema es que se debe asistir a un show popular improvisado, nada de esos bailecitos con musica de fondo y los espectadores aplaudiendo, no señor, el verdero capoeira cuando pierde sus sutilezas y lances elegantes, es más físico y menos elástico, pero es más entretenido. La técnica es un poco diferente: lo primero que se debe hacer es hacer uno o dos lances acrobaticos para quedar vestido como lo mandan los cánones de este deporte, es decir, descalso, por lo tanto con estos lances lo que se pretende es que vuelen havaianas a razón de un par por participante. Cómo en mi caso la presentación se hizo entre dos, volaron para todas direcciones 4 sandalias decorando de forma que podremos catalogar como arte urbano la acera frente al mar en Copacabana. Lo que sigue es obligatorio en todas las artes marciales; el grito acompañante al ataque: El karate con su "Hii", cómo ya lo aprendimos hace unos meses, los shedis argentinos gritan "chupame las bolas", pues el capoeira full contact exige un "porra", gritado con sentimiento, aunque con una fonetica chambona sonará como un pogha! El significado literal de esta palabra es semen, aunque no nos pondremos a divagar el porqué esta palabra adquirió un significado figurado para insultar o lanzar patadas de capoeira, ya que tendríamos que relacionarlos y explicar el uso del ostia español, nuestra tan utilizada enfermedad venerea o el increiblemente estraño tabarnac quebequois, que obliga a quien recibe tan cariñosa palabra, a realizar increibles esfuerzos para sentirse ofendido; así que dejaremos a Porra como un canto de guerra y no se hablará más del tema. Lo que sigue es, mediante el uso todas las extremidades sin ningún ritmo o técnica aparente empujar al contrincante al suelo mientras se gritan incomprensibles palabras portuguesas acompañadas del "porra"; amenazar a quien esta en el suelo con molerlo a patadas para luego de manera inexplicable tratar de arrancar las piedritas que componen la acera. Mientras esto pasa, en un extraño código de conducta deportiva, quien está en el suelo se debe quedar sentado esperando a que su contrincante logre sacarlas y ya en este punto, como parte de la ceremonia, el vencedor debe estirar su brazo armado de piedritas a modo de amenza, mientras grita y brinca de un lado a otro como loco y el sometido grita incomprensibles palabras acomapañadas cómo no, por el consabido "porra". Es en este punto que deben intervenir los espectadores, ya que al igual que el capoeira de exibicion que necesita los rítmicos aplausos, en este caso el público debe gritar "Carajo" (lease en fonetica chambona, "carallo") y acto seguido salir corriendo como alma que lleva el diablo o quedarse gritando dependiendo de su apariencia física. Es pertinente hacer entonces una descripción de los participantes y espectadores de este magno evento: Los combatientes son algún pescador salido de una novela de Jorge Amado, lo llamaremos, Quincas Berro. Su contrincante es un brasileño promedio de esos que se encuentra uno por la calle al que llamaremos Thiago, ambos vestidos de shorts y camiseta y las bien obligatorias havaianas. Los espectadores son tres: un brasileño promedio y mas bien flaquito, otro brasileño que entraría en el perfil de abusador de anabólicos, malteadas nutritivas y un exceso de gimnacio bastante evidente y un colombiano, tambien flaquito; todos vestidos de camiseta, shorts y havaianas, menos uno, el colombiano, que hereticamente calza unas chanclas con reata (pecado ya corregido mediante una transacción mercantil). La ubicación de la arena de batalla es la ya mencionada acera de Copacabana. Quincas está en pie con sus piedritas, Thiago está en el suelo, el espectador promedio grita carajo, acompañado de porras y algún discurso en que se entrevé por el moviemiento de sus manos que ya ha declarado el ganador por puntos y que no es necesario proceder al knockout, mister anabólicos procede a correr despavorido y el colombiano asiste como espectador mudo y fotografo virtual, ya que ante la falta de cámara fotográfica en sus manos cuenta con memoria fotografica para poder despues describirles a ustedes una nueva arte marcial. Una vez terminada la batalla y elegido ganador, se procede a la ceremonia de clausura, en la que cada combatiente debe ir a diferentes puntos de la calle y acera a recoger sus sandalias y seguir con su vida aunque ambos con cara de pocos amigos. Espectador flaco sigue para donde estaba llendo, espectador colombiano sigue con su paseo turístico con una sonrrisa en la cara, mientras que, dos cuadras mas lejos, anabólicos sigue corriendo para encontrarse con su novio/novia para que le ayude a pasar ese susto tan berraco! Diccionario Porra (lease Pogha): Semen (literal), aditivo para insultar, exclamativo de sorpresa (figurado) Carajo (lease Carallo): Carajo Copacabana: No es ni la famosa región boliviana a las orillas del increible lago titicaca, ni el municipio antioqueño a las orillas de rio medellín, nooo, es la playa y barrio de Rio de Janeiro! Se podran entonces imaginar que el motoneto estuvo en tierras cariocas y aprovechará este blog para contarselos; pero ya que el computador está en este momento en un episodio de berrinche infantil, y al parecer se necesitará mucha paciencia, tacto y hasta depronto un técnico, aprovecho la ocasión para darles una pruebita de la ciudad con mi memoria fotografíca mientras trato de sacar las imagenes del pc tomadas con mi cámara fotografica! Asi que, stay tuned que proximamente vendrá en exclusiva para la Bitacora del motoneto Rio de Janeiro con sus barrios y Ilha Grande con Abraao. Notícula: Es en estos momentos que me pregunto si me tocará volver al altiplano peruano y a chile a buscar alguna muestra de artes marciales locales. Sería bastante divertido!
