Öschinensee

Volviendo al tema del trekking esta vez volvemos a al cantón de Berna con los limites de Valais. Allí se ubica un pueblito llamado Kandersteg. Arriba del pueblo queda un lago llamado Öschinensee, ese es nuestro destino. Cómo todo trekking, aquí llamado wanderung, primero hay que tomar un tren. Este tren pasa por Berna, la capital, de ahí llega a Thun, a las orillas del lago que tiene el mismo nombre que es uno de Interlagos, (el que casi no se ve en las fotos del Rothorn), sin embargo no nos vamos tan lejos; a mitad del Thunersee (el lago), nos desviamos por un valle llamado Kandertal. (Thal es valle, Kander es un río/quebrada con ese nombre). El valle, como todo por estos lados, es bien bonito, rodeado de montañas nevadas arriba, los bosques en el medio y las vacas con sus campañas abajo. Por ahí pasa el tren, que sube zigzagueando por las montañas hasta que llega al Kandersteg (Kander, de la quebrada. Steg, vaya uno a saber que es). Kandersteg, es pequeño, turístico, aunque el turismo es más bien local y sobretodo familiar o joven, tipo boyscouts o algo así. A mi me tocó medio vacío – gracias a dios – así que feliz y dichoso – sin familias y sin niños – el ascenso comenzó por una calle del pueblo hasta llegar a una estación del teleférico. Si no lo había mencionado antes, pues lo hago ahora: es rara la montaña que no tenga su teleférico; en verano se usan por la vista que hay arriba, en invierno son para las pistas de esquí. En fin, desde la estación del teleférico en adelante el camino es en realidad un sendero que sube permanentemente siguiendo el curso de una quebrada llamada Öschibach, siendo bach, quebrada. Una vez arriba se llega a un lago completamente rodeado por montañas.

Pasada la tanda de fotos y el tiempo de descanso, el camino continúa por el lado del lago hasta llegar a un punto panorámico donde se ve el lago y las montañas que lo circundan. De ahí, el camino zigzaguea por el lado de una de las montañas hasta llegar a otra estación de teleférico en la que uno se monta para volver al pueblo.

El pueblo es bien bonito; tienesus restaurantes con comida típica suiza, rösti y cualquier cosa con queso fundido, así que no es que uno se queje; la comida es rica y como todo por acá, cara.

En resumen, el paseo toma unas 5 a 6 horas; en total se caminan 16 kilómetros y se suben 1200 metros.

El valle donde está Kandersteg

Un restaurante lo más de rico

Kandersteg

Kandersteg desde el camino

El camino en la parte asfaltada

El Öschinensee rodeado de montañas

El Öschinensee

Camino loma arriba

El lago desde arriba

La montaña de devuelta

Panorámica

El camino de subida desde el lago

El lago, la montaña y dos pinos

El lago, la montaña y dos pinos

El camino de devuelta

La estación de teleférico

Basler Rheinschwimmen

En los periódicos del metro aparece como el Basler Rheinschwimmen, que no es otra cosa que nadar en el Rin en la ciudad de Basilea. Eso no tiene nada de especial, pues una vez sale el sol y las aguas del río son de un frío tolerable, media ciudad se vuelca hacia el río; sea para asolearse, sea para nadar. El Basler Rheinschwimmen aparece en la prensa local, no porque es una actividad que se hace todo el año, sino que es un día en específico (ayer), el día oficial de nadar en el Rin. En esta ocasión media ciudad ya no se asolea sino que, en metódica procesión sale para el Rin a nadar aguas abajo.

Basilea es el último (o primer) puerto del Rin, así que el río tiene cargueros pasando todo el tiempo por la ciudad pero, como hace unos 20 años las aguas fueron limpiadas lo suficiente (como para uno ver peces en las orillas) la gente empezó a nadar. En vez de prohibir esto, lo que hicieron fue organizar el tráfico, por lo tanto los cargueros que van río abajo van por el lado de gross basel; los que van río arriba, van por el medio y, por el lado de klein basel, está el espacio para las canoas y nadadores. Vale la pena aclarar que las únicas canoas admitidas son las de los clubes oficiales de remo (que no usan un remo sino un garfio, y no aceptan nada que flote que no sea la tradicional canoa suiza: una scapha) y si acaso usted llega con un kayak propio, en cinco segundos la policía lo saca del agua con una linda multa en su haber.

Todo nadador lleva una mochila impermeable que flota y adentro contiene todos los objetos personales. Si acaso se desea flotar en un neumático o en uno de esos unicornios que están tan de moda, igual la policía aparecerá y la dicha acabará. La disculpa es la seguridad, pues el río es compartido con cargueros. La realidad es que sí, les preocupa la seguridad, pero también está el componente tradición, cosa bastante fuerte por estos lados. Es bien posible que la gente prefiera un kayak o un unicornio a remar con un tenedor una scapha, así que para protegerlas del tiempo, prohiben todo lo demás! En el Aar si se puede ir en botes inflables, ahí no se comparte el tráfico con ningún barco motorizado.

