Niesen

Y por fin, la temática de las cuatro fracturas llega a la cuarta, la de hace dos meses. En este caso por cosas de simetría, la izquierda fue la afectada. Así, derecha e izquierda cada una puede contar con orgullo dos fracturas en su haber. En esta ocasión no hubo tanto drama como en la anterior; fue una simple caída en bicicleta. Iba montado en la bicicleta por una bajada a buena velocidad y de pronto, estaba volando. Sentí el dolor conocido en el hombro pero, como veía que podía mover el brazo, declaré a quienes vinieron en mi ayuda, que lo que tenía era una simple fisura y que no pasaba nada. Al volver a la bicicleta vi que la llanta delantera estaba en el suelo. ¡Ah, un pinchazo a toda velocidad! Eso fue lo que pasó. Medio maltrecho, con la bombita llené la llanta, me monté en la bici y seguí mi camino; aún faltaban 20km para llegar a mi casa. Un kilómetro después debí bajar e inflar la llanta de nuevo. Lo ideal hubiera sido parcharla para poder seguir pero sabía que no podía hacerlo con un brazo. Así de a kilómetro en kilómetro me detenía para inflar la llanta, hasta que esta se destruyó y debí seguir el camino a pie, arrastrando la bicicleta con el brazo bueno. En estos tres últimos kilómetros caminados, ya sabía que el final de mi camino incluía un hospital. El dolor conocido hacía evidente que la clavícula podría tener algo peor que una fisura. Con la mano agarrando la camisa para sostener el hombro, seguí mi camino hasta que el dolor me obligó a buscar una estación de tranvía para poder acelerar el proceso de regreso. Llegado a la casa noté que la rueda trasera también estaba en el suelo, había sido un doble pinchazo lo que me tumbó. Bañado y almorzado (hay que estar limpio y satisfecho antes de hacer visitas en las que uno sabe cuando llega, pero no cuando sale) fui al Universität Spital dónde informé que me había quebrado la clavícula. — Hasta que los rayos X no lo confirmen la clavícula no está quebrada —, fue la respuesta, aunque a diferencia de Cánada, esta terquedad por lo menos tenía una sonrisa (detrás de la máscara antipandemias claro está).  Al contrario de lo hecho con los horribles doctores de canadienses, aquí si contesté: — Esta es mi cuarta clavícula, ¡está quebrada y no se diga más! —. Quedamos pues a la espera de los rayos X para saber quién sabía más sobre anatomía, o la doctora o yo, y claro, cuando de clavículas se trata, a mi no me gana nadie.
La fractura no era un dráma en sí, simplemente era un suceso triste. La tristeza consistía en que, ya pasada toda la temporada de la plaga encerrado en un apartamento y cuando por fin el sol se asoma, veíame otra vez confinado a las mismas cuatro paredes. Frustrado, pero conocedor experto sobre como seguiría la cosa, me pasé las siguientes tres semanas con el cabestrillo. Cuando me lo quité, a modo de venganza contra la plaga y mis huesos, armé un viaje express a la Toscana (el de los posts anteriores) Y terminado esté, de vuelta a la casa, trabajo y la normal monotonía. Con el hombro todavía adolorido y débil, vi, a mi pesar, que todo el físico logrado durante la plaga se había perdido (Cómo durante la pandemia acá no hubo cuarentena, aunque todo andaba cerrado y debía trabajar desde la casa, me había vuelto todo un rambo con la bicicleta… estaba subiendo más que Nairo Quintana). Después de salir a trotar un par de veces con resultados desastrosos, decidí pues hacer un test alpino de resistencia; el objetivo en esta ocasión fue Niesen.

