Shkodër

Cuenticos varios

Se pronuncia shkodra; en la lengua albanesa la ë es una “a” pero si termina en “r” se cambia el orden final no sé por qué. Por eso la próxima entrada del blog, Valbonë se pronuncia Valbona, Prishtinë en Kosovë, es Prishtina y Kosova! (Kosovo es kosovo cuando es pronunciado por serbios: kocobo).

Después de este paréntesis cultural entramos a temas menos serios. Shkodër queda justo en el lago del mismo nombre y es el divisor de Albania y Montenegro, que se puede ver al otro lado. La ciudad en sí no tiene mayor gracia, si no es por ser la base para tomar el ferri en la represa Konan y el punto de llegada del valle de Teth. En esta ciudad, encuentro al único albanés dispuesto a hablar del dictador (un loco al mejor estilo Kim Jong Il), este fue Florian, nuestro anfitrión. En su mesa de comedor terminamos en una discusión sobre pasado, presente, futuro, democracia y orden entre representantes de países caracterizados por su poca democracia, poco glorioso pasado, triste presente y negro futuro, es decir, Albania, Ucrania y Colombia; por el mundo civilizado, una representante de Chile. Al estar pasando en esos días la peor parte de la insurrección ruso parlante contra el país ucranio, toda la conversación giró en torno a las opiniones de los ucranianos sobre su país, ellos, en cambio, interesadísimos en ese país perdido del mundo llamado Colombia y todos, obviamente atentos de cuanto ocurrió en Albania, ya que oportunidad de oír las canciones que los niños tenían que cantar en honor al dictador, Enver Hoxha, no había habido. Todas estas historias muy parecidas a las de Kim Jong Un en la lejana Corea del norte, país que si algún día se puede, entrará en este blog. Sin embargo la vista de nidos de metralletas y bunkers en el camino, impiden a quienes allí hemos llegado contener la curiosidad y en mar de preguntas Florian es ahogado.

Si queremos mencionar personas diferentes a nuestra cultura, debo referirme a mi experiencia con un par de señores Kuwaitíes que conocí la noche anterior.

Ellos, Ali y Ahmed, elegantísimos en un teleférico que llevaba al cerro Dajti a las afueras de Tirana y yo, en havaianas y pantaloneta. Empezamos una discusión sobre geopolítica mundial, ellos hablando sobre oriente medio y yo sobre Suramérica. Para ellos el origen de todos los males era por causa de los iraníes y para mi de los americanos. La conversación es entretenida y a comer en el restaurante del mirador me invitan.

El menú cincuenta platos tenía, y de estos, unos veinte han sido pedido por ellos. A la mesa ni un solo plato más le cabe, de cada plato solo fue comido uno o máximo dos bocados. Lo gracioso del caso es que los cubiertos para ellos son lo que para una lechuga en una bandeja paisa es para un colombiano, pura decoración. Con esas manos agarran la carne toda untada de salsa, la restriegan en el arroz y como pueden en la boca se la meten, siguen con el pollo, mismo procedimiento; chapotean de plato en plato hasta terminar, una vez ven que sus manos mas sucias y engrasadas no pueden estar, en corbata y camisa blanca con determinación comienzan a limpiar. Una vez camisa y corbata mas sucias y engrasadas no pueden estar, al baño a echarse agua van.

La escena final, son unos señores, uno juez, otro oficial, de saco y corbata (en ese calor!), haciendo carrizo en la terraza mas cara de Albania, fumando pipa con pose, con la camisa manchada de curri y chorreando el agua que trató de limpiarlo.

Aunque uno se imagine a las albanesas con su pañuelito en la cabeza pidiendo limosna, la realidad destroza esa imagen ficticia en dos segundos; están de mini falda, entaconadas y maquilladas a mas no poder, son de hecho bastante bonitas, siendo esta raza una especie de mezcla entre las ojiazules croatas y las morenas piel de oliva griegas. Todas las personas están en barcitos y restaurantes de la vía principal, pues en los Balcanes, esa prohibición de tomar alcohol que el islam profesa, no pegó. Lo que si sigue de los días otomanos, es la separación hombre-mujer. Al parecer no es bien visto que estén sentados juntos si todavía no tienen nada oficial, así que la forma de conocer personas y armar noviazgos funciona de la siguiente manera:

Shkodër tiene una calle principal llamada Rruga Kole Idromeno, con los barcitos y terrazas a lado y lado, las mesitas y paraguas son ubicados en la mitad de este boulevard. Los grupos de mujeres y hombres están en sus respectivas mesas, nunca mezclados. Si acaso quieren pavonearse, mostrar el escote, los nuevos zapatos, los músculos, en fin, para que los vean, lo que deben hacer es caminar las tres cuadras que compone la calle de arriba abajo. Se ven así cientos de personas yendo de arriba abajo sin motivo alguno diferente a tener la oportunidad de conversar y mostrarse mientas caminan, si se sientan juntos está mal visto, pero si caminan no.

Cuando se cansan, se vuelven a sentar con su grupo de amigos o amigas para narrar las incidencias de la caminada, pedir consejos sobre como recomponer o finiquitar el asunto en la próxima caminada y una vez están listos, se han tomado la cerveza, han interiorizado los consejos, vuelven a juntarse para subir las mismas tres cuadras y volverlas a bajar. De eso se trata una rumba Shkodraña.

 Shkodër-20140606_184932Puente Mes del siglo XVIII aunque parezca mas viejo

Shkodër-20140606_185416Puente del lado del Mes

Shkodër-20140606_195734El rio Drim desembocando al lago Shkodër

Shkodër-20140606_194251Valle del Drim desde la fortaleza Rozafa

Shkodër-20140606_195120Chivos en la citadelle

Shkodër-20140606_195232Lago Shkodër con Montenegro (Crna Gora) atrás

Shkodër-20140606_195255La fortaleza Rozafa

Shkodër-20140609_175018Edificios típicos de la ciudad

Shkodër-20140609_143058La Rruga Kol Idromeno, boulevard para desfiles, pavoneos y conquistas

Shkodër-20140609_143919Principio o final de la famosa rruga

Shkodër-20140609_173450Calles de atrás en el centro renovado

Shkodër-20140609_173458Otro perfil

Shkodër-20140609_173759Lo viejo vs lo nuevo

Shkodër-20140609_174421Restaurantico típico

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