Gráfico para nadadores

Basel tiene cinco puentes. En el primero se encuentra el museo Tinguely. Bajo este hay una “playa”; es desde ahí que comienza el paseo náutico – la gente se puede tirar al río desde donde quiera, pero este es el punto de entrada de preferencia –, aunque el paseo de verdad comienza mucho antes. Lo que realmente se ve es una procesión de personas, en chanclas o muy vestidas, pero con su mochila impermeable al hombro, caminando por klein basel desde el oberer rheinweg hacia Tinguely. El camino es largo, unos 2 kilómetros, y digamos que comienza en una especie de rambla costanera desde el mittlerebrücke. Pasado Wettsteinbrücke se convierte en una acera con playas al lado del río, y, llegados a Roche (la farmacéutica), se convierte en un parque hasta llegar a Tinguely. Aquí todo el mundo se desviste, pone sus cosas en la mochila, la enrolla y se tira al agua, ojalá en grupos (casi siempre son combos de amigos o familias). En el caso de quien esto escribe, el proceso de entrar al agua lo hace a gritos, escándalo y juramentos de jamás volverlo a hacer porque el agua está friísima – es de notar que los nórdicos son completamente insensibles al frío; cuando el agua es tolerable, se quejan porque no refresca!

“Rambla” al lado del Mittlerebrucke

Camino por Wettstein

Camino por Roche

Cafetería de Tinguely y acceso a la playa

Gente cambiándose y metiéndose al agua en la playa de Tinguely

Una vez en el agua, hay dos posiciones a tomar: abrazar la mochila flotante o dejarla flotar al lado y, con nadadito de perro, flotar todo el trayecto. La gran mayoría de gente se va hasta los alrededores del mittlere brücke, porque se pueden asolear un rato y volver a Tinguely. Otro tanto se va hasta las ramblas entre el Mittlerebrücke y el Johannitebrücke porque es donde más se asolean, están las más bonitas con los bikinis más pequeños. Los restantes siguen hasta el Dreirosenbrücke que también tiene sus ramblas retaqueadas pero normalmente es de gente que va directamente hacia ellas a pie o en bicicleta, pero no nadando; porque desde el schwarzwaldbrücke (el de Tinguely) hasta el Dreirosenbrücke son tres kilómetros los que hay que nadar – flotar – y eso no es para todo el mundo.

Cómo ayer era un día especial, la cantidad de gente nadando era extraordinaria. Hace dos semanas, cuando el que era extraordinario era el calor, también se veía mucha gente (sobretodo en las playas), pero normalmente lo que se ven son grupos, aquí o allá, nadando por el río sin mucho escándalo. En los puentes de la ciudad siempre hay turistas tomándole fotos a los nadadores.

El puente que se ve, es el Schwarzwaldbrucke. Entre la torre de Roche y el puente está Tinguely y su playa.

A la izquierda las playas de Wettstein

El Mittlerebrucke

Wettsteinbrucke al fondo. Las “ramblas” a la izquierda

Las playas al lado del Mittlerebrucke (no son playas)

Las playas del Johanitebrucke (no son playas)

Taormina

El lugar es una terraza para millonarios, la del hotel Metropol, con vista a la bahía bajo el pueblo de Taormina. El testigo de todo esto, o sea, yo, no es millonario, así pues, no le queda de otra que tomarse lo único que su dinero puede comprar: un capuccino. Mis vecinos no tienen esas limitantes monetarias; champagne, whiskey y demás corren constantemente por las mesas, atendidos por elegantes y educados meseros. Cada mesa cuenta una historia diferente. Atrás, un americano de unos 70 años se fuma un puro gigantesco que pasa con un whiskey en pose interesante / despreocupada tipo Winston Churchill fumándose un puro en una terraza italiana. Nuestro hombre parece pensativo, aunque un ojo más perspicaz diría que lo que hace, es simplemente mirar la nada mientras sus pensamientos se ahogan en un mar de tedio. Más adelante tenemos a una turista india con solo mirar vestido, chanclas, cartera, gafas y sobre todo, pose, sabe uno que probablemente después de depositar rosas, se limpia sus sentaderas con billetes nuevos de 500 euros. Ella, quien al parecer espera a alguien, se concentra en su celular (dorado) e ignora por completo el lindo mediterráneo que de tanto haberlo visto, ya ni le interesa.

Al lado nuestro, cortando un poco la vista al mar, tenemos a un capo medio de la ndrangheta o de la mafia siciliana. Se encuentra acompañado por una mujer con buen cuerpito pero con una cara que denota su antigua profesión: prostituta. Una muy suertuda, aclaro; logró pescar un capo y hacerlo enamorar, ahora ella, con chanclas doradas, un vestido feo que habrá costado una verdadera fortuna y su bolsito Louis Vuitton y él, con su cadenota de oro, reloj rolex blink blink, pelean con los cubiertos para comerse yo-no-se-qué que está en la mesa, pasándolo con la champagne más cara que el hotel pueda servir. Champagne pasada, él, con un habano solo para aparentar, ella, con un piel roja sin filtro, para fumárselo de verdad, verdad.

Atrás nuestro, la última escena: tenemos a un empresario muy elegante acompañado de una señorita, hablan inglés porque ella no parece dominar el italiano. Así, a simple vista, se dirá que ella es una practicante en la compañía del empresario.

