Día 0

Si no estoy mal, en alguna entrada anterior narré que mi intención era desatrasarme de muchos viajes anteriores pero… llegó el coronavirus y acá en suiza, apestados en proporción más que cualquier otro país – excepto italia –, nos vamos de cuarentena que no las bebemos! Entonces, visto que en un futuro próximo me veré encerrado en mi apto, justo después de haber sobrevivido el invierno y con poquitas posibilidades de ver el sol quien sabe hasta cuando, he decidido que cuando el encierro obligatorio suceda, tendré una lista de quehaceres de alta dificultad ya medianamente definidos para no enloquecerme. Se los cuento – y no se rían – para que vean que una cuarentena puede ser hasta útil: aprender alemán, pues ya va siendo hora que pueda decir algo comprensible sin necesidad de señas y combinación de otros idiomas; un sixpack, pues soñar no cuesta nada; pimpear el blog, si no lo han visto, ya tiene un mapa lo más de titino y cositas así aparecerán durante la cuarentena, empezando por una calculadora de costos que tanta falta hace. Aprovecho para preguntar: que creen que le hace falta al blog? Pueden dejarme un mensajito en los comentarios para yo saber.

Desde hace dos semanas estoy trabajando desde casa y aunque ya han cerrado los comercios, todavía se puede salir afuera; ya tengo amigos sin trabajo y verdaderamente jodidos; ya hacen recolectas para los artistas y ya se encuentra papelitos con instrucciones en todo lado. Cómo coincidencialmente hace dos semanas el sol se ha dignado a aparecer de nuevo, pues ninguno de mis objetivos cuarentenarios están siendo cumplidos, pues lo importante es salir afuera y aprovechar el sol mientras se pueda. Para mi tristeza, este fin de semana descubrí en Baden Württemberg, a través de la selva negra, unos senderos destapados buenísimos para andar en bicicleta… al siguiente día me han cerrado la frontera. También me cerraron la frontera alsaciana, cortándome a la mitad otra ruta que hago más o menos frecuentemente. Así pues, teniendo las rutas ciclísticas reducidas a la suiza misma y los días para salir contados, me desconecto y los dejo por ahora con la primera mejora del blog, el mapa…

En azúl oscuro: países en que el motoneto ha pasado más de 3 meses.
En azúl claro: países visitados según la cantidad de días.
En gris: países que están en la lista de ser visitados en un futuro, ojalá próximo.

Basler Fasnacht

El festival más importante de toda la Suiza se llama Fasnacht. En la actualidad Fasnacht significa carnaval a secas, aunque en realidad la palabra proviene de fas(t) que viene de fasten (ayuno) y nacht (noche), es decir la noche antes de comenzar el ayuno para la cuaresma. Esa noche, si no estoy mal, el miércoles de ceniza, las pecadoras y santas almas se atiborraban de cerveza y pan antes de comenzar el periodo de ayunos que la exigente iglesia demandaba para la cuaresma. En otras palabras, armaban un carnaval.
El Fasnacht de Basel es el más importante del país y de religioso no tiene absolutamente nada. La fiesta como tal consiste en disfrazarse de alsacianos y tocar una flauta pequeña, el piccolo, o el tambor, drummle por las calles de la ciudad en alto estado de alicoramiento.
Lo que los oídos de un tercero oyen son unos pitidos destemplados agudísimos insoportables provenientes de grupos organizados de “músicos”, Clique, quienes tocan los desafinados piccolos acompañados por tambores marciales como música de fondo. Hay otras bandas, Gugge, que cambian los piccolos por instrumentos de viento más amigables con los tímpanos y ritmo más pegajoso pero, como en el país de las tradiciones las tradiciones son inquebrantables, lo que más habrá serán cliques, que van desde 30 participantes, hasta el maravilloso número de uno. Si el clique contiene un solo miembro es porque va borracho hasta más no poder – se nota en la fluidez de las notas – y a perdido a su grupo o es un ser solitario que sueña el año entero con esta ocasión, la única posibilidad de tocar su instrumento por las calles de su amada ciudad y quien quita, de pronto hablar con alguien.
Lo que ven los ojos del mismo tercero antes mencionado – ya con dolor de cabeza – son carretillas (Laterne) pintadas con motivos de la más actual actualidad: facebook espiando, cabezas de Donald Trump, el papa Francisco o algo así. Estas Laternes son arrastradas hasta Munsterplatz por personajes disfrazados de alsacianos quienes ven el camino a través de los orificios nasales de sus nariparadas máscaras.
El público tira confeti, toma cerveza a borbotones, se toma la tradicional sopa de harina de Basilea Määlsuppe y, para hacerle más cama al alcohol, se embute una o dos salchichas de tamaño y precio gigantesco y, cuando se cansa del frío de la calle, se puede meter a un sótano donde vendrán grupos (Schnitzelbängg) que, en rimas acompañadas de una mediocre melodía de guitarra o acordeón, narrarán en perfecto e incomprensible Baseldytsch, sátiras políticas del momento.
Para resaltar la importancia que tiene el Fasnacht para la ciudad, las calles están sucias, llenas de confetti, latas de cerveza y servilletas.
Este momento tan extraordinario para muchas vidas locales, lo llaman die drey scheenschte dääg, los tres días más lindos del año; nombre que, en la tierra en donde no existe el doble sentido, debe ser tomado tal cual lo toman los locales: de forma literal. Por ser tan importante, los tres días mas lindos duran un mes antes y un mes después del miércoles de ceniza. Ciertos cliques se reúnen todo el año (ciertamente no para mejorar la calidad musical de los miembros, sino para poder conseguir amigos) y los grupos que arman las laternes de hecho trabajan bastante en sus carretillas.
Así pues, es evidente que esta fiesta es esperada con ansia por los locales y pase lo que pase, valga lo que valga, el Fasnacht cada año es cosa asegurada.