Panorámica del Thunersee desde la mitad del camino a Niesen
Panorámica del Thunersee desde la mitad del camino a Niesen

Niesen es un cerro que queda al frente de Spiez, pueblo lindante con el lago Thunersee en el cantón de Bern. El Thunersee junto al Brienzersee son los lagos que se encuentran separados por Interlaken.
Niesen tiene un funicular, el cual creo famoso, que sube hasta la cima. Mi idea era subir trotando o por lo menos caminando rápido por un caminito, para después bajar por el funicular y volver a casa. Se ascienden 1700 metros y vaya uno a saber porqué creí que iba a ser fácil. El camino comienza en Wimmis, un pueblo a 7 minutos de Spiez (digo 7 porque enSuiza la exactitud es la norma). La subida en sí comienza desde el metro uno. Se inicia por unos pastizales aunque al kilómetro ya se está en medio del bosque. El camino en total es de unos 9.5 kilómetros de los cuales hay poco descanso. ¡El promedio de la pendiente es de un respetable 17%! Ya se imaginarán que tan empinadas son las partes empinadas (no se imagines, se los digo: 50%). A la hora ya no podía ni respirar. Juagado del sudor, no tenía más opción que seguir el camino hacia la cima a la vez que renegaba sobre la grandiosa idea de caminar el cerro. Bajar, con esas pendientes no era una buena opción, ya que por experiencias anteriores sabía que las rodillas no aguantarían.

Tiempos estimados hacia Niesen para caminantes suizos
Tiempos estimados hacia Niesen para caminantes suizos
El Niesen desde Wimmis
El Niesen desde Wimmis
Camino hacia Niesen por el bosque de la parte baja
Camino hacia Niesen por el bosque de la parte baja
Yo juagado del sudor
Yo juagado del sudor
Vista de Thun y el Thunersee. Thunersee significa: el lago de Thun
Vista de Thun y el Thunersee. Thunersee significa: el lago de Thun
Parte del camino en que se empieza a notar la vegetación más baja
Parte del camino en que se empieza a notar la vegetación más baja

A las dos horas de camino el camino llega a un pelado donde se camufla bastante bien, sin embargo se puede aún reconocer más o menos por donde va, la altitud es de 1700 metros, cosa que no es ninguna maravilla para uno, pero para los estándares europeos, algo bastante alto; esto se nota porque a esta altitud los pinos son más bien pocos: la montaña empieza a exhibirse pelada. Media hora después, se llega a un punto donde se puede reconocer más o menos donde se encuentra la cima. Es una vista que acaba con el óptimismo, pues el camino es visible; se puede observar como este se dirige en linea recta hacia la cima, teniendo al lado un risco, al cual no es recomendable caer. Esta subida toma una hora completa y no es divertida. Llegados al pico, nota uno que en realidad no lo es; hay que recorrer un poco más para llegar a él.

Camino hacia Niesen en la parte que es difícil de reconocer
Camino hacia Niesen en la parte que es difícil de reconocer
Triste vista de lo que falta para llegar a Niesen y lo empinado del camino
Triste vista de lo que falta para llegar a Niesen y lo empinado del camino
La última parte para llegar al chalet de Niesen, por fin se puede descansa
La última parte para llegar al chalet de Niesen, por fin se puede descansar
Al fondo se encuentra Kandern, el pueblo del öschinensee que apareció en este post
Al fondo se encuentra Kandern, el pueblo del öschinensee que apareció en este post: https://bitacoradelmotoneto.com/oschinensee/
El filo de la montaña con el último tramo visto desde el Niesen
El filo de la montaña con el último tramo visto desde el Niesen
Vista de Interlaken al fondo dividiendo el Thunersee y el Brienzersee
Vista de Interlaken al fondo dividiendo el Thunersee y el Brienzersee
Camino de bajada para los que no encontraron cupo en el funicular ¡Pobres!
Camino de bajada para los que no encontraron cupo en el funicular ¡Pobres!

Llegado a la cima, veo que no he sido el único, corona también está en los picos alpinos. Pasado el recalentamiento, me informan en el chalet que hay que tomar un turno para poder bajar con el funicular. La molestas leyes post pandemia me obligan a quedarme en pantaloneta durante unas tres horas en la cima de la montaña. ¡Aquí aclaro que en los alpes a 2000 metros el viento es helado! Cuando por fin llegó mi turno, a las casi seis de la tarde, temblaba de pies a cabeza y, cualquier resquicio de orgullo por haber subido la montaña, hacía rato se había evaporado.
En total, la grácia me tomó 3h20, subí 1700 metros y bajé 12, me insolé y me congelé.

Mapa topográfico de Niesen con el trazado del GPS
Mapa topográfico de Niesen con el trazado del GPS

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