Me acuerdo de mis días de juventud, yendo con mis amigos a un local en Envigado llamado El Sombrero. Este lugar era oscuro, con sillas incómodas, como le gustan a los paisas de verdad, verdad. La decoración de los muros, si no me acuerdo mal, constaba de cuadros con escenas paisas pintadas con pintura fluorescente que se veía lo más de especial cuando era confrontada por esta luz negra típica de las discotecas. Al lado nuestro, realizada bajo esta misma técnica pictórica, siempre estaba un corcel relinchando en dos patas, montado por un caballero imponente que blandía su espada y se protegía del monstruo, dragón o lo que fuera, con el escudo del poderoso deportivo independiente Medellín. Lo importante de este lugar para nosotros, era que la cerveza, el aguardiente y sobretodo el ron, era muy barato. Para muchos visitantes de este local, lo más importante era la oscuridad que cubría a la clientela y más aún, lo poco frecuentado que era por gente conocida. Esta característica se subrayaba en el día más importante para los empresarios: el día de la secretaria. Acudían al sombrero los dueños o gerentes de las empresas con sus secretarias para emborracharlas, suavizarlas para poder llevarlas a algún motel envigadeño y anotarse en su hoja de vida una victoria de la cual no podían pavonearse, la idea era que nadie lo supiera. Las secretarias, por su cuenta, acudían al Sombrero con su jefe para emborracharlos, suavizarlos para podérselos llevar a algún motel envigadeño y con suerte quedar preñadas para que todo el mundo lo supiera y alguna parte de la fortuna del hombre pasara a sus manos.

Volvamos a la isla de Sicilia y nuestra pareja de empresario y practicante: imagínense eso, pero un poco (mucho) más elegante que El Sombrero, estamos en el hotel Metropol de Taormina, tenemos a un elegante empresario italiano y a una bien educada practicante inglesa!

Llega a la terraza una señora de edad atiborrada de  bolsas de compras, todas con nombres de marcas conocidas por su precio. Se dirige directamente hacia nuestro Winston Churchill. Ya sabemos que pasaba por la mente de nuestro aburrido americano: creativos planes de asesinato para salir de su mujer y pasar sus últimos días en paz en alguna carcel italiana!

Entra también otra dama, en este caso mucho más joven. Ataviada de un vestido “oriental” muy elegante, corre directamente hacia la hindú, se saludan efusivamente en un inglés que solo Eton puede producir, pide un vasito de agua y al igual que su amiga se pega a la pantalla de su celular para seguir castigando al pobre mediterráneo con el látigo de la indiferencia.

El capo medio de la Ndrangheta y su novia piden otra botella de champagne. Le indican al mesero que la más cara por favor.

Nuestro empresario y la practicante piden la cuenta. Paga él. Salen muy abrazaditos para… no voy a decir un motel envigadeño, no. Salen para su elegante villa a copular como también lo hacen los empresarios antioqueños con sus secretarias.

Por último quedamos nosotros: el dinero del día solo da para el capuccino que hace mucho se ha acabado. Pedimos la cuenta, hacemos un minuto de silencio en honor a nuestra billetera y salimos con la consciencia tranquila de que por lo menos el costoso capuccino ha sido meado en un lujoso orinal con vista al mar.

Costoso capuccino, con inglesa amiga de hindu a la derecha. Las tetas de la novia del capo a la izquierda

 

Cómo ya lo dije en entradas anteriores. Las pruebas fotográficas de la visita a Sicilia sobresalen por su minimalismo (3 o 4 por ciudad!)

Calles de Taormina inundadas de turistas

La misma calle pero un poquito más allacito

Vieja iglesia

Siracusa

Siracusa es una ciudad viejísima; de los verdaderos años de upa. La ciudad era importante desde los tiempos griegos. Este es un dato importante sobre una ciudad, visitada hace muchísimos años, que, al igual que en ese entonces, las pruebas fotográficas se hicieron notar por su ausencia. Si en la entrada anterior dije que había borrado las fotos de Sicilia por accidente de la cámara, entre ese post y este me han comunicado que no fue así, no pude haber borrado las fotos de la cámara por accidente porque no la llevé; es decir, las tres tristes fotos que quedaron de mi celular fueron de verdad las pocas imágenes que tomé de la linda isla y ente caso, la vieja e importante ciudad. Pero, haciendo honor a la verdad, aquí la ciudad poco importa para este relato. Vengo aquí para hablarles sobre un risotto, un risotto tan rico que me lo comí arrocito por arrocito hasta que no encontrando más en el plato, me tocó aceptar la triste realidad de ese día, el plato más rico comido en mi vida se había acabado.
Les cuento de entrada que no le tomé ninguna foto al risotto del que hablo porque normalmente no le tomo fotos a la comida, no tengo cuenta de instagram y este es un blog de viajes, no de almuerzos; a nadie le interesa saber que como, a menos que sea el risotto más rico de mi vida y yo me tome el esfuerzo de escribir algo sobre él, cosa que sucede en este caso, entonces a todos ustedes les tiene que interesar. El risotto alla marinara era caro, pequeño y, donde me lo comí, quedaba en una esquina en el lado de la peninsula donde no había ningún restaurante, aparte de este – eso lo vinimos a descubrir una vez llegamos al otro lado donde habían mil terrazas y comederos – en fin, la plaza de este restaurante constaba de un parqueadero de cuatro plazas con cinco carros, todos muy bien parqueados para impedir la vista del mar. Entre los carros y el restaurante había una terraza con cinco o seis mesas y la única libre estaba al lado de una rejilla que, si cesaba el viento, olía a alcantarilla (con pescado).
Al lado nuestro, un grupo de italianos se comían unos postres (después de haber pasado por el antipasti, primo y secondo), postres muy decorados de tamaño minúsculo y precio mayúsculo que debían saber muy bueno porque todos los de la mesa comentaban sobre ellos haciendo caras muy elocuentes sobre los efectos positivos de su sabor. Yo en cambio, miraba lo pequeñitos que eran y me imaginaba el tamaño del risotto que había pedido: tenía mucha hambre y no tenía ganas de recibir una bolita de arroz metida en un plato gigantesco con delicados dibujitos de salsa que tanto gustan en los restaurantes fusión y tanto odian los comensales con hambre. Eso recibí!
La cara de tristeza y hambre la debió haber visto la terraza entera; lo que los testigos no veían era el tren de pensamientos que surcaban mi cerebro… en un vagón de ese tren llego una pieza de información sobre nutrición, que decía más o menos así: si uno mastica 20 veces un bocado, al final se sentirá satisfecho con menos comida. Masticar 20 veces me es imposible, ni siquiera una carne quemada se mastica tantas veces, así que me dije, pues me como arrocito por arrocito y así, de pronto, engaño el estómago y me lleno! Eso hice!
Con lo que no contaba era que este era el risotto más bueno jamás cocinado y fue comido grano por grano, no para engañar al estomago sino con la intención de que durara lo más posible. Al final mirando con terror el plato casi vacío, me comí los últimos granos y de pronto me vi satisfecho y feliz: – Venga! quizás la teoría de las mil masticadas tenga algo de razón. La próxima vez que haga una dieta, me como en todas las comidas un poquito de cuscús grano por grano y verán lo feliz y lleno que seré!