Llegó el Corona virus a Europa…
Han cancelado el Fasnacht por primera vez en su historia y ha sido el acabose! Tristes miradas rondan las calles. La policía vigila que nadie se lo ocurra salir disfrazado o con instrumentos. Pocos Cliques o Gugges tienen tendencias anárquicas como para intentar hacer algo que ha sido prohibido; de hecho, solo he visto un grupo de borrachos que por ser tan pocos y tan tristongos han podido beber su ración etílica disfrazados de carnaval al lado del río con total impunidad. El lunes, el día del Morgenstreich, que teóricamente a las tres de la mañana apagan las luces de la ciudad para que se pueda hacer la procesión inaugural, nada ha pasado. A las 7-8am tristes figuras rondan el transporte público para ir al trabajo con caras de “y qué sentido tiene la vida?” De vez en cuando pasan grupos formados, Cliques sin disfraz ni instrumentos, imitando a todo pulmón el ritmo de su Drummle, taratatá, quienes en su marcha protesta le producen al tercero casi ganas de ir a abrazarlos y acariciarlos para darles un poco de ánimo de lo tristes y abandonados que se ven: – venga amigazos, ¡todavía hay porque vivir!

Trágico momento en que cancelan el Fasnacht 2020

En fin… todos tristes menos YO!

El corona virus a llegado a europa y no tengo que ir a trabajar! Puedo hacerlo desde la comodidad de mi hogar!

– ¡Que viva el Corona virus!

grita un coro de voces al fondo: – ¡Que viva!

Aquí les dejo una muestra de lo que es el carnaval

Morgestraich

Procesión inaugural del Fasnacht. Apagan las luces de la ciudad para que se vean las lanternes

Schnitzelbängg

rimas musicalizadas (mal) que tratán sobre sátiras políticas. Normalemnte todo el mundo está borracho en algún restaurante atiborrado y son más divertidas que las del video. Son cantadas en Baseldytsch. El video es larguísimo pero con oir el principio, solo para que quienes hablen alemán vean lo difícil que es entenderles y si pasan a la loca podran ver los disfraces y las rimas con mala música.

Cliques

Horribles grupos de Piccolos y Drummle que producen dolores de cabeza y que los locales aman con todo su corazón.

Guggen

Grupos sin piccolo y con más ritmo

Laternen

Las laternen en Munsterplatz

 

 

Gastlosen

Los Gastlosen son unas rocas muy parecidas a los Dolomitas, vistas desde el lago Misarino, o al Triglav esloveno. Lugares que aparecerán en este blog si dios nos da vida — digo eso solo por decir –, en este caso, quien no depende de voluntades divinas, si me da la gana. (me va a dar, lo que no sé, es cuando). En fin, este lugar es básicamente una montaña que ha perdido su capa fértil y ahora es tan solo una roca. Es esta roca, la que llaman Gastlos, la que uno debe rodear. La parte sur queda en el cantón de Vaud en la Romandía, la oriental en Berna y la occidental en Friburgo. Es por esta razón que al viajar a esta zona cada dos pueblos cambia el idioma! El punto de partida y parte baja del Gastlos es el pueblo de Jaun qué, aunque queda en Guryere, habla alemán. Gruyere, es famosa por el queso de su mismo nombre y porque el creador de los títeres de Alien vivió allí.
Dicho esto la caminada comienza loma arriba para llegar al camino que bordéa esta formación rocosa. El paseo en si dura unas 5 horas incluyendo paradas, cervezas y demás entretenimientos. El sendero es angosto, sube y baja y de vez en cuando puede llegar a ser peligroso debido a los riscos y empinado de ciertas subidas y bajadas.
El día en que decidí hacerlo, resultó que media romandía había decidido también hacerlo. Vale la pana decir que los suizos franceses son más saludadores que los alemanes, así que entre dieciocho mil bon jourées, mercis y je vous en prie se va el camino. No es como para traer niños, si llegan a resbalar habrá que recogerlos montaña abajo; dicho esto, se ven bastantes familias.
Es una montaña para hacer en verano y ojalá en un día de semana.