Hoy fue un buen día a pesar del cansancio: Hice todo el cañón del pato en una bws y llegué a Huaraz para contarlo! Primero que todo, creo que el cañón del pato no es todo lo que recorrí, sino una parte que es donde están las hidroeléctricas. Todo el recorrido que parte del pueblo de Santa, siguiendo el rio Santa en el nivel del mar hasta huaraz a 3000 metros debería llamarse el cañón del Santa, pero como suena mejor el pato que el santa, pues así se llama y así lo llamaré. El viaje empezó en Trujillo, a 130km de Santa, este tramo tiene en mi opinión las mejores partes del desierto y además los cultivos en el desierto más impresionantes (hasta ahora). En Santa se llenó el tanquecito de gasolina, me compré un agua y una cocacola para el camino (se me olvido comprar comida) y me desayuné unas papitas y un tinto bastante desagradable, en ese momento no me imaginaba cuando iba a almorzar, ni que iba a ser mi almuerzo. La vía empieza asfaltada por la zona fértil del rio encañonada en el desierto, pero a ambos lados empieza a crecer la cordillera que al final (del cañón) será, el lado mío, y digo mío porque es en el que casi siempre estuve, la cordillera negra y el lado opuesto del rio se llamará la cordillera blanca donde muy al final la carretera se pasa y queda asentada la ciudad (pueblo) de Huaraz. El trayecto es de 140km de trocha dura, mas recomendada para una moto de enduro o si es para paseo, una bmw 800 o una teneré, que para una simple scooter de plástico con llantas tan pequeñas; pero a mi hoy no me iba a ganar una trocha por mala y larga que fuera, ya que uno de los objetivos del viaje (termine como termine) era subir el cañón del pato, por eso la alegría al terminar es tanta, que se le perdonó a Huaraz el recibirme con agua y por ser tan fea y fría. Un cañón es generalmente dos montañas que caen hacia un rio que las corta y ya, si estamos en perú son dos montañas gigantescas, completamente peladas, que caen a un rio y ya. Pero si lo ven en vivo y en directo se darán cuenta que es un paseo que vale mucho la pena hacer, los paisajes (la misma montaña pelada) son impresionantes y el camino, en la parte asfaltada y en la trocha es más que entretenido. No hay muchos peligros ya que esta vía no la transita casi nadie y eso se entiende porque en todo el cañón no hay nada. Solo es transitada por buses de gente que no me explico como hace para vivir allá y de camiones y camionetas pertenecientes a unas minas y a hidroeléctrica que son (me imagino) quienes construyeron un camino en la mitad de la nada y que conduce a nada. Pero muy bonito. A las 2 encontré un caserío donde me embutí a manera de almuerzo dos paquetes de galletas y una cocacola que, junto con las papitas del desayuno con su tinto fueron toda la gastronomía peruana que probé en el día. Ya escribiendo esto por la noche y aún sin comer nada, les aseguro que no comeré nada gourmet sino por el contrario grande, barato y grasoso, teniendo como candidato número uno, una hamburguesa. Ya mañana se comerá bien. Por último, huaraz está rodeada de montañas de 6000 metros de altura, que no se ven tan grandes porque el pueblo mismo está a 3000 y por eso mismo yo me estoy congelando!, bueno, por eso y porque está lloviendo.Último tramo desierto Sechura Cañón del pato y BWSCañón del pato, primeros tunelesLa bitacora probó bastante polvoParte estrecha del cañón
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En el contienente europeo no hay posts con alguna moto incluida. Aquí el motoneto es mochilero y su transporte se hace en bus, avión o tren. Esta es una zona muy costosa pero bastante fácil para viajar y conocer
El motoneto vuelve a viajar en moto; también mochilea en incómodas minivanes. Usamos Asia como término general, sin embargo por el momento esta sección habla del sudeste asiático.
Lamentablemente, desde la existencia de este blog, el único país del norte visitado es USA. Eso no quiere decir que no valga la pena una visita. Tiene lugares asombrosos
Por el momento África so el Tanzania, la cuna de la mitad de los docuementales sobre los animales sabaneros, lo que cláro, aparecen en los posts.
No solo de motos y minivanes vive el motoneto, tambien por este blog se patonea y se monta en bicicleta.
Pedaleando, pedaleando y caminando y caminando las montañas se recorren, se suben y se bajan. Con una mochila al hombro, una buena media docena de ampollas y una cámara, como no, la bitácora del motoneto registra otro tipo de turismo que bien vale la pena.
Al hacer un viaje en motocicleta, mochilear por el mundo, bikepacking en la bicicleta por las montañas vecinas o lejanas o andar como peregrino por los caminos de santiago exigen un poquito de preparación.
Aqui lo encontrarás: desde qué llevar en la mochila, qué ropa usar, qué herramientas tener a mano y cómo organizar todo para que quepa en el menor espacio posible.
Hacer un viaje de estos no es ninguna maravilla, solo se necesita plata (mucha) y tener el tiempo para hacerlo. Ya hablando de cosas puntuales para preparar el viaje considerando que ya se tiene la plata y el tiempo reservado; estas son las cosas que se necesitan
Al hacer un viaje en motocicleta, mochilear por el mundo, bikepacking en la bicicleta por las montañas vecinas o lejanas o andar como peregrino por los caminos de santiago exigen un poquito de preparación.
Aqui lo encontrarás: desde qué llevar en la mochila, qué ropa usar, qué herramientas tener a mano y cómo organizar todo para que quepa en el menor espacio posible.