Día 44 Tucumán – Cordoba

No salí temprano porque quise desayunar. El dueño del hostal me dio las indicaciones de cómo salir (ya no confío en el GPS) y saliendo me di cuenta que el aparato me quería sacar de la ciudad por el mismo camino, así que me entregué en sus manos y esta vez no defraudó.

El problema es que el recorrido esta vez era larguísimo, casi 600km y la vía es completamente recta. Se sale por una parte rural muy vistosa hasta Catamarca, una vez se entra en esta provincia todo se vuelve árido y todo el horizonte está cubierto por matorrales medio amarillosos muy tristes. Según el gps, estoy atravesando un salar, pero la verdad es que todo es muy feo. En el bordecito del horizonte se veía un reflejo blanco, que debía ser el salar que me mostraban al lado. Tuve la fortuna que el salar si vino hacia mi; me encontré una trochita que me llevó al salar y vuelvo a decirlo otra vez: no hay que sufrir yendo a Uyuni, éste salar era diferente de las salinas grandes por Susquez, aunque se llamaba igual, el salar era liso hasta el infinito. Metí la moto como no, y le tome foticos, acá se las pongo.

El dolor de espalda y de culo ni les cuento, el problema con los trayectos rectos es que aunque uno avanza más y puede hacer más kilómetros, el cuerpo no cambia de posición haciendo que uno se canse más que cuando maneja la misma cantidad de horas en montaña.

El campo cercano a Córdoba está lleno de cultivos gigantescos de Soja, o como decimos nosotros: soya; apenas están empezando a crecer, se debe tratar de coincidir con las plantas ya crecidas si se quiere apreciar la campiña cordobesa en todo su esplendor, pero igual en el estado en que la encontré me pareció bien bonita.

La llegada a Córdoba fue un poco complicada porque cometí el error de hacerle caso al gps; el hecho de que me hubiera sacado bien de Tucumán no quería decir que estuviera recuperado de sus manías. Otra vez en una calle sin asfalto, con los vecinos peor presentados del mundo, todos con aire de querer atracarme; dé media vuelta y a tratar de entrar por otro lado; al final se llegó al hostal, que queda en los bordes del centro pero igual una caminadita no le hace mal a nadie; tour rápido en el centro, cervecita, comida y para el hostal a descansar.

Provincia de Tucumán

Parte feonga del salar

BWS en Salinas Grandes (las de Catamarca-Cordoba)

Cultivos de lo que creo es Soya; sino, cualquier cereal.

Día 43 Salta – Tucumán

Salta es una ciudad pequeñita; para atravesarla se necesitan unos 25 minutos, pero para salir con mi GPS solo son necesarios hora y media!, si el verraco aparato me mandó por una carretera veredal ciega; una vez llegue al final, muy diligente me dijo que diera media vuelta en dirección al centro. Solo fueron 25km de más yendo, más lo mismo devolviéndome, volver a atravesar la ciudad y salir rumbo a Tucumán.

La vía es bonita, toda seguida por ambos lados de un bosque subtropical (la diferencia es que no hay tantas especies de árboles como Colombia, pero igual es bonita) que da el aire de estar manejando por tarazá. Los cultivos que se ven son limones y caña, todos muy organizados y mecanizados.

La entrada a Tucumán deja ver a la ciudad como una que es agrícola, como un armenia pero del tamaño de un Pereira. Una vez en el centro, parece un mini Buenos Aires; no por la arquitectura, ya que Salta tiene muchos más edificios viejos, pero por el ambiente que se vive en la ciudad. Bastante animada, llena de bares restaurantes o cualquier cosa que sea destinada para el ocio o el muy famoso dolce far niente. Todos estos negocios están repletos de personas y la calle también.

Mi llegada no fue a Tucumán propiamente sino a una ciudad dormitorio anexa que se llama Yerba Buena, es un barrio – ciudad de gente con platica, así que se ven casas bastante diseñudas, las casonas viejas y casas modernas bastante bacanas; en una de esas me quedé yo, hamacas, jardín todo entre árboles grandes (como una finca de Sta Fe de Antioquia) con un calor impresionante. No sé porque a mí me parecía que Tucumán era frío; bien equivocado estaba, es un horno todo el año.

La entrada a Yerba buena fue por el barrio más pobre y feo de toda la región, sus calles no eran pavimentadas (recordar las manías del GPS) pero igual llegué. Desempacar y de una para el centro; después de la vuelta turística, terracita, cerveza, comida y otra vez en el hostal.

Allá me quedé conversando con el dueño, un argentino con su pareja, una alemana, bastante amables los dos y bastante agradable el hostal; me debí haber quedado un día más.

El hombre hizo en los 80s la misma vuelta pero en bicicleta, y uno que cree que está haciendo las cosas difíciles porque va en una scooter!

Carretera desde Salta hacia Tucumán

Centro Tucumán

Iglesia N.N

Centro Tucumán

Hostal Calchaquí, Yerba Buena