Día 47 Córdoba – Rosario

La montada es larga y aburridora, kilómetros y kilómetros y kilómetros y kilómetros y kilómetros y kilómetros del mismo cultivo, toda la carretera es una línea recta de 2 carriles. Uno se cansa más porque no cambia de posición, así que cada 100km o cada hora ya al final se paraba a descansar.

De Rosario no puedo decir gran cosa, ya que la conocí una sola tarde y era domingo; no había nada abierto. Sería injusto juzgar una ciudad con tan poco tiempo estando en ella.

Llegué al hostal más caro y de lejos el peorcito en que he estado, bastante sucio y a mi pieza se entraba por la cocina. Por eso una vez llegué, salí a dar la vuelta por la ciudad cuando estaba haciendo un calor horrible y no había sombra por ningún lado.

Se cometió un sacrilegio: comí en McDonalds, no porque yo quisiera sino porque no había absolutamente nada abierto. Como comentario puedo afirmar que sigue tan maluca como siempre.

En la costanera, frente al rio parana hay un sitio para los artistas jóvenes; hacen concierto los domingos para dar a conocer nuevas bandas. Me vi las primeras dos, en el entretiempo entre la segunda y la tercera (mietras quitan la batería de una y ponen la de la próxima banda) me fui a comer en un restaurante que vi abierto. Para acelerar las cosas pedí una ensalada cesar que es de lejos la más facilita de hacer.

Mientras esperaba un bebe tiró su tetero y quedé bañado en leche; no es que yo sepa mucho de leche y sus derivados, pero estoy  casi seguro que era leche recién ordeñada de la madre. También puedo decir (esto ya es especulación mía) que la madre toma mucha cocacola porque el tetero al parecer no solo tiene leche fresquita, también aparenta ser carbonatada. Nunca en mi vida vi un tetero explotar de esa forma y botar chorros de leche a presión. Como para variar todo iba dirigido a mí.

Lograron demorarse una hora para hacer la ensalada (me perdí el último grupo) y me la comí bravo, de afán y oliendo a leche.

Para dormir en ese calor y sobre una fiesta del hostel, nada mejor que un solpidem!

Cultivo en el camino

Centro de Rosario, completamente vacío y cerrado

Monumento a la bandera

Rio Paraná

Día 46 Córdoba

Córdoba no es una ciudad decadente, tiene vida, aunque yo le daría unas dos o tres manitos de asfalto; mejor dejémosla en cuatro y pondría dos turnos más de limpieza. Es bastante rara ya que tiene unas joyas arquitectónicas coloniales junto con lo peor que los ochentas pudieron dar (es de notar que los ochenta son a las naciones occidentales lo que el comunismo fue para las orientales, la mejor forma de cagarse las ciudades estéticamente hablando) pero con esos edificios y todo no se puede decir que la ciudad es fea, se dirá que es diferente y ya. El centro la componen estos edificios viejos y los ochentudos más unos pasajes comerciales muy parecidos a junin en Medellín con la diferencia que acá son muchos junines en los que no les cabe un bar y un restaurante más; a todo esto se le suma  millones de personas, botellas de plástico y popo de perro (las ciudades argentinas son un campo minado, siempre se debe mirar para el piso cuando se camina).

Tiene un rio que rodea el centro y es muy parecido en ambiente al borde del Tevere, mientras que en el romano uno no sabe a qué edificio más tomarle fotos, acá uno no sabe a cuál de los enemil restaurantes meterse; definitivamente es una ciudad con vida, me gustó bastante.

Si se sigue al rio, se encontrarán los edificios modernos bordeando los dos lados del rio. Por esta zona moderna, en el extremo inferior del centro, se encuentran unos museos que valen la pena ver, uno es de clásicos argentinos, se ven obras bastante buenas con otras más regulares pero todas de los mejores pintores de Córdoba y argentina; el más famoso Emilio Carafa que no me gustó tanto, me parecieron mejores las obras de Manuel Courtaret.

Al lado y con el mismo boleto se entra al museo Emilio Carafa que no es dedicado a este artista sino que es un museo de arte contemporáneo. Cómo todos estos museos, la arquitectura del lugar es mejor que las obras que se exponen; y como en todo lo contemporáneo, se ven cosas buenas, cosas malísimas, los mismos puntos de miró y los mismos mamarrachos de Picasso (ambos dejaron como herencia a los artistas nuevos las formas más facilistas de pintar y ganarse la platica). El arte contemporáneo es de sensaciones, no de técnica o belleza por decirlo así; si usted ve a alguien observando detenidamente un cuadro de estos, lo más posible es que se está haciendo el interesante o intelectual para ganar puntos con quien lo llevó. No se debe buscar explicaciones o tratar de entender la obra; si le gustó o le causó alguna sensación determinada, es buena y punto.

Otra obra de arte digna de ver en el museo son los comentarios del curador sobre la obra de estos artistas, al final no se sabrá quién comió más hongos.

Total, para resumir, los dos museos son muy buenos en lo que se encontrará de todo. Muy recomendados.

De los museos hacia la plaza principal se va por una avenida con una mini rambla (mini porque es estrecha, pero de hecho es bien larga) muy bacana y por una zona de la ciudad bastante linda, tiene aires de Madrid por todas las esquinas.