La ciudad nueva (que parece vieja)

Ruinas griegas

Callejuelas de siracusa

Aviso para los incivilizados

Siracusa, el lado sin restaurantes

El lado sin restaurantes visto desde la punta

El lado con restaurantes

Catania

Justo antes de la entrada de la estación de buses de Catania se encontraba un hombre dirigiendo el tráfico. A esta estación de buses, ubicada al lado del puerto, se puede acceder después de girar por un extraño round point y, pasando unos 100 metros al lado de las murallas de la ciudad, se llega a la portería de la estación propiamente dicha. Pues bien, el hombre que dirigía el tráfico se encontraba a la salida del round point con la muralla. Él, vestido de civil, cumplía con las funciones de la policía. Habían policías en las cercanías; sí, dos de ellos para ser exactos. Recostados contra su carro, al lado de la portería de la estación, miraban con indiferencia el más allá y, de vez en cuando, al hombre que dirigía el tráfico con tanta diligencia. Muy posiblemente este pseudo-agente de tráfico fue puesto en ese lugar por alguno de los dos agentes de seguridad ciudadana recostados en el carro. En fin, la función del pseudo agente consistía en impedir el ingreso de los buses cargados de turistas al sitio donde debían ser descargados. Vale la pena aclarar al lector que Sicilia es una isla muy turística y que Catania es su puerta de entrada. Se podrán imaginar la cantidad de buses que llegaban justo a 100 metros de su destino para ser rechazados de inmediato por un hombre parado en la mitad de la calle. Las conversaciones entre conductores y ayudantes de bus con el agente de última hora eran hechos por señas, bastante elocuentes, por parte de los interesados en ingresar y, a viva voz, o gritos ḿas bien, rechazados por el hombre del round point.
La conversación atestiguada por el motoneto giró bajo estos términos.
– Amigazo, quitate del medio que vamos para la estación.
– No pueden.
– Mirá que somos un bus. Eso que está detrás de vos es una estación de buses. Es más, la única de la ciudad. No solo eso, por ley debemos desembarcar a nuestros pasajeros, ahí, solo ahí, justo el lugar al cual vos nos impedís ingresar.
Es apenas obvio que el pseudo agente no les comprendía, ellos se comunicaban por señas y el nivel de detalle que estas pueden describir – así sean señas italianas – tienen serias limitantes a la hora añadir sutiles argumentos para soportar las intenciones de la primera construcción gramatical.
– No me importan sus razones, – Contestó él –. No pueden pasar.
– ¿Entonces que mierdas hacemos?
– Dele tres vueltas al round point.
– ¿Qué?
– ¡Que le dé tres vueltas al round point!
– ¿Que, qué?
– ¡Tres vueltas!
– ¿Nos está hablando usted en serio? ¡No ve que tenemos que dejar a estos gringos ahí!
– No me importa los que ustedes quieren, mucho menos los gringos. ¡De acá no se pasa y punto! ¡Acaso parezco un pintado en la pared! ¿Cree que soy un idiota? ¡No, no, no y no! ¡Tres vueltas al round point y punto final!
Es apenas obvio que el conductor y ayudante no podían comprender estas palabras, estaban protegidos de ellas por el notorio ruido del round point, el grueso vidrio del bus y el poco sentido de la idea que transmitían – ¿Qué? – volvieron a preguntar.
– #%&”#%#%&!!!! – se dejó de entender lo que el pseudo agente pretendía, pero dada las dimensiones de su pataleta y lo gráfico de ella, al conductor no le quedó de otra que volver a ingresar al round point para girar unas tres veces (si no había entendido mal), para después volver a tener una conversación con el hombre y ver si ya podía ingresar.
El round point tenía permanentemente unos seis o siete buses dando las reglamentarias tres vueltas, mientras los conductores de los carros particulares manoteaban y maldecían sus propias vidas por encontrarse en un punto súbitamente abarrotado por buses dando vueltas sin sentido, impidiéndoles su libre locomoción.
Cuando un bus completaba sus tres vueltas el hombre los dejaba pasar. Si por alguna razón se juntaban dos buses al mismo tiempo después de haber cumplido el triple giro, el estresado hombre pedía consejo a gritos a los policías y estos, invariablemente, hacían una seña afirmativa. La verdad, les importaba un comino lo que pasara, se encontraban muy entretenidos con su propia conversación.
La razón para este embotellamiento sin sentido, era un carro de un VIP parqueado a la entrada de la estación, vacío, y protegido por los conversadores policías, que cogieron al primero que vieron y lo mandaron a impedir el tráfico porque, tan latino esto, cuando hay alguien importante en las cercanías, todo el mundo debe sufrir. Bueno, no todos, los testigos de las manoteadas comunicativas se divirtieron de lo lindo (y eso que al bus que esperaban, el del aeropuerto, no lo dejarían pasar así sea una línea fija de la ciudad)

Fotos de la ciudad son pocas (y de Sicilia también)… por accidente borré las fotos de la cámara y ahora solo me quedan las del celular!