 

Verzaska

Primero que todo hay que aclarar que Verzaska es de hecho un cañón que viene desde, digamos el medio de los alpes del Ticino y finaliza cerca a Locarno, a las orillas del lago Maggiore. El nombre de Verzaska viene de la quebrada que atraviesa el valle. En términos generales casi todos los cañones son nombrados con el mismo nombre del río o quebrada que los atraviesa. Para ir a Verzaska y a su pueblo más famoso, Lavertezzo, hay que viajar primero a Locarno, donde el valle empieza (más o menos) y de allí tomar un PostBus, pues por este estrecho valle no hay tren. En nuestro caso, fuimos en carro.
Lavertezzo es lindo, muy pequeño, pintorezco y tiene un puente medio famoso. Se usa más que todo para parquear el carro tomarse la primera y la última cerveza del día; es el punto de partida para una caminada loma arriba siguiendo siempre la quebrada. Lo ideal es bajar al lecho de la quebrada y de allí caminar, o nadar, hacia abajo como bien se pueda. (El agua viene de los alpes, es muy fría). Esta zona tiene muchos caminos para hacer trecking así que si se está en modo energético, bastantes kilómetros montañosos se pueden disfrutar.
Para los peresozos lo ideal es la quebrada y cuando ya se esté cansado, se puede para en los grottos; cuevas-restaurante que tienen como menú principal conejo con polenta y vino ticinesi. Ir a Verzaska no es del todo fácil, su comunicación depende de los buses del Post, que en términos generas son muy cumplidos pero de entrada se sabe que cuando en este país un pueblo esta servido por los buses de la Post, significa que, uno, el pueblo o la zona tiene pocos habitantes y dos, lo importante para nostros, toma bastante tiempo acceder a él. La visita es ete pueblo fue hecha con Paolo y Ramona y su carro, cosa que nos facilitó bastante la vida y además hizo del paseo, uno bien entretenido!
Lavertezzo, buen lugar para empezar la caminada
Verzaska, es el nombre del valle y de la quebrada
El agua es cristalina (y fría)
Caminar por la quebrada consiste en moverse entre esta rocas
Todo el lecho es rocoso
Agua tan azul solo puede venir de un nevado
La Verzaska encañonadas
También había que cruzar bosques
Lavertezzo y su famoso puente
El famoso puente
San Bartolomeo
San Bartolomeo
Casa que invierno debe ser fríiia
San Bartolomeo, buen lugar para una cerveza
Corippo

