Lago Manyara

Lo llaman Vervet, es un mico, mono para otros españoles más internacionales que el regional paisa. Vervet, pasa su día buscando a su Verveta; al igual que todos los demás animales, no tiene nada más para hacer una vez su estómago se encuentra saciado. La sabana donde habita es grande, aunque encontrar Vervetas no es un problema para él; su verdadero inconveniente es hacer que alguna de esas Vervetas se digne a mirarlo, se acerque, haga con él alguna de estas danzas formales, ceremonias previas a la cópula que, pasadas con buena nota, lo lleven a aparearse, transmitir sus genes a la próxima generación, aumentar la demografía de la especie y… no vamos a continuar, lo único que le preocupa a Vervet es copular con desenfreno y, cómo no tiene fémina en su poder, su primer objetivo es encontrarla.

Cómo se imaginarán Vervets hay muchos, Vervetas también, así que la competencia es ardua. La única forma que tiene Vervet para conseguir compañera de cópula es mostrar su mercancía, bueno, eso lo hacen todos los animales; vienen al mundo en pelota y así se quedan. Así pues, si Vervet quiere mostrale a la Vervetas que es lo que está en venta, debe esforzarse para mejorar la presentación de su activo más preciado.

No conocemos que Vervet debe hacer para mejorar su producto, adivinando, así, a la loca, diré que requiere saltar de una rama y abrir las dos patas cuando la gravedad produzca su efecto, admirar el efecto y ofrecerlo al mundo tal cual.

Tse Tse, no es el tátara tátara vástago de Mao Tse Tung, no señores, aquí tratamos sobre Tse Tse, el originario de Mto Wa Mbu. De una vez dejo constancia que no hablamos de chinos. No, no, no. Nuestros personajes son todos de África, dónde nos encontramos – excepto Mao, ese si es chino –. En fin, Mto Wa Mbu se traduce al inglés, Mosquito Town, en español diremos que no es nada mas ni nada menos que un Mosquero, literal y metafóricamente hablando. En fin, de Tse Tse, por vivir en Mosquero, podemos inferir que es una mosca, y sí, sí que lo es, es la famosísima mosca tse tse, la del sueño! Si te pican más de 2000 veces, te da sueño y ¡cataplúm!, privado en el lecho del lago caerás. Digo lago porque al pie de Mosquero está el lago Manyara, el mismo del título de esta entrada. En este lago, aparte de moscos y animales, también vivien los Maasai con sus animales, no salvajes como los del lago, sino domésticos, cómo los conocemos. Bueno, la forma con que los Maasai protejen a su ganado de la infinidad de moscos es poniendo trapos azules impregnados con veneno bajo los árboles donde las vacas pararían a refrescarse del incandescente e incansable sol africano. Al parecer a Tse Tse le gusta el color azul.

Los trapos de los Maasai

Cadaver de una mosca Tse Tse

¿Azul? ¿Dije azul? ¿Qué me recuerda? ¡Ah! ¡Las joyas de la corona! Venga, preguntémonos: ¿es Tse Tse útil para Vervet? ¿Es Vervet útil para Tse Tse?

A la segunda pregunta podemos afirmar que sí. Claro. Mientras las mantas azules de los Maasai están súper impregnadas de veneno, las tiernas joyas de Vervet tienen nutritiva sangre. Es decir alimentan, no matan y de remate desvían de la muerte a Tse Tse.

Ahora bien, abordando la primera pregunta: ¿es Tse Tse útil para Vervet? Sin mucho conocimiento de causa me atreveré a decir que sí. Asumo que el proceso debe ser de lo más molesto; a nadie le gusta que le piquen los moscos las joyas, pero, digamos, éstas deben estar anestesiadas por el dolor: si no recuerdan el autor de este blog decidió que semejante coloración bolarea solo podía conseguirse confrontando la gravedad patiabierto con una rama como objetivo final. Así pues, tanto dolor adquirido para pigmentar joyas, es posible que ponga en una segundo lugar la rasquiña obtenida por las picaduras de Tse Tse. El efecto positivo, es que con varias picaduras, la mercancía de Vervet, tendrá solo la opción de hincharse, cosa que para nosotros sería trágico, pero cuando hablamos que esta es la forma de atraer féminas, pues bien. Vervet boligrande y boliazul podrá ganarle a la competencia y atraer para sí alguna Verveta bien cachonda. La pregunta que dejamos en el aire para terminar esta entrada es: ¿Un Vervet reventado por el dolor, con escozor por las moscas, más posiblemente infectado de la enfermedad del sueño, podrá disfrutar de una cópula desenfrenada que tan arduamente buscó?