Via Antonino de San Giuliano
Piazza del Duomo
La Opera
Un corredor

Stein am Rhein

Taxonomía de Linné

Clase: Chondrichthyes

Subclase: Elasmobranchii

Orden: Squaliforme

Familia: Lamnidae

Género: Wassersüss

Especie: W. Steinamrheinenii

Conocido localmente como el Reinerhaie, pronúnciese rainerjai, este escualo de la familia Lamnidae, la misma del gran tiburón blanco, fue descrito por primera vez en 1649 por el ministro de pesca Albrecht Von Fischfang durante el reino del monarca Habsburgo, Ferdinand III. En ese entonces el animal fue descrito por el ministro, en correspondencia con el reino, en los siguientes términos. “… el dicho salmón dentado, ya una vez exhibido en puerto por parte de los pescadores, a quienes el gobierno de su majestad encargó la caza o captura de dicho espécimen, demostró ser un animal terrorífico. De largo algo más de dos brasas y de ancho en promedio una vara, sin escamas y exhibiendo una dentadura temible, con 46 dientes afilados como las mejores dagas de los generales de nuestro glorioso ejército imperial, el llamado por los ignorantes de estas zonas, Reinerhaie, es un salmón capaz de arrancarle las carnes a un cristiano de tan solo un mordisco. He sido testigo de narraciones increíbles que incluyen miembros cercenados, muertes indescriptibles y ríos de sangre que si no fuera porque veo este monstruo con mis propios ojos, tendería a afirmar que estas eran exageraciones de los pueblerinos que viven a las orillas de este lago, (…). Por medio de la presente recomiendo al Dr H. Krankenheit y al honrabilisimo Dr Deutlich Sichertot de evitar hacerle recomendaciones a S.M sobre las propiedades curativas de estas aguas, ya que el riesgo de encontrarse con el salmón Reiner es real. Mejor que incluyan las aguas de los lagos de Luzern para ello, (…). favor hacer llegar  estas descripciones al general M. Allgemein, porque puede encontrar este peligroso pez como una buena arma contra Luis XIV y el traicionero Manzarino si se logra implantar en las aguas del Sena…”.

Durante siglos un temible salmón para los teutones, el W. Steiamrheinenii tan solo en 1798 fue descubierto, descrito y clasificado para la comunidad científica por el gran Alexander Von Humboldt justo antes de emprender su famoso viaje por américa. Clasificó al Reinerhaie dentro de la taxonomía de Linné como un escualo wassersüss, más específicamente un squalus lamnidae wassersüss steinamrheinii see, en sus escritos referido como el tiburón Konstant, o Konstantin como comenzó a llamarse durante los primeros años de su descripción científica. Sobre su voracidad y peligrosidad Von Humboldt en sus memorias dice: “Me estaba bañando en sus aguas, las del lago Constanza, cuando fui sorprendido por un alboroto proveniente del lado suizo. Decidí pues dirigirme hacia el lugar donde se encontraban reunidos estos individuos, quienes gesticulaban sin control en su incomprensible lengua el desespero y temor que estas aguas les provocaban. Me fue presentada a la víctima, quien hacía poco había sido atacada supuestamente por un Konstatin, le faltaba una pierna, al parecer arrancada de tajo por el temible pez. Por cuenta de este animal, ante nuestros ojos, la chica, de unos veinte años, expiró su último aliento sumergida en un charco de sangre y rodeada por curiosos. Un aristócrata del pueblo, Herr Schuekaufer, nos encargó a mi persona y a M. Bonpland capturar al animal para estudiarlo detenidamente. Al ser el suizo, un país tan pobre, tuvimos que embarcarnos en uno de esos botes de ellos, una scapha, y dando tientos por toda la orilla del lago, por pura suerte el animal, leviatánico para M. Bonpland, escualo para mí, encalló por propia cuenta en nuestras redes cuando apenas las estábamos instalando. Hecha la captura y dado en muerte al espécimen de un disparo, dispusimos del altar de la iglesia de una localidad cercana, Stein am Rhein, para estudiar al temido monstruo náutico. En efecto, tal como yo lo preveía, es un escualo, el primero de su especie en vivir en cuerpos acuáticos del interior europeo…” Las recomendaciones de Von Humboldt incluían unir las fuerzas imperiales de los Habsburgo con las del gran ducado de Baden para erradicar este animal de la zona, ya que con los pobres campesinos suizos poco se podría contar.

A partir del contacto de Von Humboldt, el Konstantin comenzó a ser llamado de nuevo Rheinerhaie, pero ahora con especie conocida, W. Steinamrheinenii, en honor a la localidad donde fue clasificado oficialmente en el modelo taxonómico de Linné. Con el pasar de los años, hablamos de decenios, sobre todo con los esfuerzos del ducado de Baden, estado aficionado como el que más a la pesca y a la caza con escopeta, la población de este exótico pez descendió hasta que se consideró completamente erradicada. Las autoridades debieron que actuar de nuevo, esta vez para impedir esta práctica, pues de tanto disparar al agua, la población  de salmones, truchas, patos y hasta uno que otro nadador comenzaron a peligrar.