Morcote

Estamos en diciembre y veo que en la Bitácora, el último post fue publicado en junio!
Me encuentro con un montón de lugares con posts a medio escribir que no han sido publicados y que llevan en lista de espera hasta un año!.
He decidido pues, volverme a desatrasar con el blog. Así que al azar comenzaré con un pueblito en todo el extremo sur suizo: Morcote.
Morcote es un pueblo ubicado en el Ticino, la parte del país que habla italiano. Queda a las orillas del lago de Lugano, justo en el límite con Italia. Se puede llegar a este pueblo en un barco desde Lugano; es una ruta muy pintoresca que hace escala en otros pueblitos suizos e italianos. En términos generales es un lugar costoso – es Suiza, acá todo es caro – pero con una buena búsqueda se puede dar con alojamiento a precios razonables. Eso si, es imperativo hacer algún tipo de racionamiento de restaurantes pues estos, aunque sencillos en apariencia, son para un público más selecto que quien esto escribe.
El italiano que hablan no tiene ningún acento que los diferencie del italiano italiano. Casi todos hablan alemán, aunque del Suizo, cosa que no ayuda en lo absoluto a quien solo hable hochdeutsch (el alemán común y silvestre). En fin, el capuccino es tan bueno como en Italia, la comida es rica y la gente es muy querida, aunque vale la pena aclarar que hablamos de un pueblo con muy pocos habitantes. Casi todo lo que se ve son turistas; en su mayoría italianos y suizos.
Es de notar que el pueblo es básicamente una costanera donde solo hay espacio para una vía bastante estrecha en la que los ferraris se las ven peludas para no rallarse con los muros y materas. Los restaurantes quedan a un lado de la calle y la terraza donde se encuentran los comenzales vuelan sobre el lago. El resto del pueblo, es una sola cuadra que se trepa por la montaña.
Tiene un jardín botánico, donado por algún millonario, el cual tiene cómo caractística que es terraseado, pues si no lo fuera, simplemente no cabría. Y arriba de todo hay una iglesia muy bonita y con buena vista.
Morcote cabe en una foto
Pero empecemos las fotos en órden cronológico… es decir, Lugano
Alguna plaza de Lugano
El lago de Lugano
Costanera en Lugano
Costanera de Lugano
Campione D’Italia, enclave italiano en la costa suiza
El lago Lugano desde Morcote
Terrazas de restaurantes sobre el lago
Amplias calles de Morcote
Para ir a la Santa Maria del Sasso hay que subir
El sementerio
Vista de Morcote desde el cementerio
Jardines traseros
El Jardín botánico
Terrazas del Jardín botánico
Chiesa di Santa Maria del Sasso, la iglesia del pueblo
El cementerio, pobres los que tienen que llevar el ataúd a hombros!
Morcote con Italia de fondo.

Öschinensee

Volviendo al tema del trekking esta vez volvemos a al cantón de Berna con los limites de Valais. Allí se ubica un pueblito llamado Kandersteg. Arriba del pueblo queda un lago llamado Öschinensee, ese es nuestro destino. Cómo todo trekking, aquí llamado wanderung, primero hay que tomar un tren. Este tren pasa por Berna, la capital, de ahí llega a Thun, a las orillas del lago que tiene el mismo nombre que es uno de Interlagos, (el que casi no se ve en las fotos del Rothorn), sin embargo no nos vamos tan lejos; a mitad del Thunersee (el lago), nos desviamos por un valle llamado Kandertal. (Thal es valle, Kander es un río/quebrada con ese nombre). El valle, como todo por estos lados, es bien bonito, rodeado de montañas nevadas arriba, los bosques en el medio y las vacas con sus campañas abajo. Por ahí pasa el tren, que sube zigzagueando por las montañas hasta que llega al Kandersteg (Kander, de la quebrada. Steg, vaya uno a saber que es). Kandersteg, es pequeño, turístico, aunque el turismo es más bien local y sobretodo familiar o joven, tipo boyscouts o algo así. A mi me tocó medio vacío – gracias a dios – así que feliz y dichoso – sin familias y sin niños – el ascenso comenzó por una calle del pueblo hasta llegar a una estación del teleférico. Si no lo había mencionado antes, pues lo hago ahora: es rara la montaña que no tenga su teleférico; en verano se usan por la vista que hay arriba, en invierno son para las pistas de esquí. En fin, desde la estación del teleférico en adelante el camino es en realidad un sendero que sube permanentemente siguiendo el curso de una quebrada llamada Öschibach, siendo bach, quebrada. Una vez arriba se llega a un lago completamente rodeado por montañas.

Pasada la tanda de fotos y el tiempo de descanso, el camino continúa por el lado del lago hasta llegar a un punto panorámico donde se ve el lago y las montañas que lo circundan. De ahí, el camino zigzaguea por el lado de una de las montañas hasta llegar a otra estación de teleférico en la que uno se monta para volver al pueblo.

El pueblo es bien bonito; tienesus restaurantes con comida típica suiza, rösti y cualquier cosa con queso fundido, así que no es que uno se queje; la comida es rica y como todo por acá, cara.

En resumen, el paseo toma unas 5 a 6 horas; en total se caminan 16 kilómetros y se suben 1200 metros.

El valle donde está Kandersteg

Un restaurante lo más de rico

Kandersteg

Kandersteg desde el camino

El camino en la parte asfaltada

El Öschinensee rodeado de montañas

El Öschinensee

Camino loma arriba

El lago desde arriba

La montaña de devuelta

Panorámica

El camino de subida desde el lago

El lago, la montaña y dos pinos

El lago, la montaña y dos pinos

El camino de devuelta

La estación de teleférico

Basler Rheinschwimmen

En los periódicos del metro aparece como el Basler Rheinschwimmen, que no es otra cosa que nadar en el Rin en la ciudad de Basilea. Eso no tiene nada de especial, pues una vez sale el sol y las aguas del río son de un frío tolerable, media ciudad se vuelca hacia el río; sea para asolearse, sea para nadar. El Basler Rheinschwimmen aparece en la prensa local, no porque es una actividad que se hace todo el año, sino que es un día en específico (ayer), el día oficial de nadar en el Rin. En esta ocasión media ciudad ya no se asolea sino que, en metódica procesión sale para el Rin a nadar aguas abajo.