Si se quieren tener las sensaciones que me deja Córdoba pueden hacer como la obra de Duchamp: L’air de Paris, que consistía o consiste en una burbuja de cristal completamente sellada, pero como se selló en Paris contiene el aire de este. De esta misma forma pero más baratico se puede coger dos botellitas de coca cola, se lavan muy bien y se cierran; una en roma y la otra en Madrid, así se tendrá el aire de estas ciudades que evocan de cierta manera al de Córdoba. Los abre cerca de algún baño público y listo, se tiene el ambiente de la ciudad!

(no quiero decir que toda la ciudad huela mal, solo la parte de los junines)

El problema es que aunque se usen botellitas de pet, que son bastante baratas, tocará viajar a Madrid y a Roma lo que no es muy económico que digamos, así que mejor visiten a Córdoba, recomendadísima y por muchos más días que yo.

El Tevere

Museo de arte contemporaneo Emilio Carafa

Uno de los junines

Centro historico

Iglesia

Día 45 Puebliada por la sierra cordobesa

Rio Ceballos, Sta Catalina, Capilla del Monte, La Cumbre, Cosquin, Carlos Paz y Alta Gracia fueron los pueblos o sitios que visité hoy. Un buen tramo de los 279km que recorrí era destapada, todo por una zona medio montañosa con cultivos y paisajes que valen la pena ver. No es el recorrido que un turista haga, a menos que sea argentino, pero si se va en moto o en carro es fácil de hacer aunque toma el día entero.

Los pueblos que visité son una mezcla entre un pueblo europeo y uno americano (gringo), la forma de ser de la gente y de la arquitectura son europeos pero las calles y espacios son gringos. Son pequeños y todo lo que hay para ver está casi siempre en la calle principal (las excepciones son Carlos Paz, que es grande pero es más para turismo argentino y Alta Gracia, con una parte colonial y un laguito que tiene al lado)

En Córdoba estoy en el lado del centro que es comunista o socialista según la infinidad de grafitis y anuncios de reuniones revolucionarias que hay, así para estar en la misma tónica fui al museo del Che Guevara, que tiene la moto en que hizo el paseo de la película y una bicicleta donde hizo también un viaje larguísimo, fotos de Fidel Castro y de Hugo Chavez  más un montón de fotos y cartas del Che componen el museo; vale la pena verlo aunque uno sea como yo, alguien al que la palabra revolución le produce alergia provenga de la derecha o de la izquierda. Está en Alta Gracia que fue el último pueblo que visité en mi viaje. La plazoleta tiene una iglesia y unas edificaciones jesuitas, (santa catalina también es jesuita) y alrededor del parque hay barcitos y restaurantes.

En el recorrido se ven cultivos de algo aún sin identificar (algún cereal), bosques de clima frío, montañas y muchos turistas argentinos. Esta zona también es donde se encuentran las fincas de recreo de los cordobeses  y las casas de los que no quieren vivir en la ciudad; se ven algunas muy lujosas.

Trocha para ir a Sta Catalina

Parece maiz… lo que sea toda la montaña está forrada de eso

Cada 50km se verá una de estas

La moto del Che, ya saben como deben poner la BWS en el futuro

Firma de Hugo Chavez Frías y Fidel Castro, por si quieren hacer alguna estafa

Alta Gracia

Día 44 Tucumán – Cordoba

No salí temprano porque quise desayunar. El dueño del hostal me dio las indicaciones de cómo salir (ya no confío en el GPS) y saliendo me di cuenta que el aparato me quería sacar de la ciudad por el mismo camino, así que me entregué en sus manos y esta vez no defraudó.

El problema es que el recorrido esta vez era larguísimo, casi 600km y la vía es completamente recta. Se sale por una parte rural muy vistosa hasta Catamarca, una vez se entra en esta provincia todo se vuelve árido y todo el horizonte está cubierto por matorrales medio amarillosos muy tristes. Según el gps, estoy atravesando un salar, pero la verdad es que todo es muy feo. En el bordecito del horizonte se veía un reflejo blanco, que debía ser el salar que me mostraban al lado. Tuve la fortuna que el salar si vino hacia mi; me encontré una trochita que me llevó al salar y vuelvo a decirlo otra vez: no hay que sufrir yendo a Uyuni, éste salar era diferente de las salinas grandes por Susquez, aunque se llamaba igual, el salar era liso hasta el infinito. Metí la moto como no, y le tome foticos, acá se las pongo.

El dolor de espalda y de culo ni les cuento, el problema con los trayectos rectos es que aunque uno avanza más y puede hacer más kilómetros, el cuerpo no cambia de posición haciendo que uno se canse más que cuando maneja la misma cantidad de horas en montaña.

El campo cercano a Córdoba está lleno de cultivos gigantescos de Soja, o como decimos nosotros: soya; apenas están empezando a crecer, se debe tratar de coincidir con las plantas ya crecidas si se quiere apreciar la campiña cordobesa en todo su esplendor, pero igual en el estado en que la encontré me pareció bien bonita.

La llegada a Córdoba fue un poco complicada porque cometí el error de hacerle caso al gps; el hecho de que me hubiera sacado bien de Tucumán no quería decir que estuviera recuperado de sus manías. Otra vez en una calle sin asfalto, con los vecinos peor presentados del mundo, todos con aire de querer atracarme; dé media vuelta y a tratar de entrar por otro lado; al final se llegó al hostal, que queda en los bordes del centro pero igual una caminadita no le hace mal a nadie; tour rápido en el centro, cervecita, comida y para el hostal a descansar.

Provincia de Tucumán

Parte feonga del salar

BWS en Salinas Grandes (las de Catamarca-Cordoba)

Cultivos de lo que creo es Soya; sino, cualquier cereal.