No se sabe cómo pasó este animal desapercibido durante casi un siglo, pero su escasa población logró coexistir sin ser descubierta por la atención de los pescadores locales hasta que bien corrida la primera guerra mundial, el general prusiano Maximilian Von Blutkrieg, de baja médica en ese momento, fue la última víctima conocida. Un Rheinerhaie, posiblemente un joven retoño, arrancó, en un proceso muy doloroso a falta de dientes más grandes y afilados, las partes nobles de Von Blutkrieg mientras este se bañaba en las terapéuticas aguas del lago Konstanz.

El convaleciente general antes de volarse los sesos para salvaguardar su honor, firmó en solemne ceremonia su testamento, en el cual, en el inciso H.12 testamentaba: “…quien fuere que presentase un cadáver de este demoniaco pez, será recompensado con 5000 marcos.” En el inciso H.14 el general añadía: “Se crearán unos fondos manejados exclusivamente por Herr. Geldstehleb para el pago de estas recompensas. Se destina el treinta por ciento de mi fortuna para esto. Si pasados quince años desde el último cadáver del pez no vuelve a aparecer otro, el sobrante de estos fondos será destinado para la construcción de una escultura  que enaltezca mis miembros perdidos”

Los últimos cinco especímenes de la especie fueron rápidamente capturados por pescadores de la zona. Un escualo macho, una hembra y tres ejemplares jóvenes los cuales fueron supuestos como hijos de la última pareja. Frente a la fortuna restante de los fondos de H. Blutkrieg, el gobierno suizo aconsejó a H. Geldstehleb a depositarlas en un banco nacional donde los fondos estarían seguros mientras se procedía a realizar el proceso de autorización para la instalación de una obra artística con las gónadas de H. Blutkrieg. La licencia tomó su tiempo en ser procesada, fue denegada pasada la segunda guerra mundial pero ya no importaba; H. Geldstehleb, el único doliente de esta manifestación artística, se creía en américa escondido por los posibles crímenes que en su patria, Alemania, le iban a imputar.

La policía suiza sin embargo destinó un poco de estos fondos, antes que desaparecieran para siempre, para informar y tranquilizar a la población de la zona sobre la ausencia del temido Rheinerhaie, antes llamado Konstantin, escualo de la especie Wassersüss Steinamrheinenii.

Aviso que dice: No hay tiburones en el Rin

¡Siquiera vi el anuncio! Bueno, exagero, igual no me habría metido. Con tiburón en el lago o sin él, mi cuerpecito esas aguas no iban a bañar… ¡estaban heladas!

Anexo

Pueblo Stein am Rhein, ubicado en suiza, justo en una ensenada del lago Bodensee de Kontanz

Primer San Jorge que en vez de asesinar dragones, se las ve con basureras!

Aletschgletscher

El plan era uno. Viajar por tren hasta Raron y de allí volver bordeando el Ródano hacia Fiesch para subir al Aletchgletscher volver a Raron y al otro día tomar un tren hacia Zermatt y ver al famosísimo Matterhorn, el iconico monte que esta estampado en el log de Alpina.

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El pueblo de Fiesch

Siguiendo en plan en orden a Raron llegamos y en un camping dejamos nuestras mochilas para volver en un trencito a Fiesch, el lugar donde estaba el teleférico. De entrada la chica del counter nos dice: – el parque esta cerrado, allá arriba todavía hay nieve, mi trabajo me obliga decirles esto, no obstante, si ustedes quieren subir, en cinco minutos sube un teleférico con gente que va a subir a hacer arreglos y cositas así.

Nos miramos, – Hágale! – Llegados arriba vemos que, de hecho, todo esta muy nevadito pero, como el día está lindo y no hace frío, comenzamos a caminar por la nieve hacia el túnel que atraviesa la montaña y que tiene en su otro extremo un chalet ubicado en un pequeño valle que baja hacia el Aletchgletscher, nuestro destino. El camino era lindo y la vista, mejor.

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El principio del camino

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Comienza a tener mas nieve

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La vista

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La vista

Rápidamente la nieve se traga el camino aunque este es más o menos evidente. Cómo siempre no llevo nada impermeable y los tenis, de tela ya mojada, tienen la suela completamente plana, superficie ideal para lisarse lo más posible en el hielo. Llega un punto donde de hecho nos preguntamos: – Será que seguimos? Será que no? – El terreno se ha puesto difícil y la nieve llega a las rodillas. Es bastante cansón caminar así. Detrás de  un recoveco de la montaña logramos ver un puntico negro que parece ser la entrada al túnel. Proseguimos.

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Aunque no lo crean, el camino va por ahí

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Pasa por encima de las casas

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Y como lo dice el anuncio, de hecho uno se puede pelotiar

Nos espera una sorpresa, el túnel está cerrado y prácticamente tapado por la nieve. Eso no me desanima, ensayo una puertica y esta abre. Ya que estamos aquí… pues sigamos. El túnel negro como el que más, lleno de charcos helados e iluminado por la débil luz de mi celular es de un largo de un kilómetro o algo así, distancia que es bastante larga si se toma en consideración que buena parte de él se atraviesa cuando absolutamente nada se ve (el celular solo apunta al suelo más inmediato para no entrar en uno de los charcos – el agua es friísima).

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La entrada al túnel

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La parte iluminada del túnel (donde uno puede tomar una foto)

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La Salida del túnel

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El túnel desde el otro lado

Llegamos al otro lado la puerta estaba cerrada. La abrí y me encontré con un morro de nieve que impedía el paso; sin embrago por un lado se podía escalar hasta llegar al nivel de la nieve y de allí poder ver el valle con su chalet a un lado y un lago lo más de bonito al otro.