Basilea es el último (o primer) puerto del Rin, así que el río tiene cargueros pasando todo el tiempo por la ciudad pero, como hace unos 20 años las aguas fueron limpiadas lo suficiente (como para uno ver peces en las orillas) la gente empezó a nadar. En vez de prohibir esto, lo que hicieron fue organizar el tráfico, por lo tanto los cargueros que van río abajo van por el lado de gross basel; los que van río arriba, van por el medio y, por el lado de klein basel, está el espacio para las canoas y nadadores. Vale la pena aclarar que las únicas canoas admitidas son las de los clubes oficiales de remo (que no usan un remo sino un garfio, y no aceptan nada que flote que no sea la tradicional canoa suiza: una scapha) y si acaso usted llega con un kayak propio, en cinco segundos la policía lo saca del agua con una linda multa en su haber.

Todo nadador lleva una mochila impermeable que flota y adentro contiene todos los objetos personales. Si acaso se desea flotar en un neumático o en uno de esos unicornios que están tan de moda, igual la policía aparecerá y la dicha acabará. La disculpa es la seguridad, pues el río es compartido con cargueros. La realidad es que sí, les preocupa la seguridad, pero también está el componente tradición, cosa bastante fuerte por estos lados. Es bien posible que la gente prefiera un kayak o un unicornio a remar con un tenedor una scapha, así que para protegerlas del tiempo, prohiben todo lo demás! En el Aar si se puede ir en botes inflables, ahí no se comparte el tráfico con ningún barco motorizado.

Gráfico para nadadores

Basel tiene cinco puentes. En el primero se encuentra el museo Tinguely. Bajo este hay una “playa”; es desde ahí que comienza el paseo náutico – la gente se puede tirar al río desde donde quiera, pero este es el punto de entrada de preferencia –, aunque el paseo de verdad comienza mucho antes. Lo que realmente se ve es una procesión de personas, en chanclas o muy vestidas, pero con su mochila impermeable al hombro, caminando por klein basel desde el oberer rheinweg hacia Tinguely. El camino es largo, unos 2 kilómetros, y digamos que comienza en una especie de rambla costanera desde el mittlerebrücke. Pasado Wettsteinbrücke se convierte en una acera con playas al lado del río, y, llegados a Roche (la farmacéutica), se convierte en un parque hasta llegar a Tinguely. Aquí todo el mundo se desviste, pone sus cosas en la mochila, la enrolla y se tira al agua, ojalá en grupos (casi siempre son combos de amigos o familias). En el caso de quien esto escribe, el proceso de entrar al agua lo hace a gritos, escándalo y juramentos de jamás volverlo a hacer porque el agua está friísima – es de notar que los nórdicos son completamente insensibles al frío; cuando el agua es tolerable, se quejan porque no refresca!

“Rambla” al lado del Mittlerebrucke

Camino por Wettstein

Camino por Roche

Cafetería de Tinguely y acceso a la playa

Gente cambiándose y metiéndose al agua en la playa de Tinguely

Una vez en el agua, hay dos posiciones a tomar: abrazar la mochila flotante o dejarla flotar al lado y, con nadadito de perro, flotar todo el trayecto. La gran mayoría de gente se va hasta los alrededores del mittlere brücke, porque se pueden asolear un rato y volver a Tinguely. Otro tanto se va hasta las ramblas entre el Mittlerebrücke y el Johannitebrücke porque es donde más se asolean, están las más bonitas con los bikinis más pequeños. Los restantes siguen hasta el Dreirosenbrücke que también tiene sus ramblas retaqueadas pero normalmente es de gente que va directamente hacia ellas a pie o en bicicleta, pero no nadando; porque desde el schwarzwaldbrücke (el de Tinguely) hasta el Dreirosenbrücke son tres kilómetros los que hay que nadar – flotar – y eso no es para todo el mundo.

Cómo ayer era un día especial, la cantidad de gente nadando era extraordinaria. Hace dos semanas, cuando el que era extraordinario era el calor, también se veía mucha gente (sobretodo en las playas), pero normalmente lo que se ven son grupos, aquí o allá, nadando por el río sin mucho escándalo. En los puentes de la ciudad siempre hay turistas tomándole fotos a los nadadores.