Elefante

Micos

Gacelas

Arbol con nidos

Bufalos

Zebras

Jirafas

Micos muertos del aburrimiento

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Pwani Mchangani

Siete días después del último post nos ponen en Pwani Mchangani. En realidad los días pasados entre Stone City y Pwani son: cero. Por la mañana estábamos en Stone City, al medio día en Pwani. Bueno, estamos enredando la historia que ni siquiera ha comenzado; lo importante aquí es que ya nos encontramos en una playa del este de la isla Zanzibar – o Sansibar, cómo les guste más –, frente al océano índico. El mar es color turquesa (digo turquesa para sonar pomposo, la verdad es que yo lo veo azul claro y muy transparente pero en con la intención de decorar la prosa, colorear el discurso, saturar el párrafo con palabras que yo nunca usaría… ya no tengo idea de que hablo, ignórenme). En fin, el mar es azulito, transparente. La playa tiene arena blanca, muy fina. De esa que se mete en cualquier orificio y una semana después, pasadas entre siete y catorce duchas, sigue ahí, tan campante, recordándole al propietario de esos orificios las vacaciones pasadas! También sirve como souvenir la piel descascarándose o el dolor de ésta, roja como un camarón, antes de que lo haga. Volviendo a la descripción: el mar es azul; la playa blanca; el viento mucho, limpio – es lo que dicen los fanáticos del kite surfing, es de hecho un paraíso para esto –; Pwani, el pueblo, es pobrísimo; Pwani, la playa, tiene resorts llenos de extranjeros; y por último, para terminar la exposición, nosotros, quienes aquí nos encontramos, valga la redundancia, nos encontramos con muy poco dinero en nuestros bolsillos – y en nuestras cuentas bancarias –. Todo lo anterior viene al caso porque tanta belleza tiene un problema. Dos, para se más exacto. Primero, los pwaningueños. Segundo, los Maasai.

Ambos, más poderosos que Harry Potter y sus cómplices de aburridas aventuras, tienen el poder de convertir inocentes turistas en cometas. No como las del kite surf, más bien pienso en Halley, el cometa Halley. Así, en metáfora astronómica , un turista cualquiera, llamémosle Mr Meteor, se prepara con sus chanclitas y cámara para salir a la playa. La toca y Pum! Los Maasai , con sus súper poderes lo convierten en cometa!

Al parecer la palabras mágicas son, Jambo! *, gritado a pleno pulmón con sonrisa en la cara a modo de varita mágica, seguido de unos How are you? Where do you come from? Esta vez recitados con la misma sonrisa, pero con mano estirada saludadora incluida. Recitado el conjuro Mr Meteoro no lo es más. Convertido en cometa, tendrá que hacer todo su recorrido playístico con una cola de uno; o dos si es muy desafortunado. Este conjuro es permanente si ex Mr Meteor, ahora Mr Comet, no sabe decir no; la contra-palabra mágica que combate este sortilegio. Si acaso logra acabar el exorcismo al cual se ha visto expuesto con una corta conversación finalizada con varios “no”, su estatus pasará de nuevo a Mr Meteor durante unos cuarenta segundos, hasta que un nuevo miembro del clan mágico de los Maasai o algún Pwaningueño vuelva a ejercer sus poderes mágicos con un nuevo Jambo! Sonrisa. Mano. Vuelva y juegue. Mr Comet tiene de nuevo cola. Esta cola no se separará hasta que la contra mágica, “no”, sea pronunciada unas cuarenta veces. Durante su recorrido como cometa, nuestro turista se verá sometido a mil preguntas. Pasadas ellas, el verdadero motivo de la cola se verá expuesto: vender alguna conchita, invitación a visitar su tienda, ofrecerse de guía o por último pedir así, sin más ni más, dólares ­– solo les sirve de 10 para arriba –.

Ante los “no” – digo “no” porque Mr Meteor anteriormente ha sido abordado por unos cincuenta exorcistas y ya no come cuento – Maasai o Pwaningueño redoblaran sus ofertas, pedidos y consejos. Los “no” pasarán de unos educados “no”, a unos “please no”, a unos “please, just stop! No means no!” y finalizarán con “NO!!!” gritado a todo pulmón y en mayúsculas. Ahí el exorcismo finalizará, la cola desaparecerá, eso sí, dejando una estela de insultos en swahili, pues esto no se sabe, pero en la playa hay muy evidente racismo a la inversa. Mr Meteor será insultado tantas veces como abordado, exceptuando las ocasiones en que algunos dólares salgan de su bolsillo para otro. Finalizado un exorcismo, inmediatamente un nuevo Maasai o pwaningueño volverá a convertir a turista en cometa y el proceso continuará hasta que Mr Comet se refugie en la seguridad de su hotel y se prometa a si mismo jamás volver a la playa. (Al otro día lo hará porque es muy bonita y normalmente en la playas no hay mucho para hacer así que no queda de otra que pegarse su chapuzoncito en el mar ­– caliente como una sopa –, o hacer alguna caminadita).

Así, Mr Meteor, el siguiente día, cuando quiera salir de su hotel, verá con nuevos ojos la playa. Frente a sí tendrá desparramados de forma “casual” cada 50 metros una pareja de Maasai mirando de frente al hotel o algún pwaningueño haciendo lo propio. Estas miradas intimidan, aterrorizan a Mr Meteor porque el sabe que esas miradas son par él. Son ojos que dicen: te estamos viendo. De acá no nos vamos a mover. ¡Te esperaremos hasta el fin de los días!

Ante estas miradas Mr Meteor solo irá al mar cuando ya no soporte el calor, y lo hará tan rápido como pueda y cuando oiga un “jambo!” bajará su mirada y hará como si eso no tuviera nada que ver con él, aún cuando el jambo provenga de una persona situada a cincuenta centímetro de él y tenga la mano saludadora estirada y una gran sonrisa en boca!

* Jambo: en swahili => hola. Término solo utilizado con turistas extranjeros. Entre locales se usa Mambo.

Terroríficos Pwaningueños

Maasai en acción: jambo!

Playa de Pwani Mchangani con marea alta

Playa de Pwani Mchangani con marea baja

El Indico desde Mnemba

Pwani desde la barrera de corales

La zona del terror: las tiendas de los Maasai

Otra terrorífica visión, erisos por montones

Eriso morado

Cultivo de algas durante la marea baja

La galaxia marina estrellas

Arrecife al sol

Dato curioso: SpongeBob, el verdadero

Kite surfing

Playa en marea baja

Barco encayado

Panorama