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El lago Vordersee

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El sauna y chalet del gletscher, Gletscherstube

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Mesitas cubiertas por la nieve

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El chalet

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La vista desde el chalet, este es el valle y abajo esta el glaciar

La idea del paseo era seguir el camino por unas seis horas o algo así al lado del glaciar hasta llegar a un pueblito (chalet) llamado Riederalp. Para hacer esto debíamos caminar a la orilla del glaciar, camino que debía hacerse con mucho tiento pues bajo la nieve pasaba una quebrada que venía desde el lago pero que, cubierta por la nieve, se demostraba una trampa que si caíamos el paseo se acababa. Pasada una hora llegamos al borde donde nos encontramos con una vista muy especial y la felicidad de ser las únicas personas allá arriba.

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El Aletschgletscher

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El Aletschgletscher

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El Aletschgletscher

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Textura del glaciar

La felicidad duró poco; una nube negra, negrísima decidió encallarse en el valle y cuando comenzamos a buscar el camino para llegar a Riederalp, este había desaparecido. Intentamos por unas rocas pero la cosa resultó peligrosísima.

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Último aviso sobre caminos que ya no se ven

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La quebrada cuando se veía

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La quebrada cuando no

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Vista de las montañas

No nos quedó de otra que devolvernos, la dicha fue grande cuando sobre nosotros empezó a caer nieve en vez de lluvia. Corriendo como pudimos, pasando entre sapos que vaya a saber uno como aparecieron en semejante lugar, llegamos al túnel. En esta ocasión ya no fue tan entretenida la cruzada, yo ya estaba ensopado y el frío, ni les digo.

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Los puntos oscuros son sapos!

Al salir al otro lado notamos que ya en este lado de la montaña había llovido. Nos salvamos! Caminamos al teleférico y hora y media después, vimos que de hecho el pueblito no tenía a ningún ser humano y el teleférico, obvio, estaba apagado. Chanfle! Eran las 6, 6:30 de la tarde y teníamos luz hasta casi las diez. La teoría decía que nos quedaban 3 horas para bajar la montaña en tres horitas.

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El arcoiris después de la lluvia

Después de una hora de caminada montaña abajo el camino dejo de ser sendero y se convirtió para nuestra desgracia en una trocha de downhill (muy bien anunciada para quienes hacen ese uso). Esta empezaba justo en el lugar donde se encontraba un chalet (el último y para variar, cerrado y vacío), ahí mismo los meniscos de la rodilla derecha que me estaban jodiendo la vida desde hacía varias horas decidieron sacar la mano y ahí mismo con la rodilla hinchada y definitivamente tiesa me encontré por sorpresa un palo de esquiador entre la maleza. Sin poder doblar la pierna, seguí el camino durante unas dos horas más hasta que… la otra rodilla sacó la mano. Fue un momento triste, mirar al suelo y ver lo difícil que era el camino, saber que ninguna de las piernas se doblaba más de 5 grados sin generar un dolor agudo inaguantable, si miraba hacia el frente solo veía arboles y más arboles y si miraba hacia el cielo, de sol ya no quedaba nada.

No me alargaré, con los dolores más horribles , con un caminado que para un tercero sería lo más de divertido presenciar, con el humor en los suelos, con gotas cayendo del cielo y a las once de la noche, viendo muy poquito logramos llegar a Fiesch. Allí, en la estación tuve el placer de ver el último tren pasar sin parar. Tristes, adoloridos y desesperados debimos esperar 45 minutos donde pasaba el último bus, un lechero que se detuvo en cuanto poblado había en el valle del Ródano. Casi a las 12:30 llegamos a Visp y la suerte dijo que el último tranvía hacia Raron salía en 30 segundos, lo logramos! Cómo a la una pudimos llegar al camping donde sin siquiera decir palabra sobre los sucesos del día con solo poner la cabeza en la almohada el mundo se apagó.

Al otro día, el día de Zermatt, amaneció de un lindo tal, que ya sabiendo cuanto del Matterhorn podíamos ver, tomamos un tren de vuelta a casa.

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Esto fue lo único que pudimos ver del Matterhorn… un afiche

Rivière Doubs

La riviere Doubs es un río tan lento como el río Preguiça en os Lençois Maranhenses; mejor dicho, si no es porque tiene forma de río, uno creería que es un lago. Lo importante de este río, no es él en sí mismo sino la zona donde se encuentra: los montes Jura. Región montañosa con el mismo nombre inspirador de la era jurásica (fue por acá que encontraron un dinosaurio o algo así que le endosó el nombre). En fin, la riviere Doubs es un parque natural muy bonito, lleno de bosques y atravesado por un río que ni se mueve. Al mismo tiempo Doubs sirve como frontera entre Francia y Suiza y, dentro de la misma Suiza, si se hace el recorrido a pié desde la Ferriere, se mueve uno dentro del canton de Jura, Bern y Neuchatel, el cual tiene, como nota de comentar, la única ciudad suiza que puede considerarse fea: La Chaux de Fonds. A su vez el final del camino, pues después de caminar siete horas entre un bosque tupido con los árboles llenos de musgo, siguiendo una quebradita en un terreno aún más quebrado, allí, en La Chaud de Fonds, precisamente se encuentra el trencito donde uno se va a resguardar para irse a casa! Porque la caminada aunque parece fácil, es bastante dura. La Chaux de Fonds, pronúnciese la chod-fonds, se encuentra ubicada en un valle con colinas suaves y para acceder a ella se debe subir un morro desde el río, para después, atravesando un campo con vacas muy pintoresco, bajar y de a pocos adentrarse en el pueblo (ciudad) medio vacío, con cuadras larguísimas, con un comercio bastante aburrido y una arquitectura inspirada en la bellas obras comunistas de la Rusia ochentera, mejor dicho, cubos de concreto. De la ciudad no pongo casi fotos pero de la riviere sí, para que vean lo bonita que es.