El puente que se ve, es el Schwarzwaldbrucke. Entre la torre de Roche y el puente está Tinguely y su playa.

A la izquierda las playas de Wettstein

El Mittlerebrucke

Wettsteinbrucke al fondo. Las “ramblas” a la izquierda

Las playas al lado del Mittlerebrucke (no son playas)

Las playas del Johanitebrucke (no son playas)

Grosser Mythen

Detrás de Schwyz, el pueblo (ciudad aquí) que le da el nombre al país, hay un par de cerros llamado die Mythen, los mitos. Son dos, el Grosser Mythen, el gran mito y, dado el nombre del primero, es obvio que si hay uno grande, tiene que haber uno pequeño, claro, el Kleiner Mythen. Ambos cerros son básicamente un par de rocas que separan a Schwyz, la ciudad, de un valle llamado con el poco original Alpthal, es decir, valle alpino. Este valle desciende hacia el Zürichersee siguiendo un río llamado Alp, de ahí el nombre del valle. En fin, este valle no es importante para el relato. Lo importante queda al otro lado del los Mythen, es decir, en el cantón de Schwyz: el paseo comienza en la estación de trenes de Schwyz que de hecho no queda en Schwyz, porque siendo la capital del cantón, un pueblo tan pequeño, el tren, así, sin más ni más (para no desviarlo), se detiene en un pueblo cercano llamado Seewen. La idea era subir al Grosser Mythen y volver a bajar por el Kleiner Mythen, la realidad indicaba que el camino se haría andando porque la hora en que había llegado era pasada mediodía; bastante tarde para este tipo de caminadas (me enfiesté la noche anterior y casi no me despierto).

El Grosse Mythen desde la plaza principal de Schwyz
Topografía del lugar
Altimetría

El camino comienza por una acera ancha y cómoda: desde Seewen hasta Schwyz no hay nada de aventura en el camino. Una vez en Schwyz, puede uno echar una miradita al pueblo; es bastante bonito. Tiene una plaza principal, sin carretera definida donde los carros pasan y uno no sabe muy bien en que lugar se puede caminar y en cual no (en el país de las normas, el recién llegado sufre un lavado cerebral y comienza a mirar avisos, letreros y advertencias en todo lado y cuando no las ve, se siente inseguro sobre si lo que hace en el momento está permitido o no).

Una vez se acaba la ciudad, el camino que sube al Grosser Mythen se mete por unas fincas y bastante rápido se convierte en sendero para rezanderos dentro del bosque(están las doce estaciones de la biblia en la parte más empinada para que los penitentes penen). La doceava estación termina pero el bosque continúa, el camino también, por ambos debe seguir uno hasta llegar a una pradera que bordea los muros de piedra del Grosser Mythen. La subida es bastante pendiente y para esto momento ya está uno cansado. Arriba, al final de la pradera se encuentra la infaltable estación de teleférico que decora todas las cumbres suizas, aunque en esta ocasión no es la verdadera cumbre, el Grosser Mythen, sino una más baja pues a esta montaña solo se puede llegar a pie.

Pasada la estación, el sendero cambia de empinado a empinadísimo y de pradera a piedra; es la roca en si la que se comienza a subir. Cuando el camino es muy pendiente y se está muy al borde del abismo, hay unas cadenas que uno puede agarrar para no caerse (hay bastantes recomendaciones abajo sobre que tipo de calzado llevar, como amarrar los niños a uno, advertencias sobre el riesgo que toma el caminante al tomar este camino y si uno se mata o queda herido, el estado suizo no pagará ni un solo franco, etc). No es un camino para los que sufren de vértigo y los que tengan mal estado físico. Es empinado, angosto, con una roca a un lado, abismo al otro, y en algunos casos, abismos a ambos lados.
En la cumbre hay un restaurante, batí en este caso un récord, subí durante tres horas y estuve en la cumbre tres minutos! Hacía frío, ya estaba tarde y ya sabía yo que al Kleiner Mythen no había tiempo así que tenía que correr para tomar el último teleférico y comenzar un lento camino de regreso vía Zurich. Bajé a mil, y encontré el teleférico cerrado. Me tocó entonces correr loma abajo  (por el Alpthal) y llegué a Brunni literalmente en el segundo que el bus arrancaba. Este bus me llevó a Einsiedln, de ahí me tocó tomar un tren regional a Richterwil, cambio de tren, otro para Zurich y de Zurich para Basel. Regreso largo para un dolorido, deshidratado y doloriento pasajero.

Los dos Mythen desde Schwyz
Placita de Schwyz
El Grosser Mythen desde la plaza principal
Pinturas de las casas
Comienzo del sendero
Camino empinado de piedra
Sendero donde no es buena idea resbalarse
Panorámica con los alpes detrás
Camino hacia la cumbre
Vista del Klein Mythen desde el Gross
Vista del infaltable Vierwaldstätersee y el Lauerzersee
Panorámica desde arriba
Caminito con abismo a ambos lados
Vista del camino y el Alpthal

Brienzer Rothorn

Por fin, con cámara de fotos portátil (que no es mi celular barato) pude hacer un trecking como debe ser: con evidencia! El destino fue el Brienzer Rothorn. Tiene doble nombre porque algún otro Rothorn debe haber, así, este, el de Brienz, es al que vamos. Lo gracioso del caso es que Brienz y su lago, el Brienzersee (el mismo que sale de Interlaken) no los vamos a tocar en ningún momento del paseo; pues es por detrás que a esta montaña llegamos: un pueblo llamado Sörenberg. Suena noruego, pero es suizo. A este pueblo solo se llega en un bus de la Post. Un sistema de bus que solo da pérdidas económicas pero que son necesarios para el transporte hacia los pueblos donde los habitantes son tan pocos, que poner un tren no es rentable.

La ruta es llamada Steinbockweg y teóricamente es una ruta alpina donde se pueden encontrar Steinböcken (unas cabras de los alpes con cuernos largos). Animal que he tratado de encontrar, sin éxito, en muchas de las rutas ya realizadas.

Cómo ya sabíamos que iba a llover por la tarde, nos brincamos el principio, tomamos una góndola y desde Rossweid comenzamos la ascensión. En algún punto, la subida se volvió durísima y, obligado a ayudarme con las manos, comencé un ascenso de unos 800 metros que le saca la leche al más guapo (pendientes de 50%). El ascenso toma unas 3 horas y termina en la cuchilla de una montaña que, hacia un lado muestra panorámicas del Brienzersee, Interlaken y alrededores, con las montañas desde Gotthard hasta Bluemisalp con el Eiger, Monch y el Jungfrau incluido; hacia el otro lado, se ve todo el valle de Sörenberg y otras montañas a las que no me les sé el nombre.

Por esta cresta se debe caminar (da vertigo y todo) hasta llegar al Rothorn (el cuerno rojo).

Todo horn es una cumbre rocosa siempre con una antena, un restaurante y una estación de tren o teleférico. Este tiene ambas. Desde Brienz se puede llegar en funicular; desde Sörenberg se llega con teleférico. En estos vehículos llegan los grupos de chinos y demás turistas a tomar fotos del paisaje para, dos horas después, bajar hacia alguna ciudad/pueblo. Nosotros nos quedamos pues el restaurante también es hotel y hostal al mismo tiempo. Cómo el día es el primero de agosto, la fiesta nacional suiza, hay una cena en el restaurante dónde al ritmo de folk suizo tocado con organeta, contrabajo y dos acordeones (no es bueno) y comida típica suiza, se puede ver al atardecer con una vista panorámica de 360 grados. Ah, por la noche el famoso Steinbock se hizo ver y, pastando bajo el restaurante, una mísera y mala foto le pude tomar.

Empezando el camino

Comienza a subir un poco

Ovejas resguardándose del sol

Una de las partes que es durísima

Camino sobre la cresta

Estación de funicular. Al fondo el Rothorn

Atardecer alpino

Un Steinbock

Eiger, Monch y el Jungfraujoch (y gente tomándoles fotos)

La banda de folk se fue a ver el atardacer

El siguiente día, fue el del descenso. Strava dijo que eran 20 kilómetros, pero la verdad es que son menos. Igual lo que importa es que toma el día entero y llega uno a Sörenberg medio muerto, con sed y dolor de pies, más depresión, pues el viajero que vive en Basel, necesita aún unas 3 o más horas para llegar a la casita!

El descenso comienza por las mismas crestas que dan vértigo y se siguen viendo los mismos paisajes. Todo es lindísimo. Se baja el Rothorn y se sube el (otro pico) y por el zwischenegg se pasa por el Höch Gumme para terminar en un restaurante con buena vista llamado Bärghuis Schönbüel. Desde esta casa se deja la cresta rocosa y se adentra uno a los bosques, todo en bajada, después se pasan por unas praderas, después otros bosques para terminar a lo largo de una quebrada en tierras pantanosas. Aquí la llaman Moor.

Siguiendo la quebrada, unos 3 kilómetros después llegamos al puesto del Post de Sörenberg, para comenzar el retorno.