Caminito al lado de una quebrada a la salida de La Ferriere

El camino llegando a Le Fief

Le Fief

El bosque todo cubierto de musgo

La quebrada que hay que seguir

Sendero

Caminito

Signos para uno ubicarse

La Riviere Doubs… si ven, parece un lago!

La riviere Doubs y el bosque recién atravesado

Francia

Toque humorístico! Cuidado con el Tsunami!

Costa francesa

La riviere doubs

Última foto antes de emprender la subida

La Chaux de Fonds

Edificios desabridos

Linda arquitectura comunista ochentera en el país equivocado

Milano

Etimología de un insulto

Cómo ya estarán acostumbrados a ver en los post de este blog, grafitis aparecen por motones. No está de más reconocerle a los lectores que al autor de este blog le encantan, es por eso que no hace más que tomarles fotos. Ahora, en este post de Milano, les presento uno de mis favoritos: Baise la police.

Baise la police.

Para empezar, estamos en Milano.

Milano queda en Italia, y como se imaginarán se habla italiano.

(Y también se escribe)

Empecemos por el principio, policía en italiano se escribe polizia.

Así que de entrada el letrero no es de un italiano, o será que sí?

Es francés, obvio. Baise es una palabra escrita en el idioma galo. Esta una de esas palabras creadas por los dioses para irremediablemente crear confusiones y malos entendidos. Baise no significa beso como lo creería una persona originada en el idioma español. Hace parte de un dueto de palabras trocadas para confundir a todos los extranjeros: baise, embrasser. Embrasser tampoco significa abrazar como lo creería uno.  Embrasser significa baisser, y baisser significa se taper. Abrazo significa beso, beso se refiere al sexo. Ya se imaginaran porque el uso de estas palabras da para tanto malentendido; pide uno un besito y sale como como un descarado saltándose todos los protocolos tácitos de la interacción humana y normas sociales.

Bueno, con conocimiento pleno que baiser no incluye besos sino interacción de fluidos y copulación desenfrenada, la traducción literal de nuestro grafiti es “ten sexo con la policía” o “cómete a la policía” así tutiadito;  algo que un lector imparcial no encontraría para nada ofensivo: aparte de ser una frase extraña para estar pintada en un muro, pues nada tiene que ver con un insulto. Porque hablando en serio, si un francés tuviera problemas de amor con la policía, en ese mismo murito escribiría con su aerosol un sonoro “sale flic“, o “tous les flics sont des fils de putes“, o “en bas la police” o alguito parecido.

Cómo la frase no tiene ningún sentido, toca imaginarse que estaba pensando el dueño del aerosol. No es que sea un proceso de brain storming super intenso el necesario para dilucidar el dilema. Que cantan todos los raperos gringos cansados de todos los atropellos policiales solo por el hecho de ser negros? Fuck the police! Cosa que traducida de forma literal al español contando con que el inglés es un idioma muy malo para distiguir entre tu, vos y usted, la frase rapera dirá “ten sexo con la policía” o “cómase a la policía“. Pero como todos los lectores lo saben, eso no tiene ninguna chance de ser la verdadera traducción, eso lo sabemos usted, yo y cualquier otra persona que se encuentre con esa frase. Todos, menos la persona que escribió nuestro grafiti.

El autor del mensaje no puede ser francés, menos inglés, nos toca entonces quedarnos con un italiano que está muy orgulloso de hablar francés, odia la policía y oye rap.

Vista antes el túnel de San Gotardo

Favor no tener sexo con las puertas del metro. Gracias.

El Duomo

La famosa galería Vittorio Emanuelle.

La famosa galería Vittorio Emanuelle.

Bicicletica con diseño italiano

Un cielo raso en la universita

El cielo de Milano

Corredores de la universidad

Más del cielo milanés

Una bicicleta abandonada

Freiburg

Perdón blog por escribir tan poquito sobre una ciudad, pero que le vamos a hacer: visitada por primera vez hace 12 años, solo un poquito, mucha fiesta y mucho frío. Y ahora, bueno, no tan ahora, el año pasado, el lugar donde intenté aprender alemán más rudimentario que fluído, llega al blog la pequeña Freiburg, urbe principal de la selva negra si la miramos del rín hacia el este. Y si la miramos desde el otro lado, también; es la capital de la selva negra, la misma inspiradora del postre.

La ciudad es famosa por su catedral, la más alta de la region si descontamos a la de Estrasburgo, ciudad vecina, durante mucho tiempo el edificio más alto de europa hasta que la desbancó vaya uno a saber cual. En fin, la catedral es bonita y está dentro de un centro histórico muy bonito y… les dejo las fotos.

Puente sobre la bahnhof

Cualquier tram por la kaiser joseph

fischerau y el gewerbekanal

Lo mismo

Y un buso en el kanal

El mismo pero por otro lado

El altstadt

mural

calle en el altstadt

Canalcito en la calle

barco parqueado en el canalcito

La catedral

más del altstadt

La parte más vieja

Cualquier canal

Un perro