Interlaken al fondo y el Brienzersee abajo

Vista panorámica desde el Rothorn

Vaca suiza con su campanita (es una crueldad)

El Eisee

El camino, por un lado vista de lagos, por el otro, un valle

Rothorn al fondo. El camino caminado

El camino por caminar

Un pedazo de hielo que inexplicablemente se niega a derretirse a 20-30 grados!

Señalización montañesa

Descenso al valle de Sörenberg

Caminito por las praderas

Caminito por el bosque

Caminito por el pantano (Moor)

Gèneve

Genf, en aleman, Ginebra en español. Hablamos siempre de la misma ciudad. La que contiene la mitad de las instituciones de la ONU; la que es la meca de los físicos teóricos y prácticos debido a su kilométrico CERN; la que está llena de jeques árabes con sus Ferraris dorados; la que está llena de millonarios de todo tipo con su Ferraris rojos; la que habla francés, en vez de alemán; la capital de la Romandie, la République de Gèneve. Es una ciudad bastante bonita y entretenida. Queda a las orillas del lago Leman, un alto en el camino para el Ródano antes de entrar hacia tierras francesas y su destino final, el Mediterraneo. Detrás, en vez de lago, lo que circunda a la ciudad son los montes Jura, por un lado; por el otro va un pequeño valle, el del Ródano que es limitado por los primeros montículos de los Alpes. Desde el lago se puede ver el Matterhorn (la montaña del logo de Alpina) y creo, el mont Blanc, de eso no estoy seguro, solo vi uno de ellos.

Viendo la foto, ahora creo que es el Mont Blanc el que se ve y no el Matterhorn

En el lago, la atracción, aparte del lago en sí, es una fuente que tira agua para arriba desde un muelle; un lugar ideal para que los niños se vayan a mojar con la ropa puesta, para después llorar porque se les mojó el celular. La ciudad también ofrece muchas excursiones a los Alpes y al Jura, aunque todos paseos se realizan en Francia, ya que Ginebra es la puntica de la puntica de Suiza, tres cuartas partes de la ciudad están bordeadas por localidades francesas.
Adentro, en la ciudad misma, se pueden encontrar todas las instituciones de la ONU, a las cuales uno no puede entrar (y que posiblemente no haya mucho para ver – aparte de arquitectura moderna). Lo mismo cuenta para el CERN; hay una estación de tranvía que lo lleva a uno hasta allí, pero de la portería no se va a pasar. Queda entonces el centro de la ciudad con su parte moderna y su ciudad vieja. La parte moderna (y la vieja) tienen comercio solo para millonarios. La tiendas son de Louis Vuiton, Hermes y Gucci para arriba. Los precios llegan a niveles tan absurdos, que se exhibe como una ganga una pantaloneta para piscina de niño que cuesta tan solo 110 francos, unos 320.000 pesos colombianos; la de adulto cuesta 700.000 pesos. Lo que sigue aplica para la suiza entera: si una tienda exhibe los precios en la vitrina, es porque es barata. Si los productos exhibidos no tienen precio, es que son para clientela que no se preocupa por esas nimiedades. Basta aclarar que pocos son negocios muestran los precios en Ginebra.

Pantalonetas Económicas; tienen precio (abajo-izq), US$240 y 110

La ciudad moderna es muy bonita y muy ambientada: tiene este desorden francés que añora cualquiera que esté asentado en una ciudad de la suiza alemana. La gente es más ruidosa y además, mucho mas variada; la Romandie es más liberal en cuanto a migración y demás temas que la suiza alemana; ni que decir de la italiana (esos son los cavernícolas politicos del país).
El centro histórico es bonito también. No es tan especial como el de Zürich pero está bien y tiene unas buenas terrazas donde se puede ver parte de la ciudad.
Cómo último comentario, yo personalmente estoy armando un índice económico, el DKI (Dönner Kebab Index) para medir los precios de las ciudades y por ahora Ginebra ha batido el record! Dönner Kebab en Basel => 9 CHF, Zürich => 11 CHF, Ginebra => 14 CHF!!! Es posible que lo haya comprado en un avenida muy principal, pero 14CHF sigue siendo una barbaridad!

Moderna arquitectura
Turistas en la portada de la ONU
Un chino posando al lado de una silla
Restaurante titino
La famosa fuente vista desde las orilla del Ródano
El Ródano visto desde una vitrina
El Ródano visto desde un puente
Lujosas tiendas en la rue de la Croix d’Or
Quai Gustave Ador y un pato
El Jet D’eau, la famosa fuente
Balcones desde la ciudad vieja
La ciudad vieja
Placita en la ciudad vieja
Mirador en la ciudad vieja
Rue de